jueves, 6 de octubre de 2011

El incalculable valor de la tierra


Boletín ECOS_06-10-2011

«Aún llegaba el olor de incienso desde la alcoba donde el cuerpo de nuestro padre Aufrasio fue despedido por toda la familia, cuando madre nos llamó. Hacía más de 25 años que no estábamos los ocho hermanos juntos –no queríamos fosilizarnos como aquel pueblo decadente al norte seco y ventoso de Zaragoza. Madre fue contundente: “Quiero que lo tengáis bien claro, cuando yo falte, igual que dejó dicho vuestro padre, la tierra agrícola que tenemos no se deberá vender. Nos ha dado de comer muchos siglos, os ha criado a todos vosotros y por eso la quiero como a uno más”. Y eso nos dijo ella que, siempre atareada en casa con la comida, la ropa y nuestro cuidado, nunca la vi pisando nuestros campos. Ni creo que sepa dónde están. Y tuvo razón la vieja, hoy sigue dando sustento a Pedro y su familia que decidieron volver al pueblo».

«Tomó las últimas semillas que guardaba de la cosecha pasada y con paciencia las fue moliendo frente a su cabaña, cerca de Werder en los lindes entre Etiopía y Somalia. Al acabar, Negisiti, que ha enterrado a dos hijos y tres nietos por el virus del sida, empezó a cocinar su harina. Bajo sus faldas correteaban tres niñas atraídas por el aroma y el hambre de semanas cuando sorprendentemente Negisiti recogió el alimento y lo mezcló con sus manos entre la tierra unos metros más allá. “Hijas, pidamos a nuestra tierra para que interceda por nosotros y que los creadores hagan llover pronto”».

«Publia fue como siempre la primera en despertarse. Apenas había dormido esta vez, cavilante. Encendió el fogón para dar a su esposo Flore y sus seis niñas y un niño una taza de café antes de marchar. Café del que recogían en su finca, café robusta, secado al sol del verano. Tenían esa noche un largo camino por delante: el trecho a pie que les separaba del río a través del monte, llegar al pueblo en bote y allí esperar al bus que llegaba de recoger campesinos y campesinas de comunidades todavía más remotas. Publia fue despertando a su familia: las niñas mayores la ayudaban. Guardarían las mejores ropas, esas que reservaban para ocasiones muy especiales, para cuando llegaran al bus y no pudieran estropearse, lo mismo los zapatos, que nunca usaban. Marchaban a la ciudad a defender sus tierras, las que iban a ser inundadas si se aprobaba el proyecto de ampliación del canal de Panamá. Cuando lo cruzaron durante el viaje, a la tenue luz del amanecer, las hijas mayores de Publia se pegaron a la ventana: nunca antes lo habían visto. Publia opinó “El río Indio es mucho más bonito”».

En nuestras reuniones de La Vía Campesina[1] se comparten muchas vivencias como estas –de todos los continentes– y con la tierra cultivable como protagonista, porque para nosotras y nosotros campesinos, ella no es sólo nuestro modo de vida, es, como nos trasmitieron nuestras madres y padres, el principio de todo.

El robo renovado

Pero como antaño, cuando los colonizadores usurparon con caballos, lanzas o fronteras de tiralíneas los suelos americanos o africanos, ahora el robo de la tierra –nos advierten muchos compañeros y compañeras– está tan presente como entonces, pero con talonarios en los bolsillos y guardaespaldas privados. Porque desde el inicio de la crisis financiera –huérfanos de burbujas que inflar– la búsqueda de rendimientos económicos del capital ha puesto sus ojos de diablo en las mejores tierras campesinas.

Se tomaron bien en serio las ironías de Mark Twain «compren tierra, pues no se fabrica más» . Muchos países que de tanto industrializarse perdieron su soberanía alimentaria, así como muchos fondos de inversiones (incluso fondos de pensiones) y corporaciones agroalimentarias están como locos por hacerse [no siempre legal, y siempre injustamente] con millones de hectáreas fértiles que saben son un valor seguro del mercado. Hay las que hay, no se pueden fabricar –aunque sí echar a perder– en un planeta que durante los próximos años aún mantendrá su crecimiento demográfico.

Durante el Foro por la Soberanía Alimentaria Europea celebrado en Krems, Austria, este pasado mes de agosto [de 2011], la cuestión del acceso a la tierra ha estado muy presente. Allí las y los compañeros de Europa del Este, sobre todo, nos relataban con mucha preocupación cómo sus tierras están en las agendas de muchos inversionistas. Y si con la tierra se especula, como es el caso, el precio de ella sube y sube, alcanzado un valor de mercado mucho más alto que su valor de uso, haciendo imposible las nuevas incorporaciones de jóvenes al campo: el precio está disparado y no hay ninguna política de apoyo a su instalación. El acaparamiento de tierras es un robo del presente que además impide un futuro rural y campesino.

El volumen del botín

Ya se ha sustraído al campesinado una extensión similar a las tierras agrícolas del Reino Unido –45 millones de hectáreas– bajo el sistema de acaparamiento de tierras que, según mienten sus defensores, «o bien se compran tierras inutilizadas o bien las nuevas inversiones generarán riqueza al país». Mienten, porque las tierras compradas son tierras con usos agrícolas comunales o particulares, son pastos para los pueblos nómadas, o son bosques que antes de que sean podados de raíz, han sido fuentes de vida por la recogida de leña, plantas medicinales, frutos o caza para los pueblos cercanos, motivo de canciones y fiestas. O, por qué no, son importantes espacios de vida “simplemente” para las otras especies animales y vegetales con raíces, patas o alas que, con su derecho a compartir el planeta con nosotros y nosotras, garantizan la vida de todo el conjunto con su compleja y divertida interrelación.

La resistencia

Porque sabemos que es mentira, porque sabemos del valor de la tierra –monetario y verde para los inversores, afectivo y multicolor para el campesinado–, porque no es cierto que con estas inversiones todos ganemos, desde La Vía Campesina nos oponemos con rotundidad y ofreceremos toda nuestra resistencia al acaparamiento de tierras fértiles a manos del capital.

Para más de 200 millones de campesinos y campesinas y muchos movimientos sociales está claramente asumido que sólo la soberanía alimentaria garantiza una vida rural digna y alimentos buenos, sanos y justos para todo el planeta a partir de un uso agroecológico de la tierra. En realidad la soberanía alimentaria no es más que «el derecho de los pueblos a vivir de su tierra, y el deber de los pueblos a cuidar de su tierra». Por lo tanto, ¿podemos asumir la comercialización de las tierras a gran escala y la extranjerización de su propiedad? No.

Curioso este mundo capitalista, pues mientras desde los movimientos sociales reivindicamos recuperar de tiempos pretéritos costumbres como el uso comunal de la tierra y otros bienes, su falsa modernidad conduce siempre por autopistas de lucro y sin salida.

La recolonización de la tierra fértil, un bien finito y necesario, por parte del capital y sus instrumentos financieros ya se ha iniciado demostrándonos cuáles son sus intereses. En aquellos países en que la tierra va pasando a manos extranjeras (y enguantadas para no dejar huellas de sus asesinatos) el uso que se les está dando es la industrialización de dichos suelos para cultivos de agroexportación, para monoplantaciones de cultivos con interés económico (y cotizando en Bolsa), como la soja transgénica y el maíz transgénico, o el insensato cultivo de agrocombustibles. En todos los casos desplazando –claro– a miles de compañeras y compañeras que ya no podrán cultivar ahí o recolectar sus alimentos, o dejar pastar a su ganado y reponer fuerzas; que agotarán la tierra con agroquímicos, fertilizantes y una explotación abusiva; y que sólo en algunos casos generarán algún puesto de trabajo para gentes locales. Muy pocos, porque esta agricultura robotizada no los necesita, y cuando se necesitan son empleados sin contrato, sin derechos y con pagas de miseria.

Nuestras propuestas

La Vía Campesina, decía, ya está movilizada contra el acaparamiento de las tierras y planteamos una serie de desafíos para la gobernanza global de la agricultura que paso a enumerar:

1) Los estados deben hacer un esfuerzo para impulsar –de una vez por todas– políticas de reforma agraria genuina que con una justa distribución de las tierras permita la subsistencia de todas y todos los agricultores locales. Un registro adecuado, el impulso de la gestión colectiva y otras medidas como el coto a la extranjerización de la tierra tienen que ser básicas para garantizar la soberanía alimentaria de los pueblos.

2) Deben también impulsar reformas políticas a todos los niveles –local, regional, nacional e internacional–, con el fin de acabar con las adquisiciones de tierras a gran escala y de promover la autonomía económica a largo plazo y la autodeterminación de los campesinos y campesinas de todo el mundo.

3) No debe permitirse el acaparamiento de tierras bajo ningún concepto. No aceptamos las propuestas del G-20 y el Banco Mundial que proponen “la inversión responsable”, pues sabemos que sólo es una etiqueta para justificar un atentado contra el uso colectivo de un bien público como es la tierra.

4) Se debe asegurar que las tierras del planeta sean gestionadas bajo criterios agroecológicos, en un compromiso estable y permanente de respeto por la tierra.

Negisiti

«Este año 2011 no llovió en las tierras de Negisiti malográndose los cultivos y muriendo las crías de animales por falta de agua. Y las mejores corrientes de agua fresca son utilizadas por los cultivos bajo plástico de exportación que un inversor saudí puso en marcha después de intercambiar con el gobierno etíope miles de hectáreas, como si estuvieran jugando al Monopoly. Los animales tampoco pueden buscar los pastos comunales que, vallados, han quedado fuera de su alcance».

El acaparamiento de tierras, como nos muestra el caso de Etiopía, es una de las “nuevas causas” que junto a otras inequidades políticas, es responsable de crisis alimentarias y de pobreza que tienen lugar.

«Y Negisiti –y como ella, miles de personas somalíes y etíopes– de antiguos campos agrícolas están llegando a campos de refugiados donde, quizás, puedan llevarse algo a la boca. Porque de sus tierras brotarán dólares; nunca más comida».

miércoles, 5 de octubre de 2011

Facebook tras patente que permitiría rastrear usuarios fuera de la red


Bitelia_05-10-2011


Partamos de la premisa de que toda acción realizada en Internet deja cierta huella, un rastro que otros pueden conocer si poseen las herramientas necesarias. Con esto en mente, se ha conocido hace unos días ciertos datos que ponen a Facebook en una situación comprometida, al enfrentarse a las sospechas de numerosos internautas. No solo hablamos de que Facebook puede conocer lo que hacemos en otras páginas de Internet sino que parece estar detrás de una patente que persigue este objetivo.

El asunto fue destapado hace poco por Nik Cubrilovic al investigar el funcionamiento de las nuevas APIs de Facebook introducidas en el evento f8. El sistema de aplicaciones Open Graph anunciado por Mark junto a Netflix, Spotify y otros posee una característica llamada Compartir sin fricción(frictionless sharing) que permite a estas aplicaciones enviar actualizaciones de estado a nuestra cuenta en la red social sin nuestro permiso explícito puntual (solo se solicitará una sola vez).

El inconveniente de este método es que el sistema parece seguir funcionando aún si cerramos sesión en Facebook, pues las cookies siguen actuando. Ahora, una reciente actualización de Facebook parece haber solucionado el problema. La intención pública de Facebook es sencilla, y totalmente lógica:

[nosotros] no rastreamos usuarios por la web… En cambio, usamos cookies con plugins sociales para personalizar contenido… ayudar a mantener y mejorar lo que hacemos… para cuestiones de seguridad… borramos o hacemos anónima esa información en un periodo de 90 días, y nunca vendemos su información.

De modo que el funcionamiento correcto es que solo cuando estemos conectados la compañía usará cookies con plugins sociales en otros sitios que tengan a Facebook integrada. Recordemos, es imposible que las aplicaciones Open Graph y otros procesos funcionen bien si no es así, aquí entra laconfianza que cada cual tenga en la comunidad creada por Zuckerberg. Sin embargo, ahora se ha llegado a conocer que no sólo se trata de un mero funcionamiento implícito en la utilización de apps de terceros, pues Facebook tiene solicitada la aprobación de una patente en la Oficina norteamericana para poder “comunicar información en un sistema de red social acerca de las actividades en otros dominios”.

¿Sospechamos ahora, o damos un voto de confianza? Un portavoz de la compañía, Andrew Noyes, ha explicado en uno de los comentarios del post que ha destapado el asunto:

Lo que se describe en la sección [0099] de la solicitud es el hecho de que no tienes que conectarte a Facebook de nuevo en cada sitio de terceros para ver contenido social mediante el plugin. Sólo tienes que estar conectado a Facebook cuando visites el sitio. […] Las compañías de tecnología patentan muchas ideas, algunas de ellas llegan a convertirse en productos o características y algunas no.

No neguemos la evidencia, Facebook, igual que otros muchos sitios de la red, hace uso de nuestros datos y los almacena. El hecho de que esto ocurra incluso cuando naveguemos en otros sitios es una consecuencia directa de la integración social en otros dominios, un añadido que muchos sabrán apreciar. Por supuesto, es nuestro derecho reclamar cualquier funcionamiento anómalo, como que se recopile o rastree nuestra información cuando estamos desconectados de Facebook.

Aún así, recordemos que el anónimo digital no existe, y las empresas de tecnología saben que la que posea más cantidad de datos de los usuarios será la más valiosa, para las marcas, para los inversores y para su propio desarrollo. Ahora es cuestión nuestra confiar o no en el sitio en cuestión.

http://bitelia.com/2011/10/facebook-tras-patente-que-permitiria-rastrear-usuarios-fuera-de-la-red


martes, 4 de octubre de 2011


Programas para la subversión en Cuba: Jóvenes e Internet en la mira de EEUU

Cubadebate_04-10-2011


El blog Along the Malecon ha publicado hoy detalles de los registros financieros federales de Estados Unidos destinados al programa de cambio de gobierno en la Isla. Se confirma, una vez más, que estos fondos se emplean prioritariamente en crear proyectos afiliados a los intereses de Washington para los jóvenes y espacios subversivos en Internet.

Tracey Eaton, editor del blog, realizó “una somera revisión de las 777 páginas de los registros financieros federales de los Estados Unidos, para tratar de obtener una mejor comprensión del gasto de EEUU” en Cuba, a pesar de que esta acción es ilegal en la Isla, y listó los 10 principales beneficiarios de los fondos (Descargue la tabla):

lista-de-dinero-entregado-a-instituciones

En general, las 777 páginas contienen detalles de los cerca de $ 85 millones destinados a estos gastos para la subversión en Cuba desde 1997.

El gasto total fue de aproximadamente $ 150 millones, aunque esta es solo una parte de los fondos y están basados, según Along the Malecón, en una información incompleta, pues “algunas organizaciones no mencionan a Cuba en sus informes de gastos a pesar de que operan dentro de la Isla, lo que dificulta el seguimiento de sus gastos… Y algunos informes hacen que sea difícil determinar si una cantidad se informa dos veces o se infla dramáticamente el gasto que informó la organización”.

Algunas observaciones rápidas de Along The Malecon:

  • Desde 2008 hasta 2010, Freedom House se centró en los nuevos medios en Internet, las “iniciativas” de base y el empoderamiento de los jóvenes en Cuba, y gastó para ello unos $ 4,5 millones.
  • La Pan American Development Foundation también ha dirigido a los jóvenes cubanos “sus programas para la democracia”, y ha gastado unos $ 3,3 millones en programas para jóvenes y la sociedad civil desde 2008 a 2009.
  • De 2007 a 2008, el Institute for Democracy in Eastern Europe ha gastado más de $ 1.5 millón en “iniciativas para Cuba”.
Fuente: http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/09/30/programas-para-la-subversion-en-cuba-jovenes-e-internet-en-la-mira-de-eeuu/

lunes, 3 de octubre de 2011

Factores de expansión de las plantaciones forestales

03/10/2011_ Por: Raquel Núñez Mutter


Dentro de las nuevas tendencias que pueden incidir en un aumento de las plantaciones figura el mecanismo REDD+ que concibe la plantación de árboles como una estrategia de reducción de las emisiones de carbono. Se plantarán millones de hectáreas de árboles, a los que se califica de “nuevos bosques” – una aberración apadrinada por la FAO. El PNUMA puede hablar de invertir en reforestación “sustentable”. Bien sabemos que si no se cuestiona y rechaza el modelo en gran escala y de monocultivo que resulta tan rentable para los grandes capitales como destructivo para las comunidades locales y el ambiente, no serán más que palabras falsas.

Vivimos tiempos de recalentamiento. Quizás el clima sea la expresión más notoria de una aceleración económica que ha recalentado los motores, quemando todo a su paso. En unas pocas décadas la productividad ha crecido enormemente. Aparecieron las economías de escala, un aumento en la acumulación de capital, las fusiones crecientes de empresas, la expansión de los mercados, la globalización.

En este escenario, donde el poder se concentra y las desigualdades se agudizan, las economías nacionales terminan muchas veces supeditadas al poder de gigantes transnacionales y se priorizan, fomentan y habilitan aquellas formas productivas que resultan funcionales al modelo y, cada vez más, a la especulación financiera. Obviamente, se trata de producciones a escala, con gran productividad a corto plazo, con gran inversión de capital privado, corporativo, generalmente con uso intensivo de paquetes tecnológicos, con acceso a mercados grandes o medianos.

En la otra punta de la cadena, y cerrando un círculo vicioso, se crean mercados de muy alto consumo. La renovación de las mercancías alcanza en algunos países –donde están los mayores mercados de consumo– un ritmo vertiginoso: todo se usa y tira, se renueva rápidamente, viene empaquetado, pronto para comer, desde los más distantes confines del mundo a la góndola de su supermercado. Se necesita cada vez más hierro, más madera, más celulosa, más energía. El planeta se ha convertido en un gigantesco mercado impersonal, sin la gracia de los aromas y los intercambios del “bazaar”… Corporaciones que producen, corporaciones que transportan, corporaciones que venden.

Obviamente, las economías locales, la gestión comunitaria, la posesión colectiva no tienen cabida en las planificaciones que priorizan las exportaciones, la macroeconomía, la inversión de capitales.

Parecería que nadie contabiliza los costos “externalizados” del gasto masivo de agua, la pérdida de nutrientes del suelo, la destrucción de ecosistemas, el apetito voraz de combustibles fósiles con la consiguiente liberación irreparable de carbono, el descalabro social que acarrea la expulsión y marginación de comunidades, la pérdida de rumbo en la búsqueda del bienestar o del “Vivir Bien”.

La industria celulósica-papelera

El sector forestal ha estado inmerso en este proceso. Desde mediados de la década de 1990 el consumo de papel y cartón se fue acelerando, en un principio a costa principalmente de los bosques tropicales, como en el caso de Indonesia y Malasia. La industria celulósica-papelera comenzó a expandirse y con ella la forestación industrial, básicamente dominada por grupos del Norte, donde se produce gran parte del total mundial de madera para pulpa y donde se registra el mayor consumo de papel. Pero las plantaciones industriales de árboles de rápido crecimiento (principalmente eucaliptos), en régimen de rotación relativamente cortos (entre 6 y 10 años, según la región), se instalaron en el Sur y se expandieron a expensas de distintos ecosistemas, como el bosque nativo, en el caso de Chile, o la pradera, en Sudáfrica y Uruguay. Posteriormente, el aumento de la capacidad manufacturera habilitó también el surgimiento de conglomerados del Sur.

La expansión de la industria forestal contó con marcos legales y la inyección de generosas subvenciones directas e indirectas y exoneraciones fiscales del Estado, que potenciaron el establecimiento de las plantaciones de monocultivos de árboles, como ocurrió en Chile, Brasil, Uruguay, Nueva Zelanda, Indonesia, Vietnam, Kenya, por citar algunos ejemplos. En todos los casos se beneficiaron poderosos intereses privados - en algunos se trató de grandes capitales nacionales, en otros desembarcaron las inversiones extranjeras.

Varios otros actores han sido fundamentales para la expansión de la forestación. La FAO, en especial, ha puesto a su servicio la parafernalia tecnológica de la “Revolución Verde” y su influencia, contribuyendo a disfrazar a los monocultivos forestales de “bosques”, con su definición que los caracteriza de “bosques plantados”.

Las consultoras –como la finlandesa Pöyry– han puesto su cuota en la promoción, investigación, planificación y diseño de fábricas de pulpa y papel y de plantaciones forestales.

Por su parte, las agencias bilaterales –entre las que destaca la japonesa JICA–, las agencias gubernamentales de créditos para la inversión y la exportación, y las agencias multilaterales aportaron financiamiento de fácil acceso, tanto para las empresas plantadoras como para los gobiernos que aplicaron planes de subsidios. Dentro de estas últimas, el Banco Mundial ha proporcionado créditos baratos para el establecimiento de millones de hectáreas de plantaciones de árboles. (1)

Nuevos actores: fondos especuladores

¿Y de quiénes son las plantaciones? Además de las mencionadas empresas de la industria celulósica y papelera, nuevos actores del mundo financiero han irrumpido invirtiendo miles de millones de dólares en la adquisición de tierras y el establecimiento de plantaciones de árboles. Buscando diversificar sus inversiones, instrumentos financieros como los fondos de pensión, los TIMO (sigla del nombre en inglés Timber Investment Management Organizations), los T-REIT (sigla de Timberlands Real Estate Investment Trust), los fondos de cobertura (hedge funds) han incursionado en la forestación. Según datos de un informe de la FAO (2), sus inversiones en plantaciones de árboles habrían totalizado aproximadamente 50.000 millones de dólares en 2007.

Los TIMO, grupos de gestión de inversiones de los Estados Unidos, conforman una estructura que acumula fondos agrupando a numerosos inversionistas institucionales que quizás no estén directamente interesados en comprar y administrar las plantaciones, o que pueden querer invertir pequeñas cantidades de sus fondos. Los TIMO tienden a establecer fondos que invierten por un plazo de unos diez años.

Los T-REIT, fondos de inversión inmobiliarios, extendidos al sector forestal, se crearon en Estados Unidos y han crecido rápidamente desde 2000. Según el referido informe de la FAO, el mayor propietario privado de plantaciones forestales del mundo (Plum Creek) es un T-REIT. Desde 2004, los activos de inversión de una serie de empresas forestales se han reestructurado en instrumentos T-REIT, que resultan más beneficiosos para los accionistas en materia de impuestos.

Ambos instrumentos financieros –TIMO y T-REIT– hasta ahora han invertido en un número relativamente limitado de países: Oceanía, Chile, Brasil, Sudáfrica y Uruguay, donde la forestación ya está consolidada.

A partir de 2005 surgió otra clase de inversor forestal: los “fondos de cobertura”, instrumentos financieros que operan con fondos de alto riesgo. La gran masa de dinero y de crédito existente en el sistema financiero mundial hasta mediados de 2007 permitió a estos fondos superar la capacidad de las empresas forestales, de los TIMO y de los REIT para comprar grandes extensiones de plantaciones de árboles, si bien luego en general las revenden.

También han surgido varios fondos privados europeos que invierten en plantaciones forestales en Europa y en otras partes del mundo. Algunos se han formado específicamente para invertir en el potencial mercado de carbono, una de las falsas soluciones al cambio climático creada por la renuncia del poder económico y político global a atacar de raíz el problema del calentamiento global, causado por la liberación de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera como consecuencia del insustentable consumo de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas).

Nuevos problemas con una economía “verde”

Es la misma resistencia que buscó el supuesto atajo de los biocombustibles, para seguir alimentando de la misma forma al sistema fagocitario de la economía globalizada, sólo que con otro alimento. Nuevos problemas. La demanda de bioenergía en Europa, catapultada por la Directiva del Parlamento Europeo de 2009 sobre energías renovables –que fija como objetivos obligatorios nacionales una cuota del 20% de energía procedente de fuentes renovables en el consumo de energía y una cuota del 10% de energía procedente de fuentes renovables en el consumo de combustibles para el transporte en la Comunidad Europea para 2020– provocó una avalancha de inversionistas extranjeros acaparando tierras en África, América del Sur y el sudeste asiático para establecer plantaciones de palma aceitera y de otras maderas que suministren de astillas y pellets de madera a la energía de biomasa.

Según un informe del instituto de investigación IIED (3), sólo en 2011 se inauguraron 5 grandes fábricas de pellets en Canadá, Rusia, Noruega y los Estados Unidos, con una capacidad total combinada de aproximadamente tres millones de toneladas. Del lado del suministro, la mesa está servida en África. Varias empresas están desembarcando en el continente para establecer plantaciones o replantar las existentes, con ese fin. Se firmaron tratados para la producción de astillas para su exportación a Europa y otros lugares, replantando antiguas plantaciones de caucho en Ghana y Liberia.

El referido informe cita algunos casos de inversiones en plantaciones de árboles que se sabe están destinadas total o parcialmente para energía de biomasa, con la participación no solamente el sector privado sino también de los Estados – inversiones norteamericanas: 60,700 ha en Guyana, 5,000 ha en Ghana, 11,700 ha en India; inversiones europeas: 126,000 ha en Mozambique; inversiones de Corea del Sur: 60,000 ha en Cambodia, 200,000 ha en Indonesia (esta última entre gobiernos).

Las plantaciones para biomasa tienen la ductilidad de poder destinarse a diversos mercados, según anden los precios: si caen los precios de la energía pueden servir para vender madera o celulosa, o bien créditos de carbono. IIED cita el caso de la empresa noruega Green Resources Ltd. (4), que ha adquirido tierras en Mozambique y Tanzania para establecer plantaciones de árboles que abarcan justamente esas tres actividades económicas.

Dentro de las nuevas tendencias que pueden incidir en un aumento de las plantaciones figura el mecanismo REDD+ (ver Boletín Nº 169 del WRM), que concibe la plantación de árboles como una estrategia de reducción de las emisiones de carbono. El gobierno de Indonesia ya anunció que, a tal efecto, se plantarán millones de hectáreas de árboles, a los que califica de “nuevos bosques” – una aberración apadrinada por la FAO.

También lo que se ha dado en llamar “bioeconomía” resulta una amenaza. Se trata de un plan para crear todo –desde plásticos a combustibles y textiles– a partir de árboles y otras fuentes de celulosa que complementen los combustibles fósiles. Para ello se utilizarían tecnologías peligrosas como la ingeniería genética, la biología sintética y la nanotecnología.

Por último, la Economía Verde, un concepto que entra por la puerta grande en la próxima Cumbre Río+20 que se celebrará en Río de Janeiro en junio de 2012, está siendo llenada de un significado que nuevamente volverá espurio todo intento de cambio. Se habla mucho de las nuevas oportunidades comerciales que traerá la Economía Verde, de inversiones en recursos clave –agua, energía renovable, biodiversidad, bosques (y seguramente eso incluya a las plantaciones)-, de movilizar recursos financieros, de estimular la participación del sector privado con el apoyo del gasto público. El PNUMA puede hablar de invertir en reforestación “sustentable”, pero bien sabemos que si no se cuestiona y rechaza el modelo en gran escala y de monocultivo que resulta tan rentable para los grandes capitales como destructivo para las comunidades locales y el ambiente, no serán más que palabras falsas.

Estamos en un momento crucial, un cruce de caminos. La humanidad puede seguir arrastrada al abismo por la poderosa fuerza de los intereses comerciales que por sí solos no desandarán su camino, o puede tener el coraje de cambiar el rumbo actual y retomar el principio ético del interés colectivo, el bien común, la interdependencia con la naturaleza. Desde el WRM, trabajamos para esto último. www.ecoportal.net

Por Raquel Núñez Mutter, WRM, Boletin 170 del WRM - World Rainforest Movement - http://www.wrm.org.uy

Referencias:

(1) Datos de “El papel del Sur. Plantaciones forestales en la estrategia papelera internacional”, Ricardo Carrere y Larry Lohmann,http://www.wrm.org.uy/...

(2) “Corporate private sector dimensions in planted forest investments”, D.A. Neilson, ftp://ftp.fao.org/...

(3) “Biomass energy: Another driver of land acquisitions?”, Lorenzo Cotula, Lynn Finnegan and Duncan Macqueen, The International Institute for Environment and Development (IIED), agosto de 2011,http://pubs.iied.org/...

(4) Ver Mozambique, Serie Nº 14 del WRM, en inglés enhttp://www.wrm.org.uy/... y en portugués en http://www.wrm.org.uy/...

domingo, 2 de octubre de 2011

La OMS suspende la calidad del aire en España

Público_02-10-2011

Un estudio evalúa la contaminación de más de 1.100 ciudades de 91 países


Santiago de Compostela, Logroño y Badajoz: las tres ciudades más respirables de España. Son los resultados que se extraen de la primera base de datos mundial sobre calidad del aire que ha publicado la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra.

Sin embargo, el análisis, que ha testado el aire de más de 1.100 ciudades de 91 países no da el aprobado a otras 25 ciudades españolas cuya contaminación media anual se sitúa por encima del límite a partir del cual es perjudicial para la salud. Un máximo que la OMS fija en 20 microgramos por metro cúbico (µg/m3) como media anual de PM10 (partículas contaminantes de menos de 10 micras de tamaño en espacios exteriores e interiores).

De las 28 que incluye la base de datos, las peores notas se las llevan Granada, Sevilla y Zaragoza, que doblan el límite recomendado, mientras que en el extremo contrario se encuentran Vitoria, Palma, Valladolid, San Sebastián, Burgos, Pamplona y Toledo, sin superar los 23 µg/m3.

Las economías emergentes registran las peores calidades del aire

Entre el resto de ciudades españolas que no superan la evaluación se encuentran Albacete, con 33 µg/m3; Málaga, Cádiz y Jaén, con 32 µg/m3; tres localidades madrileñas, cuya media supera los 30 µg/m3 y Bilbao, con la misma marca.

No obstante, la calidad del aire en España es muy superior a la detectada en las ciudades más contaminantes del mundo, de acuerdo con los datos ofrecidos por la OMS. Mientras la media nacional se mantiene en la línea de Bélgica, Francia, Alemania, Dinamarca, Holanda o Portugal, países como Mongolia, Botsuana y Pakistán, con economías emergentes , se sitúan por encima de los 190 µg/m3, con las peores notas en calidad del aire.

Aunque María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, ha destacado la influencia de la presión ciudadana en las medidas adoptadas para la reducción de la contaminación, como el impulso al transporte público no contaminante y a los combustibles de menor impacto medioambiental, los responsables de la OMS consideran que queda mucho camino por recorrer .

Según el análisis, la contaminación urbana del aire "está alcanzando niveles que ponen en peligro la salud de la gente", causando la muerte de más de 2 millones de personas al año. Una cifra que supone un aumento sustancial con respecto a los datos de 2004, cuando el número de muertes atribuibles a la contaminación atmosférica fue de 1,15 millones.

Sin hot spots

Sobre el caso de España, Neira, ha afirmado que se han hecho grandes progresos en la medición de la calidad del aire, lo cual ha tildado de "obligación" entre los compromisos para la lucha contra el cambio climático. No obstante, ha añadido que las situaciones particulares "dependen mucho de cada ciudad, de su liderazgo político o de la presión que hagan los ciudadanos".

Pese a que los grupos ecologistas han acusado a algunos gobiernos locales en España de situar estratégicamente las estaciones de medición de contaminación para obtener mejores resultados y no se han incluido las zonas de mayor contaminación de las ciudades, los llamados hot spots , por creerlos poco representativos, Neira considera fiables las mediciones realizadas.

" No tenemos la información acerca de donde están situadas las estaciones , pero tenemos la manera de ver si la información que nos ofrecen y publican las ciudades se corresponde o no con la zona geográfica en la que se encuentra", ha afirmado la responsable de la OMS.

Fuente: http://www.publico.es/espana/398452/la-oms-suspende-la-calidad-del-aire-de-espana

sábado, 1 de octubre de 2011

España y EEUU son los países desarrollados más vulnerables
350.000 personas mueren al año por el cambio climático

Público_01-10-2011


En apenas dos décadas morirán un millón de personas al año como consecuencia del cambio climático. Pero, según un infome presentado el jueves en Madrid, ya lo están haciendo alrededor de 350.000 personas cada año. Aunque los efectos los sufrirán más los países pobres, España y EEUU son las naciones más vulnerables entre las desarrolladas.

Así lo afirma el "Monitor de la vulnerabilidad climática 2010", cuya edición en español se ha presentado ahora. Elaborado por la organización internacional humanitaria Dara y el "Climate Vulnerable Forum", que reúne a 27 países de África, Asia, América y El Pacífico, el informe advierte además de que los costes económicos alcanzarán en los próximos años cerca de un tercio de un billón de dólares al año, superior a los apenas 100.000 millones de actuales, informa Efe.

Según este informe, en 2030 más de 130 países tendrán un factor de vulnerabilidad alto, frente a los aproximadamente 90 en la actualidad. Entre estos países destacan EEUU y España como las únicas economías avanzadas con un factor de vulnerabilidad global alto, hoy en día. En España, el mayor riesgo es el de la desertificación de su cuenca mediterránea.

Pero donde sus efectos serán más devastadores será en los países menos desarrollados. En América Latina, por ejemplo, los efectos negativos del cambio climático tienen un alto impacto. En Centroamérica, el Caribe y América del Sur, los principales factores de vulnerabilidad, que son cada vez más graves, se deben a los desastres climáticos, como las tormentas tropicales en el Caribe, y las lluvias torrenciales y las inundaciones que se producen en toda la región.

El estudio, cuya primera versión en inglés se publicó en 2010, agrupa a las naciones de acuerdo con su nivel "bajo", "moderado", "alto", "severo", o "agudo" de vulnerabilidad, el cual es determinado en base a los impactos estimados que podrían experimentar esos países en salud, clima, desastres, pérdida de hábitat humano y "estrés" económico.

En este tema no hay vencedores ni vencidos, y si no se logra un abordaje conjunto, perderemos todos y habrá "perdedores y hundidos", ha advertido la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, durante el acto de presentación.

El ex secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, Michael Zammit Cutajar, encargado de presentar el informe, ha expresado su convicción personal de que el cambio climático es el desafío mayor de esta historia y de que "debemos prepararnos para lo peor mientras tratamos de hacer lo mejor".

El expresidente de Costa Rica y patrono de Dara, José Figueres, y el Secretario General Iberomérica, Enrique Iglesias, han participado también en esta presentación, en la que ha colaborado Efeverde, y en el que la próxima cumbre del clima en Durban (Sudáfrica) ha estado muy presente. Todos han afirmado sus esperanzas de que Durban suponga una avance real.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/398990/350-000-personas-mueren-al-ano-por-el-cambio-climatico-planetatierra