domingo, 23 de mayo de 2010

La tóxica labor de reciclar un viejo móvil

Diagonal...23/05/2010


En Occidente, los ordenadores cada vez envejecen antes. Renovamos móviles, televisores o frigoríficos antes de que acaben su vida útil. Miles de estos aparatos llegan cada mañana, hacinados en viejas carretas, a una zona conocida como Sodoma y Gomorra en Accra, la capital de Ghana. Allí, miles de trabajadores descuartizan a golpe de martillo desde motores de grandes máquinas a ordenadores o impresoras, en busca de pequeñas piezas de metal que puedan vender. Sobre los techos de las barracas contiguas al basurero planea un humo negro, una nube densa y caliente que el viento arrastra al interior del barrio. La dirección del humo apunta a los lugares donde se queman las venas y las tripas de ordenadores, televisores y otros aparatos electrónicos en busca de metales como cobre y aluminio. Entre el humo se distinguen las siluetas de los trabajadores, menores de edad en su gran mayoría, que dirigen la combustión. Los niños usan imanes para recoger las pequeñas partículas de metal sobre un suelo negro lleno de cenizas. Conseguir los restos de metal sueltos tras la quema es la labor más baja en el proceso de reciclaje.

Un trabajo que se hace sin medida de protección alguna, lo cual lleva a estos pequeños trabajadores a absorber diariamente más de 60 sustancias tóxicas para sus pulmones. Rashid no sabe nada de ordenadores y en su vida había visto uno antes de llegar al basurero. Pero lo que sí conoce bien es la quema de estos aparatos y ya se ha acostumbrado a inhalar el humo. “Para hacer el fuego utilizamos plásticos y esponjas sintéticas, y luego echamos los cables y las placas”. Rashid y los demás menores no conocen las repercusiones en su salud a largo plazo y trabajan a pelo. Nadie se ha acercado al basurero a explicarles los peligros de la labor que hacen. Él es uno de tantos jóvenes llegados a Accra, con el único sueño de conseguir una vida mejor, desde el norte de Ghana, una región sumida en conflictos tribales. Un día se subió a un autobús y viajó a la capital en busca del basurero. “Veníamos porque sabíamos que había trabajo. Al principio fue muy duro vivir aquí sin nada que hacer, hasta que encontré trabajo quemando carcasas de ordenadores”.

Su trabajo consiste en llevar los componentes de los ordenadores a las hogueras para obtener metales libres de su envoltura plástica y devolverlos al proveedor. Por este trabajo gana tres cedis al día, alrededor de 1,5 euros. Todavía se encuentra en el escalafón más bajo de un trabajo muy jerarquizado en el que la experiencia familiar puede asegurar un puesto en algunos de los peldaños superiores de la cadena. El objetivo de trabajadores como Rashid es subir otro escalón y pasar a desmontar ordenadores a martillazos separando las piezas. Con ello conseguiría librarse del humo y del calor de los fuegos. Con suerte podría llegar a trabajar en las básculas, uno de los puestos más altos. Allí es donde se pesan los metales y hay más posibilidades de negocio.

A miles de kilómetros de distancia, en la inmensa ciudad de Karachi (Pakistán), el río Lyari delimita uno de los barrios más peligrosos de la ciudad. Bajo el control de las mafias locales, el barrio alberga algunos de los basureros donde se procesa la basura electrónica llegada de Europa, Dubai o Singapur. Los cientos de pequeños talleres que se encuentran allí crean una industria de pequeñas fábricas donde se reciclan las piezas de un sinfín de aparatos electrónicos. Éstas son metódicamente separadas por diferentes trabajadores de la basura. Se calcula que el 70% de la basura electrónica del mundo desarrollado va a parar a los basureros electrónicos de Asia.

La atmósfera de trabajo en los basureros de Ghana o Pakistán es muy parecida. La pobreza en la que está sumida una gran mayoría de la población en estos países obliga a muchas familias, incluidos los hijos en edades muy tempranas, a vivir cerca de los basureros para recoger metales y venderlos después. Mohamed Khan sólo tiene ocho años y junto a su hermano mayor Hafi Ula, de 14, quema y recoge la chatarra de ordenadores, TV, ventiladores, e incluso instrumentos musicales electrónicos que ya no sonarán más. Son refugiados afganos sin futuro en Pakistán, que encuentran en los basureros su única forma de supervivencia. “Sabemos que el humo es peligroso pero necesitamos trabajar en algo”, dicen. No pierden la esperanza de un futuro mejor: “Me gustaría llegar a ser mecánico”, sueña el pequeño Mohamed.

En Karachi también se trabaja desde primera hora de la mañana en el reciclaje de los aparatos electrónicos. Aquí, unas 20.000 personas trabajan en la industria que genera la basura electrónica. De ellas, casi la mitad son menores de 18 años. Mientras el grado de analfabetismo en Pakistán llega a alcanzar al 60% de los jóvenes, muchos ordenadores llegan al puerto de Karachi camuflados como ayuda al desarrollo del país. Sin embargo, esos ordenadores son comprados casi “al peso” por clientes locales que después venden la mercancía como mayoristas a pequeños talleres. Algunos trabajadores pasan hasta 16 horas diarias despiezando computadoras o grandes aparatos electrónicos. El sueldo medio ronda los tres dólares diarios. Además de los irreparables daños en las personas, los materiales que se acumulan en el suelo y en el río Lyari acaban por contaminar también el mar de Arabia. Los ricos acuíferos de la desembocadura han quedado completamente destruidos.

Mientras tanto, en el inmenso puerto de Karachi miles de contenedores desembarcan cargados de basura electrónica. Algunos estudios de Greenpeace aseguran que entre los materiales tóxicos contenidos en el e-waste, el término anglosajón que define la basura electrónica, se encuentran el plomo, el cadmio y el antimonio. A la insalubridad de estos trabajos se suman otras precariedades. Al caer la noche, Mohamed regresa a su casa, un cubículo de tres metros cuadrados que comparte con seis personas más, cerca del basurero. “Aquí la vida además de dura es peligrosa: la policía viene a veces y nos roba o amenaza con prohibirnos trabajar si no les damos dinero”.

En Ghana, cada ordenador se compra a uno o dos dólares según sale del puerto, independientemente de si funciona o no. Según Mike Anane, activista medio ambiental de Ghana, sólo el 10% del material electrónico recibido está en condiciones de funcionamiento y se cataloga como “no chatarra”. Cuando los ordenadores son desechados como chatarra, llegan al basurero de Sodoma y después se desmontan para buscar los componentes que pueden revenderse. “Un disco duro sano sale del desguace por un valor de unos cinco dólares”, informa uno de los trabajadores. Mike Anane explica que se han dado casos de discos duros que han llegado con información empresarial de la que fácilmente se puede rastrear su procedencia.

No es difícil encontrar un cíber café en Accra. Allí se utilizan ordenadores importados que los dueños de los cíber compran a los mayoristas. Comprar un viejo Pentium II no es caro y por unos 150 dólares se puede obtener uno revisado y hasta con un mes de garantía. Casi todas las tiendas son, en realidad, talleres donde jóvenes con conocimientos en informática verifican y reparan algunos de los aparatos que llegan por mar. Los contenedores procedentes de Hamburgo son los preferidos por los mayoristas, ya que la normativa alemana es más rigurosa con el material de segunda mano que se envía a terceros países. En cambio, en los contenedores ingleses hay mucha más basura electrónica.

Los trabajadores que reciclan basura electrónica en Ghana están de acuerdo en que este negocio es bueno para el país. Sin embargo, John Pwamang, funcionario del Ministerio del Medio Ambiente, no duda en llamar a la responsabilidad de los países donantes: “No tenemos los medios suficientes para reciclar y eliminar de manera segura las sustancias contaminantes que genera la basura electrónica, contaminando nuestro medio y a miles de personas. Está muy bien que envíen ordenadores de segunda mano, pero también necesitamos que funcionen”.

Para más información sobre este fotoreportaje: www.fotoeco.es.


El convenio de Basilea

Según datos de la ONU, en el mundo se generan unos 50 millones de toneladas de chatarra electrónica cada año. El negocio de la basura electrónica aumenta a la vez que lo hacen los residuos electrónicos que generamos en Occidente. Reciclar en Europa de manera profesional y responsable un ordenador de tubo puede llegar a costar 3,5 euros.

Enviar ese mismo ordenador a Ghana en un contenedor para su reciclaje cuesta 1,5 euros. El Convenio de Basilea de 1989 acuerda prohibir la exportación de chatarra electrónica a terceros países sin su permiso.

172 países han firmado el Convenio pero, de ellos, tres no lo han ratificado jamás: Haití, Afganistán y EE UU. Según la agencia de Medio Ambiente del Gobierno de EE UU, sólo en este país se desechan 40 millones de ordenadores cada año.

EL VENENO DENTRO DE LA CHATARRA

Científicos de Greenpeace viajaron a Ghana para recoger muestras de tierra, aire y agua de la zona donde se desguaza y quema el material electrónico. Las muestras fueron enviadas a Reino Unido para su análisis.

Los resultados indican altas concentraciones de plomo, cadmio y arsénico, así como de dioxinas y bifenilos policlorados. El plomo causa dolores de cabeza y espasmos estomacales, a la larga daña el sistema nervioso y los riñones, y afecta sobre todo al cerebro. También reduce la actividad cerebral y cognitiva en los menores. Bajo los parámetros occidentales, la alarma salta cuando se miden más de 0,5 microgramos de polvo de plomo en un metro cúbico de aire. Las muestras analizadas en Sodoma arrojaban 1,5 microgramos en zonas donde trabajaban los menores quemando las partes de los ordenadores.
PLOMO Procede de los monitores de tubo. Afecta al cerebro, sistema nervioso y sistema sanguíneo.
CADMIO Procedente de placas, contactos e interruptores. Afecta a los riñones y los huesos.
BIFENIL POLICLORATO Está presente en componentes plásticos y aislamientos. Afecta al crecimiento y al comportamiento. Es cancerígeno.
ANTIMONIO Procedente de las soldaduras y los semiconductores. Afecta a la piel y el sistema inmunológico.
DIOXINAS Y FURAN Se encuentran en los recubrimientos de PVC. Son cancerígenos.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/La-toxica-labor-de-reciclar-un.html

sábado, 22 de mayo de 2010


Marea negra
Previsiones del tiempo... en la Corriente del Golfo

Petrolio, uno sguardo dal picco...22/05/2010




Las televisiones de Florida en sus programas meteorológicos ya no enseñan lo relativo a las nubes, sino las previsiones del movimiento de la marea negra. En este vídeo, el hombre del tiempo enseña la trayectoria del crudo en la Corriente del Golfo tal y como se prevé día tras día hasta el 28 de mayo (ver a partir de 00:42). Parece que no hay salida.



Mientras tanto, el crudo ya ha alcanzado Luisiana, donde hasta hace poco el gobernador exclamaba indignado "nuestras costas están inmaculadas" a quienes le pedían que aclarara la situación. Somos expertos en esconder la cabeza bajo el ala.

En
Florida se recogen bolas de alquitrán en las playas, sin embargo los expertos niegan que provengan de Macondo y sostienen que se trata de alquitrán procedente de quién sabe dónde. ¿También ellos esconden la cabeza bajo el ala?

Luego trasciende la
noticia de que EE.UU. y Cuba están trabajando hombro con hombro por primera vez desde hace décadas, pues poco falta para que la marea negra amenace también las costas cubanas. El estrecho de Florida es pequeño y el viento podría transportar el estrato oleoso hacia el norte de la isla. Estas observaciones, dicho sea de paso, despiertan sospechas -todo el mundo lo considera ya inevitable- sobre la llegada de la marea negra al Atlántico.

Y ahora un poco de cotilleo sin fundamento. Hay quien vocifera que los pozos de
Deepwater Horizon fueron perforados sin permiso y que hubo otro accidente hace meses, que resolvieron enseguida pero no comunicaron. Además, las malas lenguas sostienen que la prioridad de la BP es salvar el yacimiento (que ha costado un montón de dinero) y que ese drenaje de crudo y agua con cuentagotas forma parte de dicho programa. Parece que el petróleo extraído hasta ahora con esa jeringa es sólo una mínima parte de lo que sale. Mientras tanto, se calma a la prensa contando todo tipo de éxitos.

Y a propósito de la prensa, hay más de uno que insinúa que la BP y la task force están ocultando descaradamente todo tipo de
información:

-no divulgaron los resultados de tests acerca de la exposición de los ciudadanos a los humos del petróleo quemado en el Golfo;

-no están monitoreando la cantidad de la fuga, y a duras penas hacen públicas alguna grabación del pozo;

-ni publican ni permiten que se tomen muestras del aire;

-han llegado a hacer que los guardacostas expulsen a algunos activistas que tomaban muestras de alquitrán en las costas de Luisiana.

Al preguntarles al respecto, los expertos BP sostuvieron cándidamente: "¿Por qué deberíamos publicar la información? Todos quienes tienen legítimo interés pueden acceder a ella". Se referían al gobierno, la Halliburton, la Transocean y todas las subcontratas.

Los ciudadanos, evidentemente, no gozan de interés legítimo algun
o.

Traducido por Gorka Larrabeiti

viernes, 21 de mayo de 2010

La civilización industrial está convirtiendo el entorno en basura
Hambre de dinero

The Guardian...21/05/2010


Quienes defienden el crecimiento económico argumentan a menudo que solo los países ricos se pueden permitir la defensa del medio ambiente. Cuanto mayor sea la economía, más dinero disponible habrá para detener la contaminación, invertir en nuevas formas de energía, conservar la naturaleza. Solo los ricos pueden vivir en sostenibilidad.

Cualquiera que haya visto el horror emergente en el Golfo de México en los últimos días tiene razones para dudar de eso. El país más rico de mundo decidió no imponer las reglas que podrían haber evitado el derrame de petróleo de la torre Deepwater Horizon, argumentando que esas reglas podrían haber impedido la búsqueda de una mayor riqueza(1). El crecimiento económico, y la demanda del petróleo que lo impulsa, llevó a las compañías a buscar en lugares difíciles y arriesgados.

Pero no necesitamos basarnos en este hecho para rechazar, como un absurdo que se justifica a sí mismo, la tesis de los cornucopianos. Un nuevo documento de las Proceedings of the National Academy of Sciences calcula las tasas de deforestación entre los años 2000 y 2005 en los países con áreas más extensas de masa forestal (2). La nación con la tasa más baja fue la República Democrática del congo (RDC). La nación con la tasa más alta, por una combinación de incendios y talados, fue Estados Unidos. La pérdida de masa forestal fue allí (el 6% en cinco años) casi el doble de rápida que en Indonesia, y diez veces más rápida que en RDC. ¿Por qué? Porque los países pobres tienen menos dinero para invertir en abrir paso a lugares remotos y derribar árboles.

Las naciones ricas no solo están saqueando sus propios recursos. Los desastres medioambientales causados por la industria petrolera en Ecuador y Nigeria no han sido producidos por la demanda ecuatoriana o nigeriana, sino por la sed de petróleo de las naciones más ricas. La deforestación de Indonesia es impulsada por la demanda de madera y aceite de palma del mundo rico; en Brasil, por nuestra hambre de madera y alimento para animales.

La calculadora de carbono de The Guardian revela que el Reino Unido ha subestimado mucho el impacto sobre el clima de nuestro consumo de materias (3). La razón es que las cifras oficiales no incluyen las emisiones subcontratadas: los gases de efecto invernadero producidos por otros países que fabrican mercancías para nosotros. Otro documento reciente de las Proceedings of the National Academy of Sciences muestra que el Reino Unido realiza una importación neta de 253 millones de toneladas de dióxido de carbono, integradas en las mercancías que compra (4). Si las tenemos en cuenta, descubrimos que lejos de haber reducido las emisiones desde 1990, como afirmó el último Gobierno, las hemos incrementado (5). El dinero destroza el medio ambiente.

Por eso merece la pena examinar el proyecto Dark Mountain, cuyas ideas se están extendiendo rápidamente por el movimiento medioambientalista. Afirma que “el capitalismo ha absorbido a los verdes”(6). En lugar de buscar la protección del mundo natural frente al impacto de los humanos, el proyecto afirma que ahora los medioambientalistas trabajan para “sostener la civilización humana en el nivel de comodidad que los pueblos del mundo rico –nosotros—consideran que es su derecho”.(7)

Los verdes de hoy, acusan, tratan de mantener la cultura que destruye el planeta, pidiendo solo que las tecnologías contaminantes antiguas sean sustituidas por las nuevas --granjas eólicas, matrices solares, máquinas de olas—que echen a perder todavía más los lugares naturales del mundo. Han perdido sus sentimientos por la naturaleza, reduciendo el problema a un reto de la ingeniería. Han olvidado que se supone son defensores de la biosfera: en su lugar, tratan de salvar la civilización industrial.

Paul Kingsnorth, cofundador de Dark Mountain, cree que esa tarea es fútil: “la civilización de la que formamos parte está golpeando los amortiguadores a toda velocidad y es demasiado tarde para detenerla”.(8) Ni tampoco podemos regatear con ella, pues “el sistema económico en el que nos basamos no puede ser domesticado sin que se hunda, ya que se basa en … el crecimiento para poder funcionar”. En lugar de tratar de reducir el impacto de nuestra civilización, deberíamos empezar a pensar en cómo vamos a vivir durante su caída y lo que podemos aprender de ella … nuestra tarea es negociar el inminente descenso lo mejor que podamos, mientras creamos nuevos mitos que pongan a la humanidad en su lugar apropiado”.(9)

Aunque un poco de esto se dirige contra mis escritos y contra las ideas que abandero, reconozco la verdad que hay en ello. Algo se ha perdido por el camino. Entre los gráficos y las tablas y las tecnocorreciones, en la búsqueda desesperada de soluciones verdes que funcionen política y económicamente, hemos tendido a olvidar el amor a la naturaleza que nos impulsó a todo esto.

Pero no puedo dar el salto que exige Dark Mountain. El primer problema de su visión es que la civilización industrial tiene una capacidad de recuperación mucho mayor que sus propósitos. En el ensayo de apertura del primer libro del movimiento, que se publicará esta semana, John Michael Greer plantea que la cima de los suministro petrolíferos convencionales se alcanzó en 2005, que la del gas será en 2030 y el carbón en 2040 (10).

Aunque estoy dispuesto a creer que los suministros petrolíferos podrían reducirse en los próximos años, su predicción sobre el carbón es una tontería. Las compañías de la energía en el Reino Unido, como muestra el informe más reciente de ENDS, estan empezando a implementar ahora una tecnología que incrementará mucho las reservas disponibles (11). Las cifras gubernamentales sugieren que la gasificación del carbón subterráneo –inyectar oxígeno en las vetas de carbón y extraer el hidrógeno y el metano que liberen—puede multiplicar por 70 las reservas de carbón subterráneo del Reino Unido (12,13); y esto abre más las posibilidades con respecto al que está bajo el lecho marino. Hay grandes reservas sin explotar de otros combustibles fósiles --bituminosos, esquistos de petróleo, clatratos de metano— a los que recurrirán las compañías de la energía si el precio lo permite.

Como todas las culturas, la civilización industrial se hundirá alguna vez. El agotamiento de los recursos y el cambio climático son causas posibles. Pero no creo que suceda pronto: no en este siglo y quizás tampoco en el siguiente. Si sigue basándose en el crecimiento económico, si no reduce su dependencia de los recursos primarios, nuestra civilización acabará con la biosfera antes de hundirse. Sentarse a esperar lo que la gente de Dark Mountain cree que será la caída inminente de la civilización, sin intentar cambiar el modo en que funciona, significa conspirar por la destrucción de todo lo que los verdes han considerado valioso.

Tampoco acepto su ataque indiscriminado contra las tecnologías industriales. Hay una enorme diferencia entre el impacto de las granjas eólicas y el de la minería de las arenas alquitranadas, o la extracción del petróleo: las turbinas eólicas pueden estropear las vistas pero, tal como ha demostrado el desastre más reciente, los efectos del petróleo penetran en todos los poros del planeta. Y a menos que los medioambientalistas traten también de mantener los logros de la civilización industrial –salud, educación y nutrición—los abandonaremos a quienes, correctamente, quieren conservarlos, pero no les importa el impacto que ello produzca.

Podemos aceptar esos beneficios mientras rechazamos el crecimiento perpetuo. Podemos aceptar la ingeniería, pero rechazar muchos de los usos que se hacen de ella. Podemos defender la asistencia sanitaria, atacando el consumo inútil. Este enfoque es aburrido, poco romántico, de éxito incierto, pero mucho menos horrible que las alternativas.

Pese a todo ello, merece la pena sostener el debate que este proyecto ha iniciado, razón por la que este mes asistiré al festival de Dark Mountain(14). No hay respuesta sencilla a la situación en la que estamos. Pero tampoco hay una manera sencilla de no dar respuesta.
www.monbiot.com

Traducido para Globalízate por Víctor García.
http://www.globalizate.org/monbiot180510.html

Noticia original:

http://www.monbiot.com/archives/2010/05/10/moneys-hunger/

Referencias:

1. Even now the US has failed to tighten up the regulations - http://www.guardian.co.uk/environment/2010/may/09/oil-spill-ecological-review-environment

2. Matthew C. Hansen, Stephen V. Stehman and Peter V. Potapov, 26th April 2010. Quantification of global gross forest cover loss. Proceedings of the National Academy of Sciences. doi: 10.1073/pnas.0912668107.
http://www.pnas.org/content/early/2010/04/07/0912668107.full.pdf+html?sid=5b769cf3-6222-4b4c-bcf0-365a786bca9b

3. http://www.guardian.co.uk/environment/interactive/2010/apr/21/national-carbon-calculator

4. Steven J. Davis and Ken Caldeira, 23rd March 2010. Consumption-based accounting of CO2 emissions. doi: 10.1073/pnas.0906974107.
You can read the abstract here: http://www.pnas.org/content/107/12/5687.abstract
But I had to pay $10 for the full paper.

5. http://www.guardian.co.uk/environment/blog/2010/may/05/labour-tories-carbon-calculator

6. The Dark Mountain Project, 2009. Uncivilisation: the Dark Mountain manifesto. Hard copy.

7. Paul Kingsnorth, 2010. Confessions of a recovering
Environmentalist. Dark Mountain, Volume 1. Proof copy. The Dark Mountain Project.

8. Paul Kingsnorth, 18th August 2009. Should We Seek to Save Industrial Civilisation?: debate with George Monbiot. http://www.monbiot.com/archives/2009/08/18/should-we-seek-to-save-industrial-civilisation/

9. ibid.

10. John Michael Greer, 2010. The falling years: an Inhumanist vision. Dark Mountain, Volume 1. Proof copy. The Dark Mountain Project.

11. Environmental Data Services, April 2010. Interest grows in ‘clean’ sub-sea coal gasification.
http://www.endsreport.com/index.cfm?action=report.article&articleID=22309

Unfortunately you need a subscription to read it.

12. Recoverable coal reserves, 2003: 243 million short tons.
US Energy Information Administration, May 2006. Country analysis brief -
United Kingdom. http://www.eia.doe.gov/emeu/cabs/United_Kingdom/Background.html

13. Coal recoverable by UCG, 2004:
“UK coal resources suitable for deep seam UCG on land are estimated at 17 billion tonnes (300 years’ supply at current consumption) and this excludes at least a similar tonnage where the coal is unverifiable for UCG.”
Department of Trade and Industry, October 2004. Review of the Feasibility of Underground Coal Gasification in the UK. http://webarchive.nationalarchives.gov.uk/tna/+/http://www.berr.gov.uk/files/file19143.pdf

14. http://www.eventelephant.com/uncivilisation

jueves, 20 de mayo de 2010

La marea negra pone en peligro las culturas de indios y cajunes

France Presse...20/05/2010


Desde hace más de dos semanas, Clifton Hendon pasa sus días en tierra. La pesca de ostras, el único sustento de la etnia choctaw, está prohibida a causa de la marea negra que provocó la explosión y posterior hundimiento de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon.

«He perdido varios centenares de dólares», dice este criador de ostras de 63 años, uno de los 80 «indios irreductibles», como se les conoce, que siguen aferrados a la isla de Jean Charles.

Su pequeña embarcación aguarda amarrada en el canal adyacente a la caravana donde vive desde que el huracán Katrina barriera su casa. El Estado le había prometido otra, pero en cinco años no ha recibido nada. «Estamos abandonados», se lamenta, sin perder su sencillez.

Acostumbrados a ser los olvidados, los indios choctaw no se sorprendieron de que los ingenieros militares se negaran a erigir barreras entre sus pantanos y el mar, como hacen en otros lugares de la costa. No hay nada que evite la llegada del crudo a este frágil ecosistema.

Pocos e indios

Mientras pesca truchas, cuya captura aún está permitida, Theo Chaisson, propietario de un pequeño bar, advierte: «Si esto llega aquí, va a perjudicar mucho a la comunidad».

«Nos dijeron que esta isla no tiene el valor suficiente como para salvarla», dice Cristophe Brunet, historiador del lugar.

Albert Naquin, uno de los líderes de la comunidad, afirma que «se han olvidado de nosotros porque somos una comunidad pequeña y somos indios».

Las autoridades les han propuesto dejar la isla para desplazarse a tierra firme. Previamente, los huracanes y la saliniza- ción de los pantanos ya habían forzado a muchos de los habitantes a abandonar sus hogares.

«Si el petróleo se cuela en estas aguas, sólo se acelerará la pérdida de su cultura. De todas las comunidades [indígenas] de Luisiana, la isla de Jean Charles va a ser la primera en morir», apunta Rebecca Ferris, que está realizando un documental sobre la isla.

Los indios de Luisiana son, junto con los cajunes, los últimos habitantes francófonos que quedan en EEUU. Inevitablemente, el uso del francés sigue perdiendo terreno: en 2000, apenas 200.000 vecinos de Luisiana hablaban francés, 50.000 menos de los que lo hacían diez años antes.

Con el declive de esta lengua, es toda una parte de la cultura de este Estado la que desaparece. Y la marea negra amenaza con acelerar todo el proceso, reconoce inquieto Zachary Richard, cantante, poeta y defensor de los francófonos de Luisiana.

Si los pescadores de gambas están obligados a echar la llave a sus casas, será el final del francés en estos pantanos, reconoce a AFP. «Uno de los últimos bastiones francófonos son los pescadores de gambas, porque la transmisión de la lengua se hace en los barcos. Los niños aprenden a pescar en un vocabulario francófono», constata.

«Sería mucho peor perder la costa, pero junto con el litoral, va a desaparecer la lengua francesa en una cierta parte de Luisiana, como ya pudimos ver con el Katrina», agregó.

El cineasta Glen Pitre, considerado el padre del cine cajun, ya lo predijo: «Éste sera el último clavo en el ataúd».

miércoles, 19 de mayo de 2010

BP y los “pequeños Eichmann”

Truthdig...19/05/2010




Las culturas que no reconocen que la vida humana y el mundo natural tienen una dimensión sagrada, un valor intrínseco que va más allá del valor monetario, se canibalizan hasta morir. Explotan de manera implacable el mundo natural y a los miembros de su sociedad en nombre del progreso hasta el agotamiento o el colapso, ciegas a la furia de su propia autodestrucción. El vertido de petróleo en el Golfo de México, que se estima que puede ser de hasta 100.000 barriles diarios, forma parte de nuestra demencial marcha hacia la muerte. Es un golpe más suministrado por el Estado corporativo, el trueque de vida por oro. Pero en este caso el colapso, cuando tenga lugar, no será confinado a la geografía de una civilización decadente. Será global.

Los que realizan este genocidio global -hombres como el director ejecutivo de BP Tony Hayward, quien nos asegura que “el Golfo de México es un océano muy grande, la cantidad de petróleo y dispersante que estamos introduciendo es ínfima en relación con el volumen total de agua”– son, para usar una línea de Ward Churchill: “pequeños Eichmann”. Sirven a Tánatos, las fuerzas de la muerte, el instinto sombrío que Sigmund Freud identificó dentro de los seres humanos que nos lleva a aniquilar todas las cosas vivientes, incluidos nosotros mismos. Esos individuos deformes carecen de la capacidad de empatía. Son al mismo tiempo banales y peligrosos. Poseen la capacidad peculiar de organizar vastas burocracias destructivas y sin embargo mantenerse ciegos ante las ramificaciones. La muerte que expenden, sea en los contaminantes y carcinógenos que han convertido el cáncer en una epidemia, la zona de la muerte que se crea rápidamente en el Golfo de México, los campos de hielo polares que se derriten o las muertes durante el año pasado de 45.000 estadounidenses que no se pudieron permitir una atención sanitaria adecuada, forman parte del frío y racional intercambio de vida por dinero.

Las corporaciones, y los que las dirigen, consumen, contaminan, oprimen y matan. Los pequeños Eichmann que las dirigen residen en un universo paralelo de asombrosa riqueza, lujo y espléndido aislamiento que rivaliza con el de la corte de Versalles. La elite, protegida y enriquecida, sigue prosperando incluso mientras el resto de nosotros y el mundo natural comienzan a morir. Son insensibles. Extraerán la última gota de ganancias de nosotros hasta que no quede nada. Y nuestras escuelas de administración de empresas y universidades elitistas producen como salchichas decenas de miles de esos administradores de sistemas sordos, mudos y ciegos que han sido dotados de sofisticadas pericias de administración y de la incapacidad de tener sentido común y sentir compasión o remordimiento. Esos tecnócratas confunden el arte de la manipulación con el conocimiento.

“Mientras uno más lo escuchaba, más obvio se hacía que su incapacidad de hablar estaba estrechamente ligada a una incapacidad de pensar, es decir, de pensar desde el punto de vista del otro,” escribió Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalén. “Ninguna comunicación era posible con él, no porque mentía sino porque estaba rodeado por la más fiable de todas las salvaguardas contra palabras y la presencia de otros, y por lo tanto contra la realidad como tal.”

Nuestra clase dirigente de tecnócratas, como señala John Ralston Saul, es efectivamente indocta. “Uno de los motivos por los que es incapaz de reconocer la relación necesaria entre el poder y la moralidad es que las tradiciones morales son el producto de la civilización y él tiene poco conocimiento de su propia civilización”, escribe Saul hablando del tecnócrata. Saul llama a esos tecnócratas “hedonistas del poder”, y advierte que su “obsesión con estructuras y su incapacidad o falta de disposición a asociarlas con el bien público convierten ese poder en una fuerza abstracta que funciona, las más de las veces, de maneras distintas de las necesidades reales de un mundo dolorosamente real”.

BP, que tuvo 6.100 millones de dólares en ganancias en el primer trimestre de este año, nunca obtuvo permisos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. La protección del ecosistema no importaba. Pero BP de ninguna manera está sola. La perforación con una extrema indiferencia hacia el ecosistema es una práctica común de las compañías petroleras, según un informe en The New York Times. Nuestro Estado corporativo ha aniquilado la regulación medioambiental con tanta tenacidad como la empleada en la aniquilación de la regulación financiera y del habeas corpus. Las corporaciones no distinguen entre nuestro empobrecimiento personal y el empobrecimiento del ecosistema que sustenta a la especie humana. Y el abuso, de nosotros y del mundo natural, es tan incontrolado bajo Barack Obama como lo fue bajo George W. Bush. La personalidad de marca que se encuentra en la Casa Blanca es un títere, una cara utilizada para enmascarar un sistema insidioso bajo el cual nosotros como ciudadanos hemos sido privados de poder y bajo el cual nos convertimos, junto con el mundo natural, en daño colateral. Como lo entendió Karl Marx, el capitalismo desinhibido es una fuerza revolucionaria. Y esa fuerza nos está consumiendo.

Karl Polanyi en su libro La gran transformación, escrito en 1944, planteó las devastadoras consecuencias –depresiones, guerras y totalitarismo– que surgen del llamado mercado libre autorregulado. Comprendió que “el fascismo, como el socialismo, estaba enraizado en una sociedad de mercado que se negaba a funcionar”. Advirtió que un sistema financiero siempre degenera, sin un fuerte control gubernamental, en un capitalismo mafioso –y en un sistema político mafioso– lo que es una buena descripción de nuestro gobierno corporativo. Polanyi advirtió de que cuando la naturaleza y los seres humanos son objetos cuyo valor es determinado por el mercado, los seres humanos y la naturaleza son destruidos. Los excesos especulativos y la creciente desigualdad, escribió, siempre dinamitan el fundamento para una prosperidad continua y aseguran “la demolición de la sociedad”.

“Al desechar el poder del trabajo de un hombre el sistema desecha, dicho sea de paso, la entidad física, psicológica y moral del ‘hombre’ asociada con esa etiqueta”, escribió Polanyi. “Despojados del revestimiento protector de instituciones culturales, los seres humanos perecerían por los efectos de la exposición social; morirían como víctimas de la desarticulación social aguda a través del vicio, la perversión, el crimen y el hambre. La naturaleza sería reducida a sus elementos, vecindarios y paisajes dañados, ríos contaminados, la seguridad militar puesta en peligro, el poder de producir alimentos y materias primas destruido. Finalmente, la administración de mercado del poder adquisitivo liquidaría periódicamente la iniciativa empresarial, ya que las escaseces y los excesos de dinero serían tan desastrosos para los negocios como las inundaciones y sequías en la sociedad primitiva. Sin lugar a dudas, los mercados laboral, de tierras, y dinero son esenciales para una economía de mercado. Pero ninguna sociedad podría resistir los efectos de un sistema semejante de burdas ficciones incluso durante el período más breve a menos que su sustancia humana y natural así como sus organizaciones empresariales estuvieran protegidas contra los estragos de esa fábrica satánica”.

El Estado corporativo es un tren de carga descontrolado. Desgarra los acuerdos de Kioto en Copenhague. Saquea el Tesoro de EE.UU. para que los especuladores puedan seguir jugando con miles de millones en subsidios del contribuyente en nuestro sistema pervertido de capitalismo de casino. Priva de derechos a nuestra clase trabajadora, diezma nuestro sector manufacturero y nos niega fondos para sustentar nuestra infraestructura, nuestras escuelas públicas y nuestros servicios sociales. Envenena el planeta. Perdemos, cada año en todo el globo, un área de tierra de cultivo mayor que Escocia por la erosión y la expansión urbana. Se calcula que hay 25.000 personas que mueren cada día en alguna parte del mundo debido al agua contaminada. Y unos 20 millones de niños son discapacitados mentalmente cada año por la desnutrición.

EE.UU. muere como mueren todos los proyectos imperiales. Joseph Tainter, en su libro Colapso de sociedades complejas, argumenta que los costes de dirigir y defender un imperio terminan por hacerse tan agobiantes, y la elite se convierte en tan calcificada, que se hace más eficiente desmantelar las superestructuras imperiales y volver a formas locales de organización. En ese momento los grandes monumentos al imperio, de los templos sumerios y mayas a los complejos de baños romanos, se abandonan, caen en desuso y se abandonan. Pero esta vez, advierte Tainter, porque no nos queda ningún sitio al cual migrar y expandir “la civilización mundial se desintegrará en su conjunto”. Esta vez el planeta se derrumbará con nosotros.

“Nosotros en los países afortunados de Occidente consideramos nuestra burbuja bicentenaria de libertad y opulencia como normal e inevitable; incluso ha sido llamada el ‘fin’ de la historia, tanto en un sentido temporal como teleológico,” escribe Ronald Wright en Una breve historia del progreso. “Sin embargo, este nuevo orden es una anomalía: lo contrario de lo que sucede usualmente cuando las civilizaciones crecen. Nuestra época fue financiada por la toma de la mitad del planeta, ampliada por la adquisición de la mayor parte de la mitad restante, y ha sido sustentada por el gasto de nuevas formas de capital natural, especialmente combustibles fósiles. En el Nuevo Mundo, Occidente dio en la mayor bonanza de todos los tiempos. Y no habrá otra parecida –no a menos que encontremos a los marcianos civilizados de H.G. Wells, con la vulnerabilidad a nuestros gérmenes que fue su perdición en su Guerra de los mundos.”

La contaminación moral y física está equiparada a una contaminación cultural. Nuestro discurso político y civil se ha convertido en un galimatías. Está dominado por espectáculos complicados, rumores sobre celebridades, las mentiras de la publicidad y los escándalos. Lo chabacano y lo salaz ocupan nuestro tiempo y energía. No vemos los muros que se derrumban a nuestro alrededor. Invertimos nuestra energía intelectual y nuestras emociones en lo vacuo y absurdo, los entretenimientos vacíos que preocupan a una cultura degenerada, de modo que cuando llegue el colapso final podamos ser arreados, ciegos y temerosos, hacia el infierno.

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Fuente: http://www.truthdig.com/report/item/bp_and_the_little_eichmanns_20100517/

martes, 18 de mayo de 2010


Miguel Jara...18 de Mayo de 2010

Lúcido como siempre, el médico Juan Gérvas me envía una colaboración a modo de resumen sobre lo que ha ocurrido con la gripe A y las enseñanzas que podemos obtener de ello para presente y futuro:

1. La gripe A empezó en Méjico, en abril de 2009, de origen porcino. En junio de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la situación de máxima alerta, “pandemia” nivel 6. Tal término (”pandemia”) desencadenó la activación de contratos “dormidos” de los Gobiernos con la industria farmacéutica y permitió establecer planes con controles mínimos para la producción de vacunas antigripales contra el nuevo virus. “Pandemia” significaba ya sólo afectación mundial, sin asociación a gravedad ni mortalidad.

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2. Las predicciones de la OMS fueron desde el principio y hasta el final de gran catástrofe. De hecho, se activaron “planes de contingencia” similares a los de la gripe Aviar de 2005 (en que se previeron también erróneamente millones de muertos). Sólo el Gobierno de Polonia resistió las presiones, y no firmó contratos que implicaban aceptar todas las responsabilidades por los daños que causaran las nuevas vacunas. Su respuesta racional conllevó el mismo número de muertos por gripe A que en el resto de Europa (181 en Polonia, con 39 millones de habitantes, frente a, por ejemplo, España con 47 millones de habitantes y 271 muertos). También fallaron las predicciones de pacientes ingresados en Cuidados Intensivos, que fueron de miles frente a cientos en la realidad. Frente a estos datos, la OMS y las autoridades sanitarias siguen hablando de “nuevas olas” amenazadoras, anunciando un Fin del Mundo que sustente su respuesta según “el principio de precaución”.

3. La gripe A causó una epidemia de gripe leve, y la mayoría de los enfermos no tuvieron ningún síntoma. Tal levedad se conocía con certeza y datos fiables desde mayo de 2009. Se calcula que más de la mitad de la población tiene ahora, en 2010, defensas naturales frente a la gripe A (antes de la 2009 sólo tenían defensas aproximadamente un 30% de los nacidos antes de 1957, pues el virus A fue predominante entre 1919 y 1957).

4. Se recomendaron tratamientos antivirales de dudosa eficacia.

5. Se recomendaron vacunas de dudosa eficacia. De hecho la vacuna contra la gripe estacional (triple vírica, con virus atenuados) sensibilizó para tener con más probabilidad la gripe A. Además, el virus de la gripe A desplazó a todos los previos por lo que la vacuna contra la gripe estacional fue inútil.

6. La población y los profesionales sanitarios europeos (y españoles) rechazaron las medidas propuestas por las autoridades sanitarias, y no se vacunaron en masa. La incoherencia de las autoridades españolas se demuestra, por ejemplo, con la distinta definición de caso de gripe A en las distintas Comunidades Autónomas (hubo, pues, “gripe A catalana”, “gripe A vasca”, etc.).

7. La Unión Europea y el Consejo de Europa han expresado su malestar por la hiper-reacción y la falta de transparencia de las autoridades sanitarias. En EE.UU. preocupa que la Directora de los CDC (organizaciones oficiales para el control y seguimiento de epidemias y vacunas) haya pasado a Presidente de la Sección de Vacunas de Merck(industria farmacéutica que fabrica vacunas).

8. Conviene que la población y los profesionales sanitarios tengan criterio propio, pues el de las autoridades puede ser errado, y además no enmendado.

En la página del Equipo CESCA hay información complementaria sobre los distintos apartados tratados en este texto.

La Red permitió una respuesta lógica y prudente a la crisis de la gripe A. Lo que no supieron hacer las autoridades lo hicieron los profesionales sanitarios y la propia población. Necesitamos ser conscientes de que las autoridades sanitarias pueden equivocarse gravemente y de que se sienten impunes para no reconocer sus errores. Conviene, pues, la información independiente que permita tomar decisiones prudentes tanto a los individuos como a las poblaciones, especialmente a los pacientes.

lunes, 17 de mayo de 2010


CHILE
Comunicado unitario
Productores orgánicos, ambientalistas y consumidores se movilizan contra la liberación de los transgénicos

Rebelión...17/05/2010


Las organizaciones de agricultores, sociales, ambientales y de consumidores abajo firmantes nos declaramos en estado de alerta y movilización, porque mientras se legisla para mitigar los efectos del terremoto, el gobierno está dando pasos para cumplir uno de los compromisos electorales del Presidente Piñera: la liberación de los transgénicos al mercado. Este objetivo apoyado por transnacionales como Monsanto y Syngenta, avanza por vías paralelas, con dos proyectos diferentes que se tramitan en el Senado, y a través de la nueva institucionalidad ambiental ya convertida en ley de la república. La ley ahora contempla la incorporación legal de los transgénicos al sistema de evaluación de impacto ambiental. Por ello llamamos a ejercer una activa vigilancia y movilización transversal y nacional que obstaculice socialmente estos nefastos avances contra la biodiversidad y la salud de los chilenos.

A bloquear la estrategia oficial

  • El Senado se prepara para aprobar a espaldas de la ciudadanía un proyecto de ley denominado “Derechos de Obtentores Vegetales” (boletín Nº6355-01) que implicará la contaminación genética de especies vegetales, pondrá en peligro la semilla nativa, tendrá impactos negativos en la salud de los consumidores, amenazará todas las exportaciones agrícolas, la producción de la agricultura orgánica y también la competitividad de las exportaciones de este sector; aumentará dramáticamente la dependencia de los agricultores a las transnacionales agroquímicas, y elevará el precio de los alimentos. Se trata de un ataque directo a la producción de alimentos realizada hasta ahora por los campesinos y medianos productores, que se verán sujetos a mayores costos y mayores controles. Chile no cuenta con ley alguna de protección de la biodiversidad y está permitido el uso de plaguicidas altamente peligrosos asociados a los cultivos transgénicos.
  • Paralelamente, el ministro de agricultura, José Antonio Galilea anunció que en junio y julio se presentarían las indicaciones a otro proyecto, denominado “Bioseguridad de Vegetales Genéticamente Modificados” (Boletín 4690-01) cuya tramitación se encontraba detenida en el Senado desde 2008, orientado a la liberación de los transgénicos.
  • Al mismo tiempo, el gobierno y el SAG se disponen a elaborar un reglamento de la nueva Ley de Medio Ambiente (Ley 20.417) que asegura la liberación al mercado de los transgénicos, por la insólita vía de declararlos de bajo impacto ambiental –cuestión imposible de aceptar- o alternativamente a través de su ingreso al cuestionado Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA). La experiencia de la ciudadanía respecto de la institucionalidad ambiental y la participación en los procesos de EIA indica claramente que así las transnacionales lograrán la liberación de los transgénicos.

Nuestra propuesta:

1) Apoyamos una moratoria total a la liberación de los transgénicos en Chile y el establecimiento de etiquetado para los productos finales importados que son transgénicos.

2) Rechazamos el avance del establecimiento de todas las disposiciones jurídicas que impliquen en forma abierta o encubierta la autorización de la liberación total de siembra de cultivos transgénicos en el país poniendo en peligro todas las exportaciones agrícolas.

3) Impulsamos el establecimiento de un sistema de biomonitoreo, y la adopción de medidas tendientes a mitigar/revertir la contaminación transgénica provocada por los actuales semilleros de exportación.

4) Apoyamos las demandas de las organizaciones de los agricultores orgánicos orientadas a lograr la promoción y apoyo efectivo de una agricultura orgánica o realizada sobre bases agroecológicas, sana y segura, libre de plaguicidas y transgénicos.

5) Apoyamos las medidas tendientes a defender los derechos de los pequeños y medianos productores y productoras agrícolas que actualmente abastecen de productos alimentarios a nuestra población y cuyo modo de producción se ve gravemente amenazado por el avance de estas leyes.

6) Apoyamos las demandas de la Asociación Gremial de Productores Orgánicos de Chiloé al SAG sobre acceso a la ubicación exacta de las plantaciones transgénicas; y su llamado a que el Estado asegure el libre acceso a las semillas y la continuidad de la práctica tradicional del intercambio de semillas entre agricultores.

7) Apoyamos las demandas de la red de asociaciones de consumidores Sur Austral de Chile exigiendo a los organismos públicos cesar la vulneración de los derechos ciudadanos por parte del Estado en materia de información y participación, y emplazando a los parlamentarios a defender los intereses reales de la ciudadanía y no los intereses económicos de las empresas.

8) Exigimos la revisión de la situación de los altos funcionarios públicos que evidencien conflicto de interés en materia de bioseguridad de transgénicos, y su destitución al probarse esos vínculos.

9) Exigimos que se asignen fondos públicos para financiar investigación independiente sobre los efectos de los transgénicos en la salud de los consumidores.

10) Estamos disponibles para aportar y trabajar en torno a la elaboración y aprobación de una Ley de Protección a la Biodiversidad que asegure la conservación y resguardo de la semilla nativa y del patrimonio genético de nuestro país.

Suscriben esta declaración (al 12 de mayo de 2010):

- Asociación Gremial de Agricultores Orgánicos de Biobio

- Asociación Gremial de Productores Orgánicos de Chiloé (Chiloé Orgánico)

- Asociación Gremial de Agricultura Biológica- Biodinámica

Alianza por una Mejor Calidad de Vida/ Red de Acción en Plaguicidas (RAP-Chile) integrada por

- Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI)

- Observatorio de Conflictos Ambientales (OLCA)

- Corporación de Investigación en Agricultura Alternativa (CIAL)

- Grain

- Comité Nacional pro Defensa de la Fauna y Flora CODEFF

- Ecoceanos

- Red Ambiental del Norte

- Organización Ciudadana Ambiental de Salamanca - Región de Coquimbo

- Huertos de Reñaca (Valparaíso)

- Jardín del Arca (de la Red de Permacultura y Ecoaldeas) Valparaíso

- Radio Comunitaria Extremo Reñaca Alto

- Consejo de Salud San Pedro, Quillota

- Centro general de Padres y Apoderados Colegio Italiano, población Enrique Arenas, San Pedro, Quillota

- Revista Virtual de Arte Escáner Cultural, subdirectora

- Club Juvenil Engrupo, San Pedro, Quillota.

- Club deportivo social 20 de septiembre, San Pedro, Quillota

- Club de Rayuela Enrique Arenas, San Pedro, Quillota

- Grupo de ayuda Casa Acogida San Pedro, Quillota

- Corporación Juntos E.V., San Pedro, Quillota

- Organización Arte, Cultura y Salud, San Pedro, Quillota.

- Centro Cultural Social y del Medio Ambiente Ceibo, Maipú

- Ecosistemas, Ñuñoa, Región Metropolitana

- Asociación de Consumidores Conscientes (Linares)

- Parque Educativo de Agrotecnología de la Sociedad Educacional El Huerto (Linares)

- Centro de Iniciativas Ecológicas/Chile

- Centro de Educación en Tecnologías CET Sur

- Red de Asociaciones de Consumidores Sur Austral (Linares, Concepción, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Montt y Chiloé)

- Federación de Comunidades Huilliche de Chiloé

- Red de Acción por la Justicia Ambiental (RAJAS)

- Centro de Iniciativas Ecológicas/Chile

Para firmas de personas y organizaciones en defensa de la semilla nativa ir a http://www.thepetitionsite.com/1/noprivaticenlassemillas

Contactos para mayor información y/o adhesiones de nuevas organizaciones

María Elena Rozas aplagui@rdc.cl, fono 3416742

Lucía Sepúlveda secretaria@rapal.cl, fono 3416742

Las bases de nuestra posición

Ante el desconocimiento generalizado sobre estas materias, exponemos a continuación algunas de las principales razones que fundamentan nuestro rechazo a los transgénicos e información acerca de la situación actual.

1. Nuevo colonialismo

La urgencia por liberar sus semillas transgénicas al ambiente, tanto aquí como en otros países de América Latina se debe a que Europa ha cerrado las puertas a los cultivos transgénicos, aplicando políticas protectoras de la salud y el ambiente. El intento de liberar los cultivos transgénicos en Chile vía diversas “regulaciones” responde a los intereses y presiones de las corporaciones agrobiotecnológicas que no pueden utilizar el territorio de Europa para sus fines e inician así una nueva forma de colonialismo.

Los cultivos transgénicos son dañinos para la flora y fauna, el suelo y la salud humana. Hasta ahora ninguna empresa biotecnológica ha presentado estudios que comprueben la inocuidad de los transgénicos en la salud humana y animal. Por el contrario, cada vez se suman más estudios que demuestran que son una gran amenaza para la salud y el ambiente, lo que genera gran incertidumbre y medidas precautorias en todo el mundo. Pero las autoridades no atienden esas razones ni se muestran interesadas en resguardar los cultivos orgánicos y tradicionales de los productores, no obstante su reconocida calidad a nivel internacional.

2. La amenaza inmediata

El proyecto de ley sobre “Derechos de Obtentores Vegetales” que tras su nombre oculta la privatización de la semilla nativa, cumple en demasía las nefastas condiciones impuestas por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Esta iniciativa es un requisito previo para la firma de un convenio internacional llamado UPOV 91 sobre propiedad intelectual de plantas. Abre las puertas a la expropiación y a la privatización de la biodiversidad agrícola y silvestre de Chile al posibilitar que haya derechos de propiedad intelectual sobre todas las especies vegetales, que podrán ser registradas por las compañías transnacionales por más de 25 años en el caso de árboles y vides, por ejemplo. Los llamados “derechos de obtentores" son justamente un tipo de propiedad intelectual sui generis sobre las plantas. La propiedad intelectual es por definición un privilegio, y se está legislando exclusiva y precisamente para garantizarles mayores ganancias a las transnacionales monopólicas en desmedro del desarrollo de otros importantes sectores agrícolas nacionales.

Este proyecto contra la semilla nativa fue aprobado de forma escandalosa en la cámara baja el pasado 9 de enero de 2010, justo un día antes que asumieran los nuevos integrantes de la Cámara de Diputados. Las prevenciones de organizaciones campesinas, agricultores orgánicos, sociales y ambientalistas presentadas ante la Comisión de Agricultura fueron desechadas por los parlamentarios. Ellos empeoraron aún más el proyecto al extender también a 25 años los derechos de "protección" para árboles y vides ya inscritos de acuerdo a la ley anterior (Nº 19.342), que hasta ahora sólo eran válidos por siete años.

El registro que se abrirá con la nueva ley incluirá tanto las variedades nativas como las híbridas y transgénicas obtenidas a través de la biotecnología, resguardando los intereses de las empresas transnacionales exportadoras de semillas, entre ellas Monsanto y Syngenta junto a sus socios locales. Abusando de este tipo de leyes, Monsanto hoy está pidiendo en Estados Unidos patentar la carne de cerdo criado con alimento transgénico, como si la carne fuera un descubrimiento de su propiedad. Al asegurar en Chile esos derechos, se expandirá aun más el negocio de los transgénicos y los farmacultivos de la biotecnología, hoy todavía limitado a la exportación de semillas. Eso afectará todos los cultivos, tanto orgánicos como convencionales puesto que es imposible la coexistencia entre cultivos orgánicos, convencionales y siembras de transgénicos. La contaminación de los cultivos alimentarios tradicionales a través de la polinización o por el transporte o los residuos es un grave problema que afecta a toda la comunidad nacional e internacional: cada año se presentan nuevos casos de contaminación genética por transgénicos. En el 2007 se presentaron 39 nuevos casos de contaminación en 23 países. Hasta ahora en Chile no hay ninguna regulación que obligue a la industria biotecnológica a informar los daños y las pérdidas financieras que causan los transgénicos.

La aprobación de esta ley despojaría a los campesinos de su derecho a disponer libremente de su cosecha. Los cultivos de todos los agricultores podrán contaminarse con transgénicos, y el precio de los alimentos subirá impactando finalmente a todos los consumidores. También habrá impactos negativos en la salud y el ambiente, ya que los cultivos transgénicos están asociados a un aumento en el uso de plaguicidas y a efectos en la salud de las personas y daños a la biodiversidad.

3. Transparencia cero

La expansión de los cultivos transgénicos para exportación, autorizados por SAG, sigue caracterizándose por el secretismo y la falta de protección, ya que esta entidad se niega históricamente a dar a conocer los sitios exactos de localización de los cultivos y el Consejo para la Transparencia lleva un año sin responder el recurso de amparo planteado por RAP-AL contra el SAG por este tema.

El gobierno actual no ha entregado información sobre la temporada 2009/2010. De acuerdo a datos oficiales proporcionados para 2008/2009, los cultivos de semillas transgénicas para exportación alcanzaron un total de 30.447,04 hectáreas de maíz, soya, y canola (raps) que son los más extendidos, seguidos por cartamo, remolacha, vid, cebada, tomate, zapallo y alfalfa, en este orden.

Respecto de la temporada anterior (2007), el crecimiento fue de un 24,5%, totalizándose 5.982,9 hectáreas más de este tipo de cultivos, donde el maíz ocupa el primer lugar. La región del Maule, con 15.049 hectáreas encabeza el ranking, seguida por la región de O'Higgins –donde ya se copó la superficie de siembra - con 7.888,89- y la Metropolitana, con 2.949,11 hectáreas. En regiones como Arica y Parinacota, y Coquimbo, que no tenían antes cultivos transgénicos, en la temporada informada por SAG se sembraron 52,91 y 156,20 hectáreas respectivamente. En la sureña región de Los Ríos también irrumpieron los transgénicos ocupando 758 hectáreas, mientras en la Araucanía la cifra se eleva ahora a 2.192 hectáreas.

4. La privatización de la semilla nativa

La desprotección frente a esta expansión sin protección para la agricultura orgánica, se agudizará si se aprueba la ley de privatización de la semilla. Toda especie nativa que actualmente es parte de nuestro patrimonio y nuestra biodiversidad, y por tanto se puede reproducir y usar libremente, podrá tener un dueño y ser por tanto propiedad intelectual - propiedad privada - de empresas nacionales o extranjeras. Para los efectos prácticos, el resultado es muy similar al generado por una patente.

El requisito planteado por este proyecto a estas corporaciones transnacionales y sus socios de Chile, es simplemente presentar un grupo de plantas relativamente homogéneas y que no estén registradas previamente. También deben ser “nuevas”, pero la ley considera nueva toda especie no registrada antes. Así pueden apropiarse de un patrimonio colectivo que es fruto del trabajo de comunidades campesinas e indígenas, donde especialmente las mujeres han guardado, mejorado y reproducido la semilla por generaciones y generaciones. De este modo se desconoce que en definitiva, las semillas son nuestro patrimonio como país.

Aprobar este proyecto no hará más competitivas a las exportaciones agrícolas chilenas, por el contrario puede significar el cierre de mercados que exigen productos no transgénicos y libres de residuos de plaguicidas, es decir alimentos sanos e inocuos, dignos de un país que pretende convertirse en una potencia agroalimentaria y donde los consumidores también son cada vez más conscientes de sus derechos.

Las amenazas que enfrenta Chile como resultado del menor crecimiento económico, la cesantía y otros efectos del terremoto nos comprometen a intensificar nuestros esfuerzos para contribuir a asegurar la soberanía alimentaria de nuestro pueblo y defender la salud y calidad de vida de todos los chilenos y chilenas y de las generaciones por venir, amenazados por estos proyectos de liberación de los transgénicos.