domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Geoingeniería? ¡No, gracias!

La Jornada_07/11/2010


El 29 de octubre 2010, Naciones Unidas, aplicando el principio de precaución, adoptó una moratoria global a la geoingeniería, reconociendo que son tecnologías de alto riesgo que tendrían impactos en la biodiversidad y mucho más. Es un freno a las iniciativas privadas y públicas que pretendían apropiarse del control del termostato global, con el negocio de manipular el clima para enfriar el planeta —del calentamiento global que provocan los mismos países y empresas que promueven la geoingeniería.

La geoingeniería incluye una serie de tecnologías a mega-escala, como inyectar partículas de sulfato en la estratosfera para tapar parte de la luz del sol —imitando una erupción volcánica, con consecuencias similares y peores a las que tienen las erupciones volcánicas naturales—, blanquear nubes, echar toneladas de partículas de hierro o urea para fertilizar los oceános y absorber carbono, plantar masivamente cultivos y árboles transgénicos reflejantes, o para quemar como carbón vegetal o biochar, supuestamente para aumentar la fertilidad del suelo y su capacidad de absorción de carbono.

Cada tecnología de geoingeniería tiene fuertes impactos, diferentes según la tecnología propuesta. Todas comparten ciertos peligros: para tener efectos sobre el clima, deberían desplegarse a escala masiva y por tanto afectarían un sistema global, interconectado y poco conocido como es el clima, con consecuencias imprevisibles sobre muchas regiones del planeta, que no sabrían qué fue lo que las afectó. Al modificar el clima -o por las tecnologías usadas- habría también fuertes impactos sobre la biodiversidad, particularmente sobre ecosistemas ya frágiles y vulnerables, de los que dependen directamente millones de personas en comunidades indígenas y campesinas.

La geoingeniería es además un arma de guerra potencial, de lo cual hay precedentes comprobados: documentos ahora desclasificados muestran que Estados Unidos usó manipulación climática como arma durante la guerra de Vietnam.

Significativamente, los que antes negaban que existiera cambio climático (gobiernos e institutos seudo-científicos pagados por las petroleras), ahora aceptan que existe, pero promueven la geoingeniería. Es una excusa perfecta para los países que se niegan a reducir sus emisiones. Podrían seguir emitiendo gases que provocan calentamiento global, al tiempo que aplican geoingeniería para enfriar el planeta y cobrar por ello: tanto en créditos de carbono por absorber gases, como por el despliegue y uso de las tecnologías. Negocio redondo.

La moratoria adoptada en la décima conferencia de las partes del Convenio de Diversidad Biológica, reunido en Japón, sale al cruce de estos planes, llamando a no desarrollar ningún proyecto o experimento de geoingeniería de fuente pública o privada, como mínimo hasta que se evalúen los riesgos para el ambiente, la biodiversidad y los impactos económicos y culturales asociados, además de otras condiciones.

Es un mensaje fuerte para los poderosos grupos económicos y unos cuantos gobiernos que estaban preparándose para experimentar con manipulación climática o quizá ya haciéndolo sin explicitarlo. Es también un mensaje a los pueblos y gobiernos del planeta de la necesidad de encarar y estar alertas en este nuevo tema, por los altos riesgos que conlleva y el hecho de hay poderosos intereses empujándolo.

El Grupo ETC comenzó a denunciar la geoingeniería hace algunos años, pero fue en la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra, convocada por el gobierno boliviano en abril 2010 en Cochabamba, donde se lanzó una campaña mundial contra estas tecnologías, con la participación de cientos de organizaciones y redes ambientales, campesinas, indígenas, de mujeres y otras. (www.nomanipulenlamadretierra.org)

La demanda de una prohibición global a la geoingeniería se recogió en el Acuerdo de los Pueblos surgido de este encuentro mundial que reunió 35,000 participantes de 142 países. Posteriormente el Estado Plurinacional de Bolivia lo introdujo como demanda en las negociaciones de cambio climático.

La moratoria a la geoingeniería, al haberse adoptado como una decisión de consenso de 193 gobiernos, con la presencia de 110 ministros, fue una fuerte pulseada de intereses contrapuestos, y por tanto resultó limitada en algunos aspectos. Por ejemplo, basada en un aspecto técnico discutible, excluye provisoriamente de la definición de geoingeniería a la llamada captura y almacenamiento de dióxido de carbono proveniente de extracción de combustibles fósiles (CCS por sus siglas en inglés), cuando ésta se realiza antes de emitir los gases a la atmósfera. Aunque la definición está sujeta a revisión futura en el CBD, Bolivia hizo que constara en actas su reserva contra esta exclusión, dejando en claro que no implica ninguna forma de aceptación de esta tecnología y los impactos que conlleva.

Esto fue parte además, de la denuncia por parte de Bolivia y los países del ALBA, del intento de privatizar y mercantilizar la naturaleza en esquemas de pagos de servicios ambientales y otros mecanismos de financiación innovadores para cobrar créditos de carbono por la biodiversidad.

La moratoria contra la geoingeniería es una victoria, pero no significa que esta lucha concluye. Varios temas directamente relacionados saldrán en las próximas negociaciones sobre el clima en Cancún. Estados Unidos lanzó el mismo día de la moratoria un informe oficial sobre formas de regulación y aplicación de la geoingeniería. Para mantener y hacer válida la moratoria se necesitará seguir alertas desde la sociedad y denunciar cualquier intento de violarla, al tiempo que prepararnos para fortalecerla y seguir denunciando las falsas soluciones contra la crisis climática.

Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC

Más información sobre geoingeniería y texto de la moratoria en www.etcgroup.org

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/11/06/index.php?section=opinion&article=024a1eco

sábado, 6 de noviembre de 2010

Productos que se comen el mundo

Diagonal_06/11/2010


El modelo alimentario del Norte está esquilmando las tierras del Sur. Os ofrecemos algunos ejemplos de alimentos que acabarán por consumir las tierras de los países en desarrollo para nutrir las neveras de los países desarrollados. Las alternativas pasan por recurrir al consumo de alimentos locales y de temporada, obtenidos bajo las pautas de la agricultura y la ganadería tradicional, respetuosas con el medio y con el futuro del planeta.

Aceite de palma

Esta es la historia de cómo un cultivo de subsistencia, inofensivo y autóctono, puede llegar a convertirse en un agente exterminador en manos de las personas. La palma es un recurso agrícola de origen africano, procedente del golfo de Guinea. Tal y como explica Amigos de la Tierra en su informe Aceite de palma, usos, orígenes e impactos, el aceite se obtiene de la pulpa del fruto de dicho cultivo.

Este aceite, antes de ser refinado, se considera el alimento con mayor cantidad de vitamina A, de ahí su importancia para regiones con carencias nutricionales y su uso en el continente africano. Sin embargo, una vez refinado, pierde dichas propiedades, y se convierte en un componente esencial de la industria agroalimentaria. El aceite de palma se utiliza en multitud de productos como margarinas, platos precocinados, sopas, patatas fritas, helados, galletas… Por ello, la palma pasó de ser un cultivo tradicional a ser un cultivo industrial orientado a la exportación (el 72% de la producción mundial).

Con la aparición en escena de los agrocombustibles, el aceite de palma se convirtió en la estrella porque está considerada una de las alternativas para reducir la demanda de petróleo de los países industrializados. Esto incrementó la multiplicación de los cultivos de palma en el Sur, provocando tanto el desplazamiento de poblaciones indígenas como la desaparición de bosques autóctonos y la consecuente degradación del medio natural en países como Indonesia, México o Colombia.

Un caso paradigmático es el de Indonesia, donde la expansión descontrolada de las plantaciones, que comenzó en 1970 y que, según datos aportados por el Movimiento Mundial por los Bosques tropicales, en agosto de 2009 alcanzaban ya los siete millones de hectáreas, ha acabado con bosques y turberas, y ha producido, igualmente, un saqueo de tierras indígenas en Borneo y Sumatra.

Alimentos kilométricos

Nuestra alimentación se basa hoy en día en productos obtenidos más allá de nuestras fronteras. Así, en el Estado español, en los últimos 10 años la importación de alimentos ha crecido un 66% (datos de Aduanas Españolas, Agencia Estatal de Administración Tributaria). Cuando se realiza esta afirmación es fácil pensar en alimentos exóticos o tropicales que no se encuentran a nuestra disposición inmediata, pero nada más lejos de la realidad. En nuestro país consumimos productos importados que también se producen dentro de nuestras fronteras cada vez con más frecuencia.

Así, como se indica en el informe Petroalimentos Kilométricos, facilitado por la Universidad Complutense de Madrid, cada día se importan 92.000 kilos de patatas de Israel o 21.000 kilos de carne de pollo de Brasil, por poner dos ejemplos. Pero el rey de las importaciones es sin duda la industria ganadera, ya que en el Estado casi el 80% de los alimentos que se importan se destinan a la alimentación animal, vía piensos. Según datos de Veterinarios sin Fronteras, solamente para la soja y el maíz que consume la ganadería intensiva española procedente de Argentina y Brasil, utilizamos 3,5 millones de hectáreas de superficie agraria de estas regiones.

Las implicaciones de este modelo importador repercuten directamente en el calentamiento global, ya que, según datos de Amigos de la Tierra, se calcula que cada kilómetro que recorre una tonelada de producto aporta una emisión de 0,002 kilos de dióxido de carbono si viaja en barco, de 0,069 kilos si lo hace en ferrocarril, de 0,11 kilos en camión y de hasta 2 kilos cuando el transporte es aéreo. Actualmente, muchos de los alimentos, especialmente los frescos, viajan en avión. Para luchar contra los alimentos viajeros, la mejor solución es consumir productos locales y de temporada, obtenidos bajo las pautas de la agricultura ecológica.

El salmón

La acuicultura, ese arte que permite al hombre reproducir peces, es, a día de hoy, una de las industrias más devastadoras. A ella están asociados impactos como la sobrepesca, ya que el uso de peces para la elaboración de harina y aceite de pescado para alimentar a muchas de las especies que se crían y engordan en las granjas acuícolas no disminuye la presión sobre los caladeros, sino más bien la empeora (según denuncia el informe de Greeenpeace La industria acuícola y de engorde: un reto de sostenibilidad).

Este es el caso del cultivo del salmón, pues, tal y como afirma el informe El impacto ambiental y sobre la pesca artesanal de la industria salmonera (Héctor Kol, Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile), para obtener un kilo de este pescado son necesarios entre 5 y 10 kilos de pesca silvestre para fabricar los alimentos que requieren las poblaciones de salmones en piscifactorías. Esto es, para obtener un salmón de 4 kilos, son necesarios entre 20 y 40 kilos de pesca silvestre. Según datos del informe de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile, en 2003 el 87% de las 21 millones de toneladas de pesca silvestre destinadas a la fabricación de harina y aceite de pescado, correspondieron a anchovetas y sardinas, procedentes del Pacífico Sur: Chile, Perú y Ecuador.

Por otro lado, el cultivo del salmón también produce otros impactos sobre el medio, como son la contaminación química derivada de la utilización de fármacos para controlar virus en las piscifactorías o la invasión de especies foráneas causada por fugas de especies en un medio del que no son originarias. Para frenar dicha situación, Greenpeace recomienda a las empresas acuícolas utilizar piensos de origen vegetal, minimizar el uso de harinas y aceites de pescado y garantizar la seguridad de las instalaciones para que no se produzcan fugas.

Soja transgénica

A lo largo de las tres últimas décadas, el cultivo de semillas oleaginosas ha duplicado su superficie, según datos recogidos en el informe Soja Transgénica y sus impactos en Uruguay de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina. Entre las semillas oleaginosas, destaca la soja sobre el resto, con más del 57% en cuanto al volumen mundial producido.

La producción de esta semilla, utilizada para el alimento del ganado, se asocia a un tipo de modelo productivo derivado de la llamada “revolución verde” que, tal y como documenta la campaña No te comas el Mundo en el informe Cuando la ganadería española se come el mundo, se basa en la utilización de semillas modificadas genéticamente, un aumento en la intensidad de utilización de fertilizantes químicos y herbicidas, ocupación de áreas mayores de cultivo y menor fuerza de trabajo por hectárea.

De nuevo, los países del Sur han actuado como suministradores de este cultivo y sus bosques han experimentado un retroceso en pos de la “sojización del terreno”. Es el caso de Argentina, país que ya en el año 2000 había perdido el 46% de su cubierta boscosa original.

El Estado español ha incrementado la demanda de soja como consecuencia del modelo ganadero intensivo con una alta necesidad de piensos de soja y derivados fruto de un aumento en la exportación de carne de cerdo. Los principales países que nutren nuestra ganadería son Argentina y Brasil, y esto tiene consecuencias nefastas tanto ambientales como sociales para ambos países, ya que sus sectores agrarios están dejando de suministrar alimentos para la población local, en pos de la soja.

Es por ello que se recomienda a los consumidores que opten por comprar carne procedente de explotaciones de ganadería extensiva, en donde el animal se alimente de pasto natural, sin necesidad de adulterar su dieta con la soja del Sur.

Langostinos

El langostino, un alimento exótico que se ha normalizado en fiestas y celebraciones, se ha abaratado ante los sorprendidos ojos de los consumidores. Esto, que ha convertido a este alimento ocasional en habitual acompañante en nuestras mesas, tiene que ver con un aumento de su producción en las zonas tropicales. Greenpeace, en su informe La huella del consumo español de langostinos de cultivo, alerta: “Si los langostinos que has comido recientemente han sido cultivados en granjas camaroneras, su producción habrá supuesto la desaparición de hectáreas y hectáreas de uno de los ecosistemas más productivos y valiosos que existen en el planeta”.

Según esta organización, el cultivo de langostinos requiere la destrucción de humedales y bosques tropicales de manglares en zonas pobres para la construcción de piscinas. La desaparición de estas zonas supone la pérdida de uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad de las costas y el bloqueo del acceso a algunas de las escasas fuentes de ingresos de la población local, como son la pesca y el marisqueo.

Países como Tailandia, Ecuador, Indonesia e India han asistido al saqueo de sus costas, con el empleo de una gran cantidad de productos químicos y piensos para alimentar el cultivo de langostinos, así como la introducción de grandes volúmenes de agua limpia que se devuelve a los estuarios con altas concentraciones de materia orgánica y productos químicos.

Llama la atención el caso de Brasil, que ha aumentado su producción desde las 3.600 toneladas que distribuía en 1997, a las 60.000 toneladas que salieron de sus aguas en 2002. Esto supuso que Brasil aumentara las exportaciones al Estado español en un 130% en 2003, según datos de Greenpeace. Por eso, antes de consumir este alimento, es importante fijarse bien en cuál es su procedencia y, en lo posible, consumir mariscos locales, capturados con métodos tradicionales.

Nota:

Información elaborada con datos de la campaña No te comas el mundo.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Productos-que-se-comen-el-mundo.html

viernes, 5 de noviembre de 2010

Minería del carbón, “entre el pan y la ecología”

Rebelión_05/11/2010


La Comisión Europea (UE) ha ordenado la paralización provisional de las ayudas españolas a las compañías eléctricas españolas que utilizan carbón autóctono para producir electricidad. Este hecho deja en evidencia la indolencia del Gobierno español y, como consecuencia, la difícil situación en la que permanece al sector de la minería del carbón en España. Cierto es que existen muy serias dudas sobre la incidencia directa que pueda tener la resolución del tribunal europeo en la aplicación del decreto de ayudas al carbón. No obstante, hay que lamentar que el Gobierno de Zapatero no haya sabido aprovechar los seis meses de la presidencia española de la UE para dejar muy claro el régimen de ayudas al consumo del carbón nacional. En este contexto, merece la pena que veamos el asunto en su perspectiva histórica, pues viene de lejos.

Todavía en fechas recientes volvieron los mineros a sus tajos tras dos semanas de movilizaciones. El anuncio que hizo público el Gobierno de tramitar por vía de urgencia el real decreto aprobado en Consejo de Ministros, en el que se da prioridad al consumo de carbón nacional en centrales eléctricas, era la esperada noticia para la vuelta al trabajo. No obstante, el debate sobre las circunstancias que rodean a este sector, así como sus connotaciones económicas y medioambientales, siguen ahí. En la visita que realizamos a una de las comarcas afectadas a un minero prejubilado se le oyó decir, “lo nuestro es vivir entre el pan y la ecología”. Gran síntesis, desde luego, de una realidad que mezcla la necesidad del trabajo y el no menos necesario respeto al medio ambiente.

Desde la firma del Primer Plan del carbón, hace 20 años, se sabía que la fecha tope para el fin de las subvenciones sería el 2015. Con este horizonte, uno de objetivos esenciales del Plan consistiría en dinamizar estas comarcas y buscar otras alternativas a la minería, resolviendo los problemas sociales relacionados con la reducción de actividad. Pero este Plan de Reestructuración de las Comarcas Mineras se ha plasmado en un sentido diametralmente contrario, al menos en lo que se refiere a la exigencia para percibir ayudas públicas y proceder a la recolocación de trabajadores que en él se contemplaba.

Por su parte, el Ministro de Industria aparenta firmeza al recordar a los empresarios los 376 millones de € adelantados por el Gobierno, 141.000 por trabajador, para pagar las nóminas. Damos a estas “empresas” más de 10.000 € al mes por trabajador, de los cuales apenas si les llega a ellos, como media, poco más de una décima parte. Además el Gobierno condonó el año pasado más de 5.000 millones de euros de deuda acumulada a los empresarios mineros. De ahí la necesaria nacionalización de este sector estratégico para que el gasto público deje de enterrarse en subvenciones que sólo benefician a estos “empresarios”, y sirva para pagar unos sueldos dignos a los mineros, así como para una reconversión efectiva de sus puestos de trabajo hacia energías alternativas.

Debemos avanzar hacia una eliminación progresiva y no traumática, quedando el carbón como “reserva estratégica” (grupo de trabajadores de mantenimiento por si se necesitara reanudar la producción), porque es razonable y socialmente conveniente preservar un recurso energético autóctono al que quizás el día de mañana habría que recurrir, especialmente si las investigaciones para eliminar las emisiones de CO2 en su combustión dan resultado. Pero hoy por hoy, obligar a quemar carbón, independientemente de su procedencia, es caminar contra la lógica de la economía, además de atentar contra los compromisos de Kioto y, por ende, contra la salud del planeta. El ahorro en derechos de emisión de CO2 y de las subvenciones al carbón haría asumible la necesaria recolocación de los trabajadores.

Esta situación hace más necesario, y así lo reclamamos para nuestro país, que el sector energético en su conjunto quede bajo control público. Intervención que en un sector que tiene carácter de servicio esencial permitiría, entre otras cosas, planificar el ‘mix’ energético español (el peso que cada tipo de energía tiene para cubrir la demanda energética), abordar el desmantelamiento y cierre de las centrales nucleares y conformarlo con todas las fuentes de energía originarias, primando las renovables. Esta planificación energética desde lo público permitiría actuar sobre los precios y tarifas del suministro y aportar soluciones globales y sociales a las cuencas y comarcas mineras.

Una de las principales propuestas del ‘Acuerdo de los Pueblos’ sobre el Cambio Climático y los Derechos de la ‘Madre Tierra’, que salió de la Conferencia celebrada el pasado abril en Cochabamba (Bolivia), fue la de llevar adelante acciones para concienciar a la población de que “Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos.” Es decir, tal y como nosotros lo entendemos, una sana proporcionalidad entre el apremio del pan y el necesario vínculo de los seres vivos con su ambiente.

Cayo Lara, Coordinador Federal de IU.

Adolfo Barrena, Secretario Federal de IU de Medio Ambiente y Energía.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El libre comercio arrasa la pesca artesanal en India

IPS_04/11/2010


Acuerdos de libre comercio amenazan el sustento de los pescadores artesanales de India y la dieta de millones de personas en este país que encuentran en los productos marítimos una fuente barata de proteínas.

El 25 de octubre, los primeros ministros Manmohan Singh, de India, y Naoto Kan, de Japón, anunciaron en Tokio el éxito de las negociaciones para un Completo Acuerdo de Asociación Económica (CEPA, por sus siglas en inglés), que abarcará bienes, servicios, inversiones, movimiento de trabajadores, propiedad intelectual y cooperación bilateral.

Se teme que, cuando el CEPA sea firmado, impacte en la vida de los pescadores artesanales de la misma manera que lo hizo el tratado de libre comercio (TLC) entre India y Tailandia, que eliminó los aranceles a la importación de productos marítimos a partir de enero de 2007.

Según el presidente de la Federación de Pescadores Independientes del sudoccidental estado de Kerala, Lal Koyiparambil, el TLC Indo-Tailandés causó una drástica caída en los precios del pescado, ya que los importadores inundaron el mercado con productos tailandeses. "Los consumidores estaban felices con la caída de los precios, pero se quejaban de que las importaciones no eran frescas ni incluían a las especies de pescado a las que estaba acostumbrada la gente, como el pescado azul, la sardina y la caballa, que desaparecieron de los mercados locales", explicó Lal a IPS.

Kerala, el mayor productor, consumidor y exportador de frutos del mar de los nueve estados indios que comparten la costa peninsular de 8.000 kilómetros de largo, fue el más afectado por el TLC Indo-Tailandés. "Este año hubo un salto en las exportaciones de sardina desde Kerala gracias al agotamiento de las reservas de Asia sudoriental, pero esto benefició a las grandes firmas exportadoras más que a los pescadores artesanales o a los pequeños operadores de pesca de arrastre", dijo Lal. "Y es probable que se trate de un fenómeno temporal".

El secretario del poderoso Foro Nacional de Trabajadores de la Pesca (NFF), T. Peter, sostuvo que el CEPA suponía una amenaza ya que permitiría que flotas pesqueras japonesas eludieran las actuales restricciones a las operaciones extranjeras, que obligan compartir ganancias con socios locales en empresas de riesgo compartido. "Los barcos de pesca industrial japoneses están mucho mejor equipados que los indios, cuentan con sofisticados sonares y dispositivos satelitales para detectar cardúmenes y tienen reputación de no respetar prácticas pesqueras sostenibles", alertó Peter.

Eludir los controles en la zona económica exclusiva de India es algo sencillo para cazadores furtivos de países como Taiwan, cuyos barcos cuentan con equipos electrónicos capaces de capturar y congelar rápidamente costosas especies de peces, como el atún de aleta amarilla, para cumplir con las exigencias de compradores en Japón, la Unión Europea y Estados Unidos.

Según cifras de la Autoridad para el Desarrollo de las Exportaciones de Productos Marítimos, India exportó cerca de 30 millones de dólares en atún de aleta amarilla de su zona económica exclusiva en 2007, y otros 50 millones de dólares en 2008. Sin embargo, cuando estas ventas cayeron a 30 millones de dólares en 2009 surgieron sospechas de una creciente caza furtiva en la zona. Las exportaciones marítimas totales de India en 2009 superaron los 2.000 millones de dólares. "Propietarios de pequeños barcos de arrastre han recurrido a vender sus capturas a flotas industriales a precios bajos, y el atún rojo termina como sashimi (plato japonés) en Europa, China, Japón y Estados Unidos", dijo Lal. "Esta práctica le causa al país una pérdida de divisas y le niega a los consumidores indios el acceso a un pescado popular y rico en proteínas en sus propias costas", añadió.

Lal atribuye el problema a la ineficiencia de las políticas del gobierno federal indio, que giran siempre en torno a la liberalización económica e ignoran las dificultades de los pescadores artesanales o los propietarios de pequeños barcos de arrastre. "Simplemente mire el borrador del Proyecto de Ley de Administración y Regulación de Pesca Marítima", señaló.

El proyecto ha desatado protestas de los gobiernos estaduales afectados, que se quejan de no haber sido consultados, y del NFF, que en una declaración formal el 14 de enero de 2010 criticó al texto por ni siquiera incluir la palabra "pescadores". "Si es aprobada en su actual forma, el proyecto solamente fortalecerá la burocracia centralizada, mientras que impactará en forma negativa en los pescadores y en cualquier genuina protección del mar", alertó el NFF. "El proyecto no satisface las aspiraciones de los 11, millones de pescadores de India y de la comunidad de 3,5 millones de habitantes de la costa", añadió.

Además, el proyecto contradice las recomendaciones de un comité del gobierno federal que en 1997 se opuso a las operaciones de barcos pesqueros extranjeros en aguas de India. Pero eso fue antes que se firmaran TLC con países como Tailandia, Corea del Sur, Singapur y ahora Japón. Parece que el proyecto de ley está destinado "a abrir de par en par las aguas indias a la pesca extranjera, mientras exige a los pescadores tradicionales (locales) que obtengan licencias del gobierno central para ir más allá de 12 millas náuticas", dijo Peter, del NFF.

El ministro de Estado para la Agricultura, K.V. Thomas, uno de los principales impulsores del proyecto de ley, dijo que éste era necesario para "maximizar la pesca orientada a las exportaciones" y para "regular la captura de barcos extranjeros en la zona económica exclusiva".

Pero Lal sostuvo que era "injusto pedirle a los empobrecidos habitantes de la costa que soliciten licencias en la lejana Nueva Delhi. "Factores como la corrupción en el otorgamiento de licencias y el hecho de que la mayoría de los habitantes (de la costa) no entienden inglés ni hindi (lenguas que se hablan en el norte y centro del país) deben ser tomados en cuenta".

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=96796

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La máquina de hacer pobres

03/11/2010 Por Ricardo Mascheroni

Así como los autos, los muebles, las casas, los automotores y tantas otras cosas para el consumo, se fabrican, los pobres también se hacen. Para concretar estos objetivos se deben cumplir determinados procedimientos; en primer lugar desde lo ideológico, imponiendo un lenguaje o discurso con palabras para nada inocentes, que encierran una pedagogía de la apropiación y de los más aptos. Después vendrán las fases operativas propiamente dichas, que apuntarán a la producción real y sostenible en el tiempo, de millones de pobres, cuando más mejor. No vaya a ser, que por alguna falla en la línea de montaje, aquellos se terminen o escaseen. La merma en el producto final (pobres), lleva inexorablemente a la declinación de la capacidad de acumulación de los cada vez más, pocos ricos, en cualquier lugar y tiempo que sea.

En sus esfuerzos por huir de la fealdad y de la desgracia, el rico las intensifica. Cada nueva yarda de West End (sector rico de Londres) crea un nuevo acre de East End (sector pobre de Londres). (1)

A lo largo de años de una pedagogía de la desinformación al servicio del poder, la mayoría de la gente se ha acostumbrado a pensar que la pobreza y quienes la encarnan, los pobres, son algo así como una parte del ambiente. Sería como si la Naturaleza que crea y recrea la flora y la fauna planetaria, también alumbrara pobres.

Muchos atribuyen esa malhadada existencia a una suerte de determinismo histórico, otros a una maldición, hay quienes piensan en una plaga bíblica, no faltan tampoco los que culpan a los pobres de su propia pobreza.

Coincidente con esas percepciones, en la década del ‘90, un mal recordado presidente argentino, pontificaba: "Pobres hubo siempre y siempre los habrá", ante los aplausos de sus seguidores y los “vivas” de sus corifeos, muchos de ellos todavía sentados en los despachos oficiales.

En el plano de las relaciones internacionales, se nos ha adoctrinado que el mundo se dividía entre países ricos y países pobres, hoy llamados eufemísticamente: desarrollados y en vías de desarrollo, también primer y tercer mundo. Lo peor es que nunca intentamos hacer un análisis crítico de esta afirmación

Alguna vez tendríamos seriamente que preguntarnos, si una isla rocosa perdida en el Océano Pacífico, como Japón; o Inglaterra, inserta en la bruma del Mar del Norte; o Italia una lonja de rocas que penetra al Mediterráneo, entre tantos otros ejemplos, son países ricos y en caso contrario, Argentina, Bolivia, Paraguay, Costa de Marfil, Nigeria y muchos más, son en realidad países pobres.

Este simple interrogante no admite respuestas ambivalentes. Categóricamente podemos afirmar que en el mundo no existen países ricos y pobres, sino países enriquecidos y empobrecidos, lo cual es muy distinto.

En un mundo finito, en el que la desigualdad y el atropello son las reglas, para que algunos pocos se enriquezcan es necesario que muchos se empobrezcan.

Una situación similar ocurre hacia el interior de cada nación, país, provincia, ciudad o pueblo. Muy pocos con mucho y muchos con muy poco.

Miremos nomás, cerca nuestro, un hecho, que ha sido motivo de guerras y disputas fraticidas por más de un siglo, consistente en que mientras las condiciones económicas de los porteños (ciudad de Buenos Aires) iban en franco crecimiento y mejoraba su calidad de vida, para el resto del interior del país, esto significó un menoscabo histórico de las economías regionales y el aumento de la pobreza e indigencia de sus habitantes.

Para que ese esquema haya sido posible y se mantuviera en el tiempo, los mecanismos que generan y reproducen hasta el cansancio legiones de pobres debían estar absolutamente planificados y aceitados. Para ello, nada mejor que la máquina de hacer pobres.

Debemos entender que así como los autos, los muebles, las casas, los automotores y tantas otras cosas para el consumo, se fabrican, los pobres también se hacen, en uno y otro caso, existen técnicas, métodos, tecnologías y recetas para su fabricación.

Para concretar estos objetivos se deben cumplir determinados procedimientos; en primer lugar desde lo ideológico, imponiendo un lenguaje o discurso con palabras para nada inocentes, que encierran una pedagogía de la apropiación y de los más aptos. Después vendrán las fases operativas propiamente dichas, que apuntarán a la producción real y sostenible en el tiempo, de millones de pobres, cuando más mejor. No vaya a ser, que por alguna falla en la línea de montaje, aquellos se terminen o escaseen.

La merma en el producto final (pobres), lleva inexorablemente a la declinación de la capacidad de acumulación de los cada vez más, pocos ricos, en cualquier lugar y tiempo que sea.

Abajo la esclavitud!!!

Nada de esto es nuevo, pero cobra dimensión histórica, a partir del maquinismo y la revolución industrial, cuando el incipiente capitalismo de entonces, toma nota que la fuerza de trabajo proporcionada por la esclavitud se convertía rápidamente en antieconómica.

A los esclavos había que alimentarlos, darles viviendas y cubrir otras necesidades, pero lo peor en una economía en continua expansión, era que no eran consumidores.

Como corolario, se necesitaba otro sector donde descargar los excedentes de la productividad industrial, pero además que paguen por ella. En consecuencia, aparecen los asalariados.

Esto lleva, no por razones humanitarias precisamente, a que los antiguos esclavistas, de golpe se conviertan en furibundos abanderados de la lucha contra la esclavitud.

Inglaterra, que había prohijado la mayor flota de piratas y traficantes, en sólo algunos años cambia sus conveniencias y ordena a su almirantazgo la destrucción de aquellos.

EE.UU., con su guerra de secesión entre el norte industrial y el sur agrícola, es un claro ejemplo de lo expuesto.

Y la máquina empieza a volverse eficiente y las legiones de explotados y desposeídos crecen de manera exponencial a la apropiación y concentración de la renta en pocas manos.

Este rotundo éxito de la misma, hace que comience su exportación y sea rápidamente adquirida e instalada en casi todo el Planeta.

Como toda máquina que se precie de tal, viene con sus instrucciones, prospectos y recetas, casi siempre por derecha, sean estas ultraliberales, neoliberales, privatistas o estatistas, en todos los casos con el mismo objetivo, reducir la participación del trabajador en la repartija de la torta.

Como dice Galeano: “El mismo sistema que necesita vender cada vez más, necesita también pagar cada vez menos.” (2)

Recursos humanos

Para remate, en las últimas décadas, la persona que se creía o sentía asalariado, descubre que ha sido catalogada o categorizada como recurso humano.

Ello encierra una definición perversa y poco debatida en su esencia.

El concepto de recurso parte de una raíz economisista y está sujeto a los principios de escasez, apropiación y de la ley de la oferta y la demanda. A mayor oferta, su valor disminuye.

La arena, por su gran disponibilidad vale poco, a la inversa, el oro es caro.

En nuestros días, pocas cosas hay en tanta cantidad sobre la tierra, como seres humanos y por ello la oferta de mano de obra crece y los salarios bajan.

Cuando un asalariado cuestiona las condiciones laborales, hay miles dispuestos a tomar su lugar en cualquier forma y condición.

Como dice algún grafitti callejero: Quiero que me exploten!!!

En relación a estas cuestiones Viniane Forrester, en su libro El Horror Económico, apunta: “dicen que no hay trabajo. Trabajo es lo que sobra, lo que no quieren es pagarlo”.

En tal hipótesis, los salarios se recortan, las jornadas se extienden, las conquistas laborales se diluyen, desaparecen el sábado inglés y el descanso dominical, se elevan las edades jubilatorias y la pobreza deja de ser patrimonio de vagos, malentretenidos y desocupados, para asolar de manera creciente a los asalariados.

Pero no se confunda y vaya a creer, que la máquina opera en solitario, todo lo contrario, es toda una corporación global, que casi siempre tiene como socios a empresas periodísticas, de comunicación, de entretenimientos, de seguridad, alimentación, financieras y de todo aquello “necesario” para el tipo de vida que ellos mismos proponen.

Como si fuera poco, los rendimientos obtenidos por esas actividades, solventados con magros salarios, son puntualmente remesados a las casas matrices, casi siempre en el extranjero y de propiedad de los grupos concentrados de la economía mundial. Este círculo vicioso produce la desertificación monetaria, agota los recursos naturales y agrava la pobreza.

Cómo se explica entonces, la persistencia de la pobreza y la indigencia en la Argentina, un país que ha crecido en los últimos años a tasas significativamente más altas que la media mundial.

El desguace de esta máquina debe ser una decisión política de urgencia, que tiene que ver con la equidad, la justa distribución de la riqueza y la preservación social, más allá de los posicionamientos ideológicos de un lado o de otro.

Como dijera John F. Kennedy: “Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos”.

Aunque pueda no compartir este análisis, lo dejo para que lo piense y me despido hasta las próximas aguafuertes. www.ecoportal.net

Ricardo Mascheroni - Docente - Argentina

Referencias:

1.- George Bernard Shaw (Ironías y Verdades, Edit. Errepar, Bs. As., 1999)

2.- Galeano, Eduardo, Patas Arriba, Edit. Catálogos, 1999

martes, 2 de noviembre de 2010

“¿Daños colaterales…?” …del modelo productivo fundado sobre el monocultivo de la soja transgénica. Pueblos fumigados y deforestación a gran escala

02/11/2010 Por Eduardo Yarke

En su propia insustentabilidad, este modelo está destinado a entrar en crisis y colapsar en un futuro que se estima no muy lejano. La sociedad en su conjunto debería reflexionar acerca de esta realidad y su evolución esperable. Ciertos principios básicos surgidos del Desarrollo Sustentable son aplicables en esta reflexión. Ningún interés particular debe de estar por encima del bien común. Ningún derecho de propiedad es absoluto como para afectar en su aplicación la calidad ambiental de su entorno. Ningún razonamiento enrevesado y/o perverso debe de prevalecer frente a la lógica sencilla pero contundente de los afectados por la intoxicación, la contaminación, el desplazamiento de sus lugares de origen y la injusticia.

Allí donde el sistema productivo pone en riesgo la salud y la vida de las personas, la sustentabilidad es imposible. Es nuestro deber ético como seres humanos, promover una sociedad sustentable que abarque e integre la sustentabilidad productiva, la social, la urbana y la cultural y beneficie a todos los habitantes sin excepción.

Sin embargo no sólo la salud de las poblaciones está en riesgo. Las consecuencias negativas de este modelo productivo son más amplias todavía ya que estimula la deforestación, acrecienta el riesgo de desertificación, da excusas para la expulsión compulsiva de campesinos afincados durante varias generaciones en tierras que deberían pertenecerles, reduce la biodiversidad y genera despoblamiento.

El motivo de todo esto es la alta rentabilidad del modelo que se reparte entre los productores y vendedores de semillas y agroquímicos, los dueños de la tierra acostumbrados a vivir sin trabajar, los arrendatarios y contratistas que reúnen capital y maquinarias y el Estado que cobra su participación bajo la forma de retenciones sobre los valores de exportación.

En su propia insustentabilidad, este modelo está destinado a entrar en crisis y colapsar en un futuro que se estima no muy lejano. Los motivos pueden ser variados y tener su origen tanto en causas externas como internas. Antes de que ello suceda, la sociedad en su conjunto debería reflexionar acerca de esta realidad y su evolución esperable.

Ciertos principios básicos surgidos del Desarrollo Sustentable son aplicables en esta reflexión. Ningún interés particular debe de estar por encima del bien común. Ningún derecho de propiedad es absoluto como para afectar en su aplicación la calidad ambiental de su entorno. Ningún contrato entre particulares o entre el Estado y particulares puede ir contra los tratados internacionales que el país ha subscrito. Ningún razonamiento enrevesado y/o perverso debe de prevalecer frente a la lógica sencilla pero contundente de los afectados por la intoxicación, la contaminación, el desplazamiento de sus lugares de origen y la injusticia.

Sin embargo, lo opuesto a estos principios sucede todos los días en la Argentina. Aunque, simultáneamente, surgen las voces que alertan sobre los riesgos y sus consecuencias. Veamos dos hechos recientes y contrapuestos ocurridos en la Provincia de Córdoba en el pasado mes de agosto (2010) que iluminan acerca de quienes son los que se interesan por el bienestar de la población y quienes pretender convencer que las agresiones a la Salud y al Ambiente son sólo “daños colaterales” de un modelo que se pretende “exitoso”

1. - Primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados en el Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba.

Realizado durante el 27 y 28 de agosto pasado con la participación de médicos generalistas de pueblos afectados, que ejercen tanto en forma privada como en hospitales públicos, además de genetistas, epidemiólogos, endocrinólogos, biólogos moleculares y otros especialistas, todos convocados por la Universidad Nacional de Córdoba.

Es el Primer Encuentro que se realiza en nuestro país para analizar en base a la práctica médica cotidiana y a las evidencias científicas, el efecto intoxicante que sobre la salud humana (incluida la vida fetal) produce la exposición a diversos plaguicidas, especialmente el denominado glifosato que en cantidad de 300 millones de litros por año se aplica sobre los cultivos de la soja transgénica.

Las descripciones de casos concretos, abarca poblaciones de Córdoba, Santa Fé, Chaco, Formosa, Misiones, etc. En total se considera que 12 millones de personas en nuestro país, están sometidas a la exposición periódica de herbicidas, plaguicidas, etc. fumigados por vía aérea o terrestre y que el viento desparrama por áreas mucho más extensas que las que originalmente se quería abarcar.

Entre las consecuencias descriptas figuran desde reacciones alérgicas de distinta gravedad e irritaciones oculares, hasta casos de cáncer, abortos espontáneos, malformaciones en recién nacidos e infertilidad. En las deliberaciones se destacó que hace diez años que esto sucede y continúa, pero que hasta ahora la intervención de las corporaciones y los intereses económicos de empresarios agrícolas y de funcionarios de distintos niveles, ha logrado frenar las medidas concretas que algunos jueces se han animado tomar fundamentadas en el principio “precautorio” y como respuesta frente algunos casos presentados a la justicia.

La opinión de los especialistas es que ya existen evidencias suficientes y que “como profesionales de la salud” no pueden guardar más silencio frente a esta agresión gravísima que se hace sobre las poblaciones.

Se han emitido documentos y en los mismos se pide que, por lo menos, se prohíba la fumigación en forma aérea.

Existe, también un extenso documento del Grupo de Reflexión Rural que se actualiza periódicamente y que describe minuciosamente situaciones, casos y su evolución (ver documento enhttp://www.arqsustentable.net/...)

2. – La Legislatura Cordobesa sancionó una Ley que tergiversa la Ley Nacional de Bosques

El pasado 5 de agosto, la Legislatura de Córdoba aprobó una Ley Provincial –la Nº 9814– que en esencia tergiversa la Ley Nacional –la Nº 26331– que estaba obligada a respetar y mejorar.

Este es el resultado de un largo y controvertido proceso que se inicia con la aprobación de la Ley Nacional en el 2007 y que obliga a las Provincias a dictar su propia Ley en el plazo que no debería superar un año y luego de haber realizado un detallado catastro de los bosques provinciales (con énfasis puesto en los nativos) y un mapeo riguroso que clasificara estos bosques en tres categorías:

1) los intangibles (señalados en el mapa con el color rojo)
2) los de desmonte controlado (amarillos) y
3) los de desmonte libre (verdes). Hasta tanto se sancionara la Ley Provincial de adecuación a la Nacional, no se podía otorgar ningún permiso nuevo de desmonte.

La Ley Nacional establece también que en la confección del mapeo deben de intervenir diferentes actores incluyendo Organizaciones Agrarias, ONGs, Parques Nacionales, Universidades Nacionales, etc.

Este proceso en la Provincia llevó tres años y de hecho hubo desde el comienzo dos posturas enfrentadas: Por un lado la que presentaban los que constituían la Comisión formada según los lineamientos arriba descriptos y por otra la minoritaria pero con alta capacidad de presión (incluyendo legisladores propios) que era representada por CARTEZ-CRA y que habían abandonada la Comisión oficial a poco de constituida al tomar nota de que allí no podrían imponer su visión totalmente sesgada a la permisividad total para beneficio de los agro-negocios que ellos mismos representaban.

Finalmente, esta visión permisiva es la que aprobó (por un cambio de último momento) la Legislatura, lo que facilitaría el desmonte extra de 2,1 millones de hectáreas que, según el informe de la Comisión oficial, deberían quedar protegidas. Se destaca el hecho que aún antes de esta Ley Provincial, la Provincia de Córdoba tenía una tasa de deforestación del 2,93% que casi cuadriplica la media nacional (0,8%) y es trece veces superior a la media mundial (0,23%). www.ecoportal.net

Eduardo Yarke - http://www.arqsustentable.net

Nota:

Ver video "Encuentro de pueblos fumigados"

lunes, 1 de noviembre de 2010

El agua potable de Latinoamérica, el próximo secuestro

Rebelión_01/11/2010


La mitad de la población de la Tierra vive en casi el 5% de la superficie no marítima del planeta, y en gran parte se asienta en torno de regiones costeras, tales como estuarios y desembocaduras de ríos. La biodiversidad de ríos, lagos y humedales es el conjunto de ecosistemas más amenazados de la Tierra. Casi el 20% de los peces de agua dulce han desaparecido o están el peligro de hacerlo. Pero no son sólo los peces. Anfibios, moluscos y otras muchas especies peligran también aunque no se conoce suficientemente la biodiversidad de agua dulce. Los seres humanos se concentran en las proximidades de los cursos de agua y provocan que los sistemas de agua dulce sean los primeros hábitat en degradarse. Usan el agua, consumen sus especies animales, utilizan sus cauces para desplazarse y como colectores de sus vertidos.

El agua dulce potable supone solamente el 0,008% del agua terrestre, lo que hace que en ocasiones su uso plantee complejos problemas. En las áreas urbanas de los países no desarrollados 170 millones de personas carecen de agua limpia para satisfacer sus mínimas necesidades: beber, cocinar o lavarse; en las áreas rurales de estos países el panorama es más sombrío ya que alcanza a casi 885 millones. Todo indica, además, que la provisión de agua dulce en el mundo está disminuyendo inexorablemente. Una de cada cinco persona ya no tiene acceso al agua potable y casi una de cada tres no dispone de medios de saneamiento adecuados para potabilizarla. Algunos expertos opinan que la escasez de agua podría ser una de las principales causas de conflictos bélicos entre países en el futuro, especialmente en las zonas más áridas. Sólo usándola en forma adecuada y equitativa se podrían prevenir los efectos catastróficos de esta situación.

En Latinoamérica, las tensiones por la carencia del preciado liquido se hace sentir en zonas como el Altiplano o Puna que es una vasta región que abarca Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, caracterizada por ser una zona árida. La escasez de agua ha generado tensiones en el pasado, como los recientes diferendos entre Bolivia y Chile por un pequeño curso de agua conocido como el Silala. La región también es muy frágil y afronta serios problemas de desertización causada por varios factores, entre ellos el sobrepastoreo y la agricultura intensiva. Esta situación ha hecho que la pobreza esté extendida en la zona y sea foco de constantes problemas sociales. Algunos países, como Bolivia, han tratado de establecer una ley de aguas para el adecuado uso de este recurso, pero esto también ha generado tensiones en la zona. Igual ocurre en la vasta región de El Chaco compartida por Argentina, Bolivia y Paraguay, con recursos naturales caracterizados por su fragilidad y relativa escasez, además de contar con una población reducida y marginalizada. Esta región sufre severos problemas de desertización, que inciden en la pobreza de sus habitantes. El agua, justamente es uno de los recursos escasos, a pesar de contar con dos grandes ríos que dibujan la región: el Pilcomayo y el Paraguay. Cuando llueve, el agua corre por las quebradas con tanta fuerza que destruye todo lo que encuentra en su camino. Los recursos acuíferos del Chaco afrontan también problemas de contaminación, lo que en el pasado ha generado tensiones y la necesidad de una actuación coordinada por los países de la región.

Igual problema se presenta en la Ciudad de México que se está hundiendo debido a la cantidad de agua extraída debajo de sus cimientos. Una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo, México, D.F. fue una fértil tierra de lagos. Sin embargo, en los últimos 500 años, los lagos han sido drenados y los bosques de los alrededores han sido talados. Mientras la ciudad crecía, el problema del agua se magnificaba. Debido a la falta de un sistema de drenaje adecuado, hoy el agua de lluvia se mezcla con residuos y se la utiliza para la irrigación. La ciudad afronta ahora un serio riesgo de quedarse sin agua potable. Se estima que un 40% del agua de la ciudad se perderá por las filtraciones en los alcantarillados construidos a principios de siglo.

En Brasil, más de 17 millones de personas no tienen acceso al agua potable. Diversos estudios mostraron que 70% de agua potable va para el uso de la agricultura, 20% para la industria y solo el 8% va para el uso humano.

Y los dueños de la doctrina Monroe, donde la “América es para los americanos”, tiene una situación más comprometida en su territorio, porque el 95% del agua potable es subterránea. Sus fuentes de agua se están secando debido a que los granjeros de las praderas altas tejanas bombean el líquido más rápido de lo que la lluvia las rellena. El acuífero más grande de Estados Unidos, el Ogallala, se está empobreciendo a una tasa de 12.000 millones de metros cúbicos (m3) al año. La reducción total a la fecha llega a unos 325.000 millones de m3, un volumen que iguala el flujo anual de 18 ríos del estado de Colorado. El Ogallala se extiende de Texas a Dakota del Sur y sus aguas alimentan a un quinto de las tierras irrigadas de Estados Unidos.

No hay que ser un Julio Vernes o pitoniso , al expresar una alerta, ante el mayor depredador de todos los tiempos, que de seguro empezara a mirar hacia el Sur cuando ya no tenga más agua potable.

Lenin Cardozo. Director de Publicaciones de AZUL Ambientalistas