

|
APRECIANDO Y VALORANDO LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN PARA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA.


|



Un pueblo indígena de la India ha logrado una impresionante victoria ante una de las mayores empresas mineras del mundo. En lo que supone una decisión extraordinaria, el ministro de Medio Ambiente de la India, Jairam Ramesh, ha bloqueado el proyecto de la empresa Vedanta Resources para construir una mina de bauxita en las colinas sagradas del pueblo indígena dongria kondh.
El Sr. Ramesh declaró que Vedanta ha mostrado un “escandaloso” y “flagrante desprecio por los derechos de los pueblos indígenas”. El ministro también cuestionó la legalidad de la enorme refinería que Vedanta ya ha construido al pie de las colinas.
Esta noticia es una aplastante derrota para el multimillonario indio Anil Agarwal, el accionista mayoritario y propietario de Vedanta.
En los últimos años, el proyecto ha recibido ataques sin precedentes. Los Gobiernos noruego y británico, la Iglesia de Inglaterra, organizaciones como Survival International e incluso el gigante de seguros Aviva han criticado a la empresa y su ética.Survival International ha liderado una campaña global contra la mina durante varios años. Survival alistó a personalidades como los actores Michael Palin y Joanna Lumley para defender la causa de este pueblo indígena; sus simpatizantes han escrito más de 10.000 cartas de protesta al Gobierno indio y más de 600.000 personas han visto el documental de Survival La mina. Su difícil situación llamó incluso la atención del director de Avatar James Cameron, y los dongria son ahora conocidos como “los na’vi del mundo real”.
La lucha ha enfrentado a los 8.000 miembros de este pueblo indígena, casi todos analfabetos, con el poder de una empresa valorada en ocho mil millones de dólares y su fundador, con una fortuna que se estima en los seis mil millones de dólares. Los dongria kondh han organizado numerosas manifestaciones, y dos de sus líderes fueron secuestrados y apaleados antes de ser puestos en libertad, en una atmósfera de creciente violencia.
Recientemente, un comité de expertos formado a instancias del ministro Ramesh recomendó que la mina no siguiera adelante, y estableció que Vedanta había actuado de forma ilegal y con “total desprecio hacia la ley”.
La doctora Jo Woodman, investigadora de Survival, que ha experimentado en primera persona la atmósfera de intimidación que se vive en las colinas de los dongria, dijo hoy: “Estamos ante una victoria que nadie hubiera creído posible. La campaña de los dongria era la prueba de fuego para demostrar si un pueblo indígena pequeño y marginado podía enfrentarse a una masiva empresa multinacional con un ejército de relaciones públicas y grupos de presión y, además, el favor del Gobierno. De manera increíble, han triunfado el coraje y la tenacidad de los dongria, en alianza con el apoyo de muchas personas en la India y de los simpatizantes de Survival en todo el mundo”.
El director de Survival, Stephen Corry, declaró: “La era en que las empresas mineras podían salirse con la suya y destruir a aquéllos que se interponían en su camino con impunidad está, afortunadamente, llegando a su fin. A pesar de esto, sigue siendo importante el que Vedanta pelease por sus planes hasta el final, negando repetidamente todo lo que decían los indígenas. La opinión pública debe mantenerse alerta con respecto a estos mal llamados ‘proyectos de desarrollo’; no podemos confiar en que las empresas vayan a respetar voluntariamente los derechos humanos, especialmente cuando tratan con pueblos indígenas que no pueden saber a lo que se enfrentan”.



Hace algunos meses, Atiq vio aparecer algunas manchas oscuras en sus brazos y en su torso. Atiq es un agricultor de unos cincuenta años que ignoraba que el agua que recogía todos los días del pozo de su jardín estaba contaminada con arsénico, un elemento químico tóxico. Atiq, que vive con su familia en una cabaña de chapas en medio de los arrozales, se queja porque a veces se siente fatigado. Ignora que tiene un cáncer.
EL AGUA MORTAL DE LOS POZOS
El 97% de la población rural de Bangladesh toma el agua de los pozos. Sobre un total de 145 millones de habitantes , 35 millones beben agua con una concentración de arsénico superior a los 0,05 mg aceptados en Bangladesh.
En realidad serían 77 millones si se toma como referencia el umbral de 0,01 mg aprobado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
En un 55% de los 8,6 millones de pozos que existen en Bangladesh se ha encontrado que un cuarto de ese total se halla contaminado con arsénico.
Desde el punto de vista clínico el agua contaminada con arsénico genera crisis cardíacas, lesiones cutáneas, cáncer y en los niños alteraciones mentales
Las víctimas del arsénico son a menudo estigmatizadas y excluidas de sus comunidades, especialmente cuando sufren lesiones cutáneas. Muchos creen que esas enfermedades son contagiosas.
“Desgraciadamente el hecho de saberlo no cambiaría nada. No hay hospitales en los alrededores que puedan curarlos y los tratamientos son, de todos modos, muy caros” explica el doctor Alauddin Ahmed del centro médico de la Universidad de Columbia. En 2000 la universidad neoyorquina instaló una clínica en el distrito de Araihazar, a dos horas de la capital, Dacca para estudiar los efectos del agua contaminada sobre 12.000 campesinos.
El resultado del estudio publicado en julio en la revista médica The Lancet revela que la mitad de la población bangladesa consume un agua cuya concentración de arsénico es superior a la normal y es la causa del cáncer, la diabetes así como también de otras enfremedades cardiovasculares.
4,8 MILLIONES DE POZOS CONTAMINADOS
De acuerdo con dicho estudio una muerte de cada cinco es provocada por el arsénico. La población del país sufre “la contaminación más masiva de la historia” según la OMS.
“La magnitud del problea es cincuenta veces superior a la de Chernobil, pero atrae la atención cincuenta veces menos” agrega Richard Wilson, profesor emérito de física de la Universidad de Harvard.
Todo comenzó en los años 60. Para luchar contra las epidemias de cólera y aumentar la producción de arroz, se cavaron millones de pozos con la ayuda financiera de organizaciones no gubernamentales (ONG). En los 90 los científicos descubrieorn, demasiado tarde, que el agua subterránea era mortal.
El arsénico que aunque existe en los suelos en estado natural se vuelve peligroso cuando su concentración en ciertas capas freáticas es elevada debido a largos procesos geológicos y químicos. Más de una cuarta parte de los 4,8 millones de pozos investigados revela que están contaminados a niveles juzgados peligrosos.
El envenenamiento por arsénico suele pasar desapercibido a causa de la falta de síntomas “Lo que no es doloroso n se percibe como peligroso”. Y muchas veces es difícil hacer que los campesinos acudan a la clínica, porque para ellos es una jornada de trabajo perdida, testiimonia el doctor Tariqul Islam, responsable de la clínica de la Universidad de Columbia.
Cada vez que un habitante del distrito de Araihazar muere los investigadores de la clínica acuden a su casa para conocer sus antecedentes médicos, analizar la cantidad de arsénico en el agua que solía beber y deducir las causas de su muerte.
“Entre las poblaciones expuestas la tasa de mortalidad es un 60 o un 70% superior a la normal” explica Habibul Ahsan, profesor de la Universidad de Chicago que dirigió el estudio publicado por The Lancet.
SOLUCIONES LIMITADAS
Curara la contaminación de arsénico es imposible: una vez que se absorbe, la sustancia permanece en el organismo. Los remedios son inútiles, la clínica de Columbia ha analizado los efectos de la vitamina E y del selenium para mejorar la resistencia del organismo a los efectos del arsénico. La mejor solución es todavía la prevención ya sea cavando pozos de mayor profundidad y por lo tanto mucho más caros, hasta capas acuíferas sanas o ya sea filtrando el agua de los pozos contaminados.
Pero las reservas de agua en Bangladesh, uno de los países más densamente poblados del mundo, son limitadas: los acuíferos no son suficientes. En el sureste del país, donde el agua de los ríos es salada, los habitantes recogen las lluvias del monzón. Esta solución no puede aplicarse en el resto del país porque se necesita disponer de grandes reservorios.
Con ocasión de su revolución verde, Bangladesh aumentó la superficie de sus arrozales para alimentar a su población. Pues bien el cultivo de un kilo de arroz exige 4 m3 de agua
“No se ha probado aún que el arroz regado con agua contaminada de arsénico sea peligroso para la salud, pero sabemos que la contaminación disminuye la productividad de las arroceras” explica Yan Zheng, encargado de los temas del agua en el Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF) en Dacca. Algunos investigadores están trabajando en la búsqueda de variedades de arroz genéticamente modificadas resistentes al arsénico.
18.000 filtros de agua para uso doméstico que cuestan un mínimo de 100 dólares se están vendiendo anualmente a las ONG que los distribuyen a precios módicos a los habitantes de las aldeas afectadas.
Pero lo más difícil es convencer a los aldeanos de utilizarlos. “Aunque saben que el arsénico es peligroso, no cambian sus comportamientos –testimonia Yan Zheng– están habituados a consumir esa agua por decenas de años y no son conscientes de las consecuencias, les cuesta asociar el arsénico a una enfermedad que mata” A tal punto que UNICEF ha pensado en recurrir a psicólogos especializados para lograr cambios de hábitos.
En descargo de los habitantes es preciso reconocer que el uso de filtros puede resultar contraindicado. Algunos se deterioran al cabo de algunos meses, otros no llegan a hacer desaparecer el arsénico cuando el agua está demasiado contaminada
A menudo son baldes llenos de arena los que sirven de filtros, con los riesgos de contaminación bacteriana y de otras enfermedades que ese sistema conlleva. Y muchos campesinos se resisten a consumir agua menos fresca y de sabor diferente a la que están habituados.


Mientras el médico Ciro de Quadros trabajaba para la Organización Mundial de la Salud en Etiopía, a comienzos de los años 70, una vez él y su equipo caminaron durante 26 días por la frontera sudanesa para investigar la propagación de un brote de viruela y vacunar a quienes pudieran haber estado en contacto con la enfermedad.
En esa época era muy difícil acceder a esa zona, dijo, agregando que los esfuerzos de erradicación insumieron seis años, sólo interrumpidos por el derrocamiento del emperador Haile Selassie, en 1974.
Luego De Quadros se mudó a Somalia, donde el contagio cesó en 1977. El último caso detectado logró contenerse, convirtiendo a la viruela en la primera enfermedad infecciosa en ser totalmente erradicada del planeta.
Pero De Quadros no estaba solo en la lucha contra este mal, que ya había matado a una incontable cantidad de personas desde por lo menos el año 1000 antes de Cristo, incluidos unos 50 millones de nuevos casos cada año en la década de 1950.
El médico Walt Orenstein, por ejemplo, vio el último caso en el norteño estado indio de Uttar Pradesh. Se trataba de una niña de siete meses que falleció el 16 de mayo de 1975.
Él y De Quadros se unirán a otros colegas para participar en un simposio que se realizará desde este martes y hasta el viernes en Río de Janeiro.
El simposio, "A 30 años de la erradicación de la viruela: Lecciones, legados e innovaciones", es organizado por los estadounidenses Sabin Vaccine Institute (del que De Quadros es vicepresidente ejecutivo) y Fogarty International Center, y por la brasileña Fundação Oswaldo Cruz.
El principal tema del encuentro será cómo aplicar las lecciones aprendidas en ese combate a los actuales desafíos sanitarios mundiales, lo que incluirá la erradicación de otras enfermedades que se pueden prevenir mediante vacunas.
"Este acontecimiento no es simplemente una celebración del aniversario. Es realmente una oportunidad de reunir a personas que trabajaron sobre la viruela y ver qué lecciones" se aprendieron, dijo Orenstein a IPS.
De Quadros ya ha aplicado algunas de las lecciones, dado que ayudó a erradicar la poliomielitis en el hemisferio occidental mientras dirigía el programa de inmunización de la Organización Panamericana de la Salud. Ese ambicioso objetivo se logró en 1994.
Los esfuerzos de erradicación del sarampión y la rubeola también se sirven de algunas lecciones de las campañas contra la viruela, dijo.
Entre ellas están las nuevas metodologías desarrolladas para combatir su propagación, como la estrategia de control y contención.
"Cuando uno se enfrenta a un paciente investiga dónde contrajo la enfermedad, y de ese modo se puede rastrear la cadena (de contagios). En el interín se vacuna a toda la gente que se encuentra en esa cadena. Así que fue una estrategia muy efectiva", dijo De Quadros por teléfono desde Brasil.
La estrategia de control y contención se aplicó desde el primer día en la campaña de erradicación en Etiopía. Probablemente por eso fue tan exitosa, pese a las dificultades logísticas.
Pero no todas las metodologías son aplicables a todas las enfermedades infecciosas.
Por ejemplo, en el caso del rotavirus, principal causa de diarrea severa y de la consecuente deshidratación, ya existe una vacuna. Pero los pacientes pueden continuar contrayendo diarrea por otras causas, señaló De Quadro.
De todos modos, el médico retrató un panorama optimista para los futuros esfuerzos de erradicación.
"Las perspectivas son destacables. Ahora la erradicación de la poliomielitis está casi completa. Creo que, si se erradica la polio, el mundo erradicará el sarampión", dijo De Quadros.
Orenstein, actualmente subdirector de enfermedades prevenibles en la Fundación Bill & Melinda Gates, desglosó las lecciones que dejó la campaña contra la viruela en tres puntos: la importancia de la voluntad política, la innovación en materia de tecnología y estrategias, y recursos adecuados para pagarles a los trabajadores y comprar vacunas.
En cuanto al segundo punto, destacó las jeringas bifurcadas, que volvieron mucho más fáciles, rápidas y baratas las inoculaciones contra la viruela.
El simposio de esta semana permitirá evaluar los conocimientos acumulados sobre la enfermedad en los últimos 30 años.


Las mujeres campesinas se han responsabilizado, durante siglos, de las tareas domésticas, del cuidado de las personas, de la alimentación de sus familias, del cultivo para el autoconsumo y la comercialización de algunos excedentes de sus huertas. Han cargado con el trabajo reproductivo, productivo y comunitario, y ocupado una esfera privada e invisible. En cambio, las principales transacciones económicas agrícolas han estado, tradicionalmente, llevadas a cabo por los hombres en las ferias, con la compra y venta de animales, la comercialización de grandes cantidades de cereales… ocupando la esfera pública campesina.
Esta división de roles asigna a las mujeres el cuidado de la casa, de la salud, de la educación y de sus familias y otorga a los hombres el manejo de la tierra y de la maquinaria, en definitiva de la técnica, y mantiene intactos los papeles asignados como masculinos y femeninos que durante siglos, y aún hoy, perduran en nuestras sociedades.
Sin embargo, en muchas regiones del Sur global, en América Latina, África subsahariana y sur de Asia, existe una notable feminización del trabajo agrícola asalariado. Entre 1994 y 2000, las mujeres ocuparon un 83% de los nuevos empleos en el sector de la exportación agrícola no tradicional. Pero esta dinámica va acompañada de una marcada división de género: en las plantaciones las mujeres realizan las tareas no cualificadas, como la recogida y el empaquetado, mientras que los hombres llevan a cabo la cosecha y la plantación.
Esta incorporación de la mujer al ámbito laboral remunerado implica una doble carga de trabajo para las mujeres, quienes siguen llevando a cabo el cuidado de sus familiares a la vez que trabajan para obtener ingresos, mayoritariamente, en empleos precarios. Estas cuentan con unas condiciones laborales peores que las de sus compañeros recibiendo una remuneración económica inferior por las mismas tareas y teniendo que trabajar más tiempo para percibir los mismos ingresos.
Otra dificultad es el acceso a la tierra. En varios países del Sur, las leyes les prohíben este derecho. Y, en aquellos donde legalmente lo tienen, las tradiciones y las prácticas les impiden disponer de ellas. Pero, este problema no sólo se da en el Sur global. En Europa, muchas campesinas no tienen reconocidos sus derechos, ya que, a pesar de trabajar en las explotaciones, igual que sus compañeros, la titularidad de la finca, el pago de la Seguridad Social, etc. lo tienen habitualmente los hombres. En consecuencia, las mujeres, llegada la hora de la jubilación, no cuentan con pensión alguna, no tienen derechos a ayudas, cuotas, etc.
El hundimiento del campo en los países del Sur y la intensificación de la migración hacia las ciudades ha provocado un proceso de descampesinización. Las mujeres son un componente esencial de estos flujos migratorios, nacionales e internacionales, que provocan la desarticulación y el abandono de las familias, de la tierra y de los procesos de producción, a la vez que aumentan la carga familiar y comunitaria de las mujeres que se quedan. En Europa, Estados Unidos, Canadá… las migrantes acaban asumiendo trabajos que años atrás realizaban las mujeres autóctonas, reproduciendo una espiral de opresión, carga e invisibilización de los cuidados y externalizando sus costes sociales y económicos a las comunidades de origen de las mujeres migrantes.
La incapacidad para resolver la actual crisis de los cuidados en los países occidentales, fruto de la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, el envejecimiento de la población y la nula respuesta por parte del Estado a estas necesidades conlleva la importación masiva de mano de obra femenina de los países del Sur global, destinada al trabajo doméstico y de cuidado remunerado.
Frente a este modelo agrícola neoliberal, intensivo e insostenible, que se ha demostrado totalmente incapaz de satisfacer las necesidades alimentarias de las personas y el respeto a la naturaleza, y que es especialmente virulento con las mujeres, se plantea el paradigma alternativo de la soberanía alimentaria. Se trata de recuperar nuestro derecho a decidir sobre qué, cómo y dónde se produce aquello que comemos; que la tierra, el agua, las semillas estén en manos de las y los campesinos; de combatir el monopolio a lo largo de la cadena agroalimentaria.
Y es necesario que esta soberanía alimentaria sea profundamente feminista e internacionalista, ya que su consecución sólo será posible a partir de la plena igualdad entre hombres y mujeres y el libre acceso a los medios de producción, distribución y consumo de alimentos, así como a partir de la solidaridad entre los pueblos, lejos de las proclamas chovinistas de “primero lo nuestro”.
Hay que reivindicar el papel de las campesinas en la producción agrícola y alimentaria y reconocer el papel de las mujeres de maíz, aquellas que trabajan la tierra. Hacer visible lo invisible. Y promover alianzas entre mujeres rurales y urbanas, del Norte y del Sur. Globalizar las resistencias… en femenino.
Esther Vivas es coautora de ‘Del campo al plato’ (Icaria, 2009).
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2321/mujeres-de-maiz/




|