domingo, 15 de agosto de 2010

El cambio climático nos afecta

Democracy Now!_15/08/2010


Los reportes diarios del estado del tiempo, presentados alegremente con gráficos coloridos y animación de última generación, parecen transmitir cada vez más información.

Sin embargo, sin importar cuán llamativa sea la presentación, un hecho fundamental es sistemáticamente omitido. Imagínense si, luego de remarcar la expresión “condiciones climáticas extremas” para llamar nuestra atención, los informes remarcaran “calentamiento global”. Entonces no sólo nos enteraríamos de que debemos ponernos ropa más liviana o llevar paraguas, sino de que tenemos que hacer algo acerca del cambio climático.

Le planteé esta inquietud a Jeff Masters, cofundador y director de meteorología de Weather Underground, un servicio de información meteorológica en Internet. Masters escribe un blog sobre el clima que tiene muchos lectores y no evita vincular las condiciones meteorológicas extremas con el cambio climático:

“Calor, calor, calor es el nombre del juego este año en el planeta Tierra”, dice el meteorólogo Jeff Masters, mientras el mundo está afectado por eventos climatológicos extremos que han provocado la muerte de miles de personas y el desplazamiento de millones.

Los incendios forestales en Rusia cubrieron al país de humo, exacerbando lo que ha sido el verano más caluroso en ese país en los últimos mil años. Las lluvias torrenciales en Asia provocaron grandes inundaciones y deslizamientos de tierra mortales en Pakistán, Cachemira, Afganistán y China. Un gran bloque de hielo se desprendió de Groenlandia, dejando una isla de hielo de cuatro veces el tamaño de Manhattan navegando en el océano. La sequía amenaza a Níger y a la región africana de Sahel.

Masters relaciona las crudas estadísticas entre sí:

  • En 2010 se han registrado temperaturas máximas históricas en más países en el mundo en un solo año: 17.
  • La última década fue la más calurosa de la que se tiene registro.
  • La primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia del planeta.
  • Los cinco meses más calurosos de la historia en la zona tropical del Atlántico ocurrieron este año (lo que probablemente provocará huracanes más frecuentes y severos en el océano Atlántico).

“Cada vez tendremos más años como este, en los que suceden acontecimientos de una magnitud increíble que provocan muertes y una destrucción tremenda. Lo que me preocupa es que en la medida en que estas condiciones climáticas extremas continúen aumentando en las próximas décadas y aumente la población, la capacidad de la comunidad internacional de responder a estos desastres y brindar ayuda a las víctimas se verá forzada al límite”.

Y, sin embargo, las negociaciones de la ONU sobre cambio climático parecen dirigirse al fracaso.

Cuando las negociaciones sobre el clima que se estaban llevando a cabo en Copenhague en diciembre del año pasado llegaron a un punto muerto, luego de que las naciones industrializadas encabezadas por Estados Unidos ofrecieron un acuerdo del tipo de 'tómenlo o déjenlo', muchos países en desarrollo decidieron dejarlo. El llamado Acuerdo de Copenhague se ve como un documento débil y no vinculante que fue impuesto a los países más pobres como una estratagema para permitir a los países como Estados Unidos, Canadá y China escapar a las metas legalmente vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero estipuladas en el Protocolo de Kioto, que debe renovarse en 2012.

Bolivia, por ejemplo, busca un acuerdo mundial sobre emisiones más agresivo. Está pidiendo límites estrictos a las emisiones, legalmente vinculantes, en lugar de las metas voluntarias establecidas en el Acuerdo de Copenhague. Luego de que Bolivia se negó a firmar el acuerdo, Estados Unidos le retiró millones de dólares de los prometidos en ayuda. El embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, me dijo: “Dijeron que nosotros no apoyamos el Acuerdo de Copenhague, y nosotros dijimos: 'Pueden quedarse con el dinero. No vamos a pelear por unas monedas. Estamos luchando por la vida'”.

Si bien Bolivia logró que se aprobara una resolución en la ONU el mes pasado que reconoce al agua y el saneamiento como un derecho humano, algo sin precedentes para este órgano internacional, esto no cambia el hecho de que a medida que se derriten los glaciares de Bolivia como consecuencia del cambio climático, su suministro de agua está bajo amenaza.

Las naciones insulares del Pacífico como Tuvalu podrían desaparecer del planeta si los niveles del mar continúan en aumento, lo cual es otra consecuencia del calentamiento global.

La próxima conferencia de la ONU sobre el cambio climático tendrá lugar en Cancún, México, en diciembre. Las perspectivas de lograr allí un consenso mundial con compromisos vinculantes parecen cada vez más improbables. En definitiva, la política de Estados Unidos, el mayor contaminador en la historia de la humanidad, debe cambiar. Esto solamente sucederá si la gente en Estados Unidos hace la conexión necesaria entre nuestro clima local y el cambio climático mundial. ¿Qué mejor manera que a través del repiqueteo diario de los pronósticos del tiempo? El meteorólogo Jeff Masters me explicó cuál es el meollo del problema:

“Muchos meteorólogos de la televisión son muy escépticos, no creen realmente que el cambio climático sea provocado por el hombre. Fueron seducidos por la opinión impuesta por la industria de los combustibles fósiles de que los humanos no somos realmente responsables, y pueden inventar todo tipo de excusas. No sé si las has escuchado todas: que los científicos del clima están haciendo esto para captar atención y dinero para investigación, que los registros de temperatura son alterados porque las islas de calor afectan a las ciudades, y así. Pero todo eso es solo propaganda impuesta por las relaciones públicas de la industria de los combustibles fósiles, y han convencido a muchos meteorólogos de la televisión de que eso es así. Entonces, es un camino difícil porque estamos librando una batalla contra un enemigo que está muy bien financiado, y que está decidido a desinformar sobre lo que dice la verdadera ciencia”.

Quizá debería ser un meteorólogo quien diga hacia dónde sopla el viento.

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es coautora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español

sábado, 14 de agosto de 2010

Los ¿residuos? tecnológicos
14-08-2010 Por Guido León

Los RAEEs son residuos de aparatos eléctricos y electrónicos como por ejemplo, heladeras, microondas, reproductores de música, computadoras, monitores, televisores, celulares, equipos de iluminación, herramientas eléctricas, juguetes, etc. El problema de estos residuos es que junto con los materiales reciclables se encuentran sustancias contaminantes como plomo, mercurio, arsénico, cadmio y cromo hexavalente, las cuales son tóxicas y poseen gran capacidad de dañar el ambiente y afectar la salud de la población. El plomo que contiene el tubo de rayos catódicos de un solo televisor puede contaminar hasta 40 millones de litros de agua.

El mundial trajo aparejado una venta inmensa de nuevas tecnologías de televisores. Pantallas planas e imágenes en alta definición fueron las premisas para ver todos los partidos de la selección. El lado oscuro de esta modernización son los millones de televisores obsoletos que serán desechados en los próximos años. El plomo que contiene el tubo de rayos catódicos de un solo televisor puede contaminar hasta 40 millones de litros de agua.

Los aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) hacen la vida más fácil, de eso no hay ninguna duda. Todos los días los utilizamos para múltiples funciones, algunos nos despiertan, en otros escribimos, algunos nos preparan el café y otros hasta pagan el sueldo. Esto es así hasta que dejan de proveernos la función que esperamos de ellos, esto puede pasar porque se rompió y se opta por la compra de uno nuevo en vez de la reparación o porque a pesar de funcionar correctamente, no cumple con las nuevas expectativas que el usuario espera. Cualquiera sea el caso, el AEE es desechado y se convierte en un residuo.

Los RAEEs son residuos de aparatos eléctricos y electrónicos como por ejemplo, heladeras, microondas, reproductores de música, computadoras, monitores, televisores, celulares, equipos de iluminación, herramientas eléctricas, juguetes, etc. Se cree que en Argentina se desecharon 80.000 toneladas de RAEEs en el año 2006 y algunos autores hablan de 100.000 toneladas en el año 2008. Es factible que ese número sea mayor en la actualidad debido al rápido progreso tecnológico y al marcado aumento en las ventas de computadoras portátiles y televisores con tecnología LCD y el consecuente desecho de aparatos obsoletos.

A pesar de estar en desuso y de ser descartados, los RAEEs contienen gran cantidad de materiales que pueden ser utilizados en diferentes procesos, por ejemplo el ABS (plástico), el hierro y el acero que suman más del 50% del peso de un RAEE promedio pueden ser fácilmente reciclados y utilizados para producir nuevos aparatos. De esta manera no sólo se ahorra materia prima sino también, energía. Las plaquetas contienen pequeñas cantidades de metales preciosos que pueden ser recuperados mediante tecnologías avanzadas de fundición. La recuperación de los materiales a gran escala puede aumentar la oferta de metales y como consecuencia, reducir la cantidad de emprendimientos mineros que poseen un fuerte impacto sobre el ambiente. El problema de los residuos es que junto con los materiales reciclables se encuentran sustancias contaminantes como plomo, mercurio, arsénico, cadmio y cromo hexavalente, las cuales son tóxicas y poseen gran capacidad de dañar el ambiente y afectar la salud de la población.

Es importante destacar que hoy una correcta gestión de los RAEEs puede recuperar cerca del 100% de los materiales y reducir el impacto sobre el ambiente al mínimo.

Cuando un RAEE es abandonado en la calle o es tirado junto con los residuos urbanos a un relleno sanitario, al poco tiempo la lluvia y la actividad biológica liberan gran parte de las sustancias tóxicas. El suelo puede retener gran parte de la contaminación, pero llegado a un punto, puede agotar su capacidad de almacenamiento y permitir que se filtre hacia el agua subterránea, la cual es consumida por las familias que no tienen acceso al agua de red.

Los efectos de los metales pesados en la salud humana son bien conocidos, el caso más común son los producidos por el plomo. Ese contaminante es muy peligroso para los chicos produciendo daños irreversibles en el desarrollo del cerebro y afectando de manera negativa la capacidad intelectual. Sabiendo que un monitor o televisor contiene alrededor de 2 kilogramos de plomo y que el límite admisible para el agua potable según el Código Alimentario Argentino es de 0,05 mg/L, un solo monitor o televisor puede contaminar hasta 40 millones de litros de agua.

En Argentina existen numerosas empresas, ONGs, programas e iniciativas que trabajan separando los RAEEs del circuito de los residuos sólidos urbanos. Muchas de ellas trabajan restaurando los equipos y los venden a bajos precios o los donan. Otras empresas como Industrias Dalafer, Scrap y Rezagos y Silkers realizan una gestión integral de los materiales, incluyendo los que contienen las sustancias más peligrosas, como son las plaquetas electrónicas, las cuales son exportadas a plantas de alta tecnología radicadas en el exterior para su reciclaje.

En la actualidad existe un proyecto de ley presentado por el senador Daniel Filmus, el cual propone quitar la niebla del marco legal donde esta inserta la gestión de los RAEEs. La ley plantea en principio que los productores diseñen aparatos menos contaminantes y colaboren con un impuesto anticipado para la gestión de los residuos generados una vez que los productos entren en desuso.

La solución al problema requiere que todas las partes involucradas entiendan, acepten y se comprometan con su lugar en el circuito. Es importante que los usuarios sean concientes de los graves problemas que conlleva una mala gestión de los RAEEs, que las empresas vean la responsabilidad extendida no como un costo, sino como un valor agregado que ofrecerán al consumidor y que el gobierno genere leyes eficaces, con definiciones precisas y con instrumentos orientados a solucionar el problema y no a recaudar fondos. www.ecoportal.net

Guido León

Información consultada:

• La responsabilidad extendida del productor en el contexto latinoamericano – La gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en Argentina. Thomas Lindhqvist, Panate Manomaivibool & Naoko Tojo (2008).

• Global perspectivas on e-waste. Rolf Widmer, Heidi Oswald-Krapf, Deepali Sinha-Khetriwal, Max Schnellmann & Heinz Boni. (2005).

• Cathode Ray Tube manufacturing and recycling: Analysis of industry survey. A. Monchamp, H. Evans, J. Nardone, S. Wood, E. Proch & T. Wagner. (2001).

• Código Alimentario Argentino, Ministerio de Salud.http://www.alimentosargentinos.gov.ar(...) - Visitada el 30/07/2010

• Organización Mundial de la Salud (OMS) - http://www.who.int(...) - Visitada el 30/07/2010

• Registro de operadores de residuos peligrosos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. http://www2.medioambiente.gov.ar(...) - Visitada el 30/07/2010

viernes, 13 de agosto de 2010

El arma climática, ¿una conspiración?

Mondialisation/Ria Novosti_13/08/2010


Las temperaturas inusualmente altas en el centro de Rusia han causado ya enormes pérdidas económicas. Una quinta parte de la cosecha está destruida y los precios de los alimentos básicos podrían aumentar considerablemente este otoño. Moscú está atrapada en el humo de los incendios forestales. Las previsiones de los expertos están lejos de ser tranquilizadoras: sequías, huracanes e inundaciones se repitirán con más frecuencia y cada vez con mayor violencia. Alexei Kokorin, Director del Programa de Clima y Energía de World Wide Found (WWF), explicó que "la tendencia actual (la sequía) no se detendrá, no es fruto del azar..."

Que un empleado de una influyente organización internacional que trabaja en diferentes regiones del mundo bajo la cobertura de programas ambientales esté tan bien informado es muy significativo. Esto no se reduce al famoso "calentamiento global", que es objeto de intenso debate científico y otros. La teoría del "calentamiento global" como ciclo natural requiere, al menos, pruebas de que la canícula actual, observada, por otra parte, exclusivamente en el territorio de Rusia y sus áreas vecinas, podría sobrentender más explicaciones que las científicas naturales.

El problema del control del clima, como forma de regulación social, se ha abordado desde la década de los 1970 por Zbigniew Brzezinski en su libro “
Entre dos siglos”. Es evidente que el experto en geopolítica americana no podía plantearse la cuestión sobre la posibilidad de utilizar diversas formas de impacto sobre el clima en sistemas sociales tanto como geopolíticos. Otros autores serios también han escrito sobre esta cuestión aunque, por razones obvias, es poco probable que la información sobre los descubrimientos en el campo de la creación y ensayo de un arma de modificación del clima se revele añgún día.

En 2000, Michel Chossudovsky, profesor de economía en la Universidad de Ottawa, escribió sobre la posibilidad de un cambio parcial del clima como consecuencia de la utilización de una nueva generación de "armas no letales". Los estadounidenses trabajan sobre la capacidad para controlar el clima en varias regiones del mundo, esta tecnología se desarrolla bajo el marco del Programa de Investigación de Aurora Activa por Alta Frecuencia (HAARP - High Frequency Active Auroral Research Program), que puede causar fenómenos como sequías, huracanes, terremotos e inundaciones.

Desde un punto de vista militar HAARP es un arma de destrucción masiva, un instrumento de expansión que puede desestabilizar selectivamente los sistemas agrícolas y ecológicos de los países y regiones seleccionados. La base técnica conocida del programa es un sistema de transmisores diseñado para estudiar los procesos electromagnéticos en la ionosfera y se compone de 360 emisoras de radio y 180 antenas de 22 metros de altura. Emitiendo en la atmósfera 3.600 kilovatios la estación se ha convertido en la instalación más poderosa del mundo para actuar sobre la ionosfera. El programa, iniciado en 1990, está financiado por la Dirección de Investigaciones Marinas y el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de EE.UU. con la participación de las principales universidades.

Esto da lugar a rumores y suposiciones. Siempre podríamos seguir riéndonos de Hugo Chávez, que dijo que el terremoto devastador de Haití (
http://fondsk.ru/article.php?id=2755) se debió a la aplicación de HAARP, aunque hipótesis similares se formularon también tras el terremoto en la provincia de Sichuan de China en 2008.

Además, una serie de hechos demuestra que el programa de EE.UU. que apunta a cambiar el clima en países y regiones concretos, comporta un carácter sistemático que tiene por objetivo ahora el medio ambiente del espacio.

Por ejemplo, el 22 de abril de 2010, el X-37B no tripulado de EE.UU se ha lanzado a la órbita de la Tierra y podría, según algunas fuentes, llevar a bordo nuevos modelos de armas láser.

Según el
New York Times, funcionarios del Pentágono niegan rotundamente cualquier conexión entre el dispositivo y armas ofensivas del tipo que sea, pero admiten que se destina a dar soporte a operaciones militares en tierra y que realiza diversas tareas auxiliares. El X-37B se construyó hace 11 años bajo un programa de la NASA, y en 2006 el programa se transfirió a la Fuerza Aérea de Estados Unidos bajo el sello de alto secreto en lo concerniente a su destino y presupuesto.

Exigencias para levantar el velo del alto secreto de los experimentos llevados a cabo en Alaska nunca han dejado de oirse en los Estados Unidos y en otros países. En Rusia las peticiones análogos nunca se han expresado con tanto ruido. Sin embargo, parece que los cambios climáticos al servicio de los intereses políticos están lejos de ser un mito, y pronto Rusia y el resto del mundo se enfrentarán a un nuevo tipo de amenaza.

Los avances en la esfera de las armas climáticas parecen llegar a la "capacidad de rendimiento esperado, dando lugar a sequías, destrucción de cultivos y causando al territorio “en el punto de mira” una serie de fenómenos anómalos.


Fuente: http://mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=20464

jueves, 12 de agosto de 2010

Mientras se desprende un gigantesco iceberg de Groenlandia
Rusia afronta la peor situación climática en mil años

Radio Mundo Real_12/08/2010


Una grave sequía, acompañada de una ola de calor sin precedentes, ha golpeado a Rusia desde finales de junio, agravándose en los últimos días. Las autoridades de ese país alertan sobre el aumento de muertes relacionadas a estos fenómenos, a los que organizaciones ambientalistas vinculan con el cambio climático.

“Tenemos un archivo de condiciones meteorológicas y de situaciones anormales de los últimos mil años. Es posible decir que no ha habido nada similar a esto en el territorio de Rusia durante los últimos mil años respecto del calor”, dijo el director del Servicio Meteorológico ruso, Alexander Frolov, según informó la agencia Novosti.

La ola de calor que recorre Rusia desde principios del verano ha duplicado la mortalidad en Moscú, ya que en la capital usualmente se registran entre 360 y 380 fallecimientos diarios, mientras que ahora éstos se sitúan en cerca de 700.

A esto se suma el incremento en los incendios forestales, que aunque registraron un leve descenso del pasado domingo a este lunes, aún afectan a 174.035 hectáreas.

Por otra parte, la sequía es grave y ha disminuido la cosecha en un 30 por ciento, lo que afectará el suministro interno pero también el externo, ya que el primer ministro ruso, Vladímir Putin, ordenó la suspensión de la exportación de cereales y de otros productos agrícolas.

Si bien esta decisión, que regirá hasta diciembre, podría revisarse en octubre, los pronósticos no son alentadores debido a que se estima que no habrá lluvias en todo el mes de agosto.

Además de lo que sucede en Rusia, este fin de semana se informó que en el norte de Groenlandia se desprendió un iceberg de 87 kilómetros cuadrados del glaciar de Petermann, lo que según la organización ambientalista Greenpeace, alterará el clima en las próximas semanas o meses, debido a la gran cantidad de hielo que se vierte en los océanos.

“Los deshielos en el Ártico, los incendios forestales en Rusia y las inundaciones en el Himalaya son sólo algunas de las predicciones de los científicos respecto a los efectos del calentamiento del planeta y de cómo se verá el mundo en un ambiente de calentamiento global”, señala dicha organización en un comunicado.

“La naturaleza nos está diciendo que es hora de actuar, es preciso que los políticos del mundo dejen los discursos y en la próxima cumbre del clima (COP 16) lleguen a acuerdos vinculantes que permitan cambiar los combustibles fósiles por energías limpias y renovables y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero de cada país con metas ambiciosas, sólo así podremos darle a nuestros hijos un futuro próspero y verde”, agrega Greenpeace.

Fuente: http://ecoportal.net/content/view/full/94748

miércoles, 11 de agosto de 2010

Cultivos transgénicos "se escapan" de los campos

BBC Mundo_11/08/2010


Investigadores en Estados Unidos hallaron nueva evidencia de que los cultivos genéticamente modificados pueden sobrevivir y prosperar sin que se les proporcione cuidado alguno -posiblemente- por décadas.

Un equipo de la Universidad de Arkansas llevó a cabo una inspección en los campos de Dakota del Norte, en el norte del país, en busca de canola, un cultivo conocido también con el nombre de colza y que se utiliza para forraje y para la elaboración de aceite vegetal.

Tras revisar distintas regiones del estado, encontraron genes transgénicos en el 80% de las plantas que crecían de forma silvestre.

Según los investigadores, es muy probable que las modificaciones genéticas les hayan permitido a las plantas sobrevivir a pesar de los herbicidas.

Estados Unidos no regula los cultivos modificados porque las autoridades creen que la transferencia de genes a la naturaleza no es dañina. La Unión Europea ha sido más cauta en este sentido, aunque una serie de gobiernos europeos están deseosos de aprobar estas tecnologías.

Los resultados del estudio fueron presentados en el encuentro anual de la Sociedad Ecológica de EE.UU., en Pittsburgh.

Por todas partes

"Establecimos once líneas que cruzan el estado, que consisten en carreteras y demás caminos", le dijo a la BBC Cindy Sagers, a cargo del equipo de Arkansas.

"Las atravesamos e hicimos un total de 604 paradas en una distancia de 5.000 kilómetros. Hallamos canola en el 46% de los sitios y el 80% tenía al menos un gen transgénico".

En algunos lugares, las plantas estaban tan juntas como ocurre en un cultivo.

"Encontramos colza resistente a los herbicidas a la vera de los caminos, en terrenos baldíos, en tiendas de vegetales y en cementerios", dijeron los científicos.

La mayoría de la canola que se cultiva en Dakota del Norte está genéticamente modificada para ser resistente a los herbicidas de marcas registradas. Las variedades de Monsanto RoundUp Ready y de Bayer LibertyLink son las favoritas.

Dos de las plantas analizadas contienen genes modificados, resultado de la polinización cruzada.

Se estima que ésta es la primera vez que se identificaron plantas genéticamente modificadas creciendo de forma silvestre en EE.UU.

Canola por todas partes

Hallazgos similares tuvieron lugar en Canadá, mientras que en Japón un estudio llevado a cabo en 2008 descubrió cantidades significativas de una planta transgénica de la misma familia de la canola cerca de las zonas portuarias donde se importaron las variedades modificadas.

Lo que sorprendió al equipo de Arkansas es la ubicuidad de estas variedades transgénicas en la naturaleza.

"Encontramos la mayor densidad de plantas cerca de los campos agrícolas y las principales rutas", le dijo Sagers a la BBC.

"Pero también hallamos plantas en el medio de la nada, y en Dakota del Norte, hay mucha 'nada'".

Como son muy livianas, las semillas de canola se dispersan muy fácilmente con el viento o al caerse de los camiones que las transportan.

Regulación

Según Alison Snow, una especialista en el tema de la Universidad de Ohio que no estuvo involucrada en el estudio, las autoridades ya habían anticipado la existencia de plantas transgénicas fuera de los campos de cultivo, pero no consideraron que esto fuera un problema.

"Las agencias reguladoras en EE.UU. esperaban encontrar canola resistente a los herbicidas creciendo en la naturaleza, así como poblaciones de híbridos interespecíficos", le comentó a la BBC.

"Con el tiempo, sin embargo, el aumento de los distintos tipos de plantas silvestres de canola u otras especies resistentes a los herbicidas puede dificultar su control mediante el uso de herbicidas".

En EE.UU. los cultivos transgénicos no están bajo una regulación especial a menos que se haya demostrado que existan diferencias entre ellos y su equivalente convencional.

Esto contrasta con el régimen que existe desde hace una década en la Unión Europea (UE).

Aunque recientemente la Comisión Europea recomendó que cada país tome sus propias decisiones sobre si permitir o no estos cultivos dentro de su territorio, una vez que la UE les de el visto bueno en cuanto su impacto en el medio ambiente y la salud.

Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/economia/2010/08/100806_plantas_transgenicas_lp.shtml

martes, 10 de agosto de 2010


Latinoamérica ante la crisis ecológica global
10-08-2010 Por Ignacio Sabbatella

América latina tiene por delante un desafío enorme en materia ambiental. A pesar de los cambios políticos profundos suscitados en la región, los gobiernos progresistas no han podido desembarazarse del rol asignado en la división internacional del trabajo. Es necesario rediscutir los fundamentos del sistema capitalista para comprender los problemas ecológicos. Entender no sólo la relación contradictoria capital-trabajo sino también la contradicción capital-naturaleza: la capacidad proveedora y receptora de la naturaleza es limitada y, por lo tanto, incompatible con la acumulación ilimitada de capital.

En este artículo intentaremos exponer brevemente algunos de los desafíos que afronta América latina en materia ambiental. A tal fin, comenzaremos analizando los factores estructurales de la crisis ecológica global. Luego, expondremos lo que hemos denominado desigualdades ambientales, las formas que asumen y los conflictos que pueden albergar. En último lugar, haremos referencia al comportamiento y a las estrategias políticas que los gobiernos latinoamericanos llevan y pueden llevar a cabo.

La humanidad enfrenta una crisis ecológica de gran magnitud y con tendencia a agravarse. Sus manifestaciones pueden agruparse en dos grandes problemas, íntimamente relacionados. En primer lugar, la degradación ambiental, la cual envuelve la contaminación del aire, de los cursos de agua (superficiales y subterráneos) y del suelo. El denominado cambio climático se ha vuelto su cara más visible hoy en día. Y en segundo lugar, el progresivo agotamiento de bienes naturales, esenciales para la vida humana: agua dulce, minerales, tierra fértil, fuentes de energía. Las estadísticas de la World Wide Fund For Nature (WWF) indican que la demanda mundial sobre los recursos biológicos del planeta supera en un 30 por ciento la capacidad de regeneración de la naturaleza.

Es posible ubicar temporalmente la acelerada degradación ecológica en las últimas cuatro décadas, período que coincide con la implementación de las políticas neoliberales. Adjudicar la responsabilidad a la acción del hombre de modo abstracto, como suele hacerse en análisis ligeros o intencionados, oculta la forma histórica en la cual está inserta esa acción.

Tampoco nos conforma adjudicarla en el conjunto de ideas propias de la modernidad, es decir, la fe en el progreso indefinido de las fuerzas materiales. No nos dice nada acerca de cuál es la forma en la que el hombre se apropia de la naturaleza en un momento determinado dado el régimen de producción y reproducción material dominante.

Es necesario rediscutir los fundamentos del sistema capitalista para comprender los problemas ecológicos. Entender no sólo la relación contradictoria capital-trabajo sino también la contradicción capital-naturaleza: la capacidad proveedora y receptora de la naturaleza es limitada y, por lo tanto, incompatible con la acumulación ilimitada de capital.

Capital vs. naturaleza

Dada la estructura atomizada y caótica del capitalismo, la forma predominante en la cual el hombre se vincula con la naturaleza es a través de la apropiación privada y la mercantilización. El hombre se encuentra alienado respecto del mundo natural y el capital fetichiza la naturaleza.

El Estado aparece mediando entre el capital y la naturaleza, regulando su acceso y su explotación. Sin embargo, las políticas de privatización de empresas públicas, desregulación de los mercados y apertura económica del neoliberalismo desarmaron los mecanismos estatales que resguardaban en gran medida la naturaleza.

El capital aceleró, por ende, su dominio sobre el mundo natural en función de la producción de plusvalor. Es un proceso simultáneamente extensivo e intensivo. Extensivo porque el capital se va adueñando de cada porción de la naturaleza, ampliando las fronteras de extracción como continuidad de la acumulación originaria. E intensivo porque cada vez precisa una mayor cantidad de bienes naturales y un mayor sometimiento de las fuerzas naturales.

Asimismo, podemos observar que el debilitamiento de las regulaciones estatales también acelera los procesos de contaminación ya que deja librado a los capitales individuales a deshacerse de desechos sólidos, líquidos y gaseosos sin tratamiento alguno. La lógica de la maximización de ganancias señala que el cuidado del medio ambiente no entra en los gastos productivos del capital.

Desigualdades ambientales

Habiendo analizado las características específicas del modo de producción capitalista en lo que hace a su relación con la naturaleza, ahora veremos cuáles son sus impactos sociopolíticos. Así como estamos acostumbrados a hablar de desigualdad social o económica, consideramos pertinente introducir el concepto desigualdad ambiental para dar cuenta de las relaciones de poder que se reproducen también en el ámbito ecológico.

Existen dos formas en las que se manifiesta la desigualdad ambiental: la desigualdad en el acceso a y control de los bienes naturales y la desigualdad en el acceso a un ambiente sano. La primera forma se refiere a las asimetrías de poder existentes para disponer, aprovechar, utilizar bienes esenciales para la vida, tales como agua, tierra y energía. La segunda forma está relacionada con la protección del medio ambiente y con las asimetrías de poder en la distribución de la degradación ambiental derivada de actividades productivas.

En el caso de la actividad extractiva de la minería y de los hidrocarburos se conjugan ambas formas de desigualdad, ya que en todo el mundo son apropiadas por poderosos capitales transnacionales en detrimento del acceso de poblaciones locales, que además sufren desplazamientos territoriales, y se realiza con bajos costos económicos y altísimos costos ecológicos, dada la utilización de grandes cantidades de agua, contaminación con químicos, quema de gases, etc. También resultan peligrosas estas actividades en su transporte, sea por la rotura de mineraloductos, oleoductos y gasoductos o las pérdidas en barcos petroleros.

La persistencia o la magnitud de las desigualdades ambientales son generalmente condición de posibilidad de conflictos socioambientales: se trata de disputas por la apropiación y/o mantenimiento de los bienes naturales y por el acceso a un ambiente sano o por la protección del medio ambiente, a escala local, nacional o internacional. Al mismo tiempo atraviesan distintos tipos de desigualdad social que generan nuevos conflictos o disputas en viejas relaciones desiguales, como el clásico intercambio desigual entre los países del Norte y los países del Sur. En los primeros se ubican los grandes centros de demanda, consumo y contaminación, mientras que los países más pobres quedan relegados a meros proveedores de bienes naturales. Un dato que ilustra: el 80 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero que producen el cambio climático pertenece al 20 por ciento de la población mundial, concentrada en Estados Unidos, Europa y Japón.

Se reedita la división internacional del trabajo, donde las regiones con grandes riquezas naturales que escasean en otras partes del mundo se tornan apetecibles para la apropiación capitalista. Las riquezas de América latina la convierten nuevamente en un proveedor de materias primas, alimentos y energía para las economías industrializadas. A su vez, los países más ricos intentan trasladar el costo ambiental de las industrias más sucias. El ejemplo más cercano son las plantas de celulosa, siendo la pastera UPM (ex Botnia) la que generó más conflictos y cobró mayor notoriedad.

Dentro del ámbito nacional, también existen desigualdades ambientales que se superponen con desigualdades de otro tipo. En condiciones normales de acumulación, la apropiación capitalista restringe progresivamente el acceso a los bienes naturales y genera una distribución de los efectos de la degradación ambiental en mayor medida sobre pobres, negros, indígenas, campesinos, etcétera. En tiempos de crisis, sea económica o ecológica, la brecha de la desigualdad ambiental también se agranda porque el capital está dispuesto a salvar su propio pellejo a cualquier precio, transfiriendo los costos hacia otros sectores sociales.

Del extractivismo al neoextractivismo

En el contexto de las desigualdades analizadas, América latina tiene por delante un desafío enorme en materia ambiental. A pesar de los cambios políticos profundos suscitados en la región en la última década, los gobiernos progresistas no han podido desembarazarse del rol asignado en la división internacional del trabajo y en algunos casos lo han profundizado.

Países como Venezuela y Bolivia han tenido un destacable rol a nivel internacional como sucedió en Copenhague en diciembre pasado, responsabilizando al mismo sistema capitalista en relación con el cambio climático. Asimismo, cabe enfatizar la importancia de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático impulsada por el presidente boliviano Evo Morales y que tuvo lugar en Cochabamba en abril último.

Sin embargo, son numerosas las tareas pendientes en el marco interno. Si en la etapa neoliberal predominó una política extractivista con respecto a la naturaleza, la última década es caracterizada por el investigador uruguayo Eduardo Gudynas bajo el rótulo de neoextractivismo.

El término extractivismo se refiere al predominio de actividades económicas basadas en la remoción de grandes volúmenes de bienes naturales, que no son industrializados o se lo hace limitadamente, con el objetivo prioritario de destinarlos a los mercados internacionales. En la historia de América latina no resulta una novedad ya que podríamos remontarnos a los inicios de la colonia misma. Pero sí es interesante observar cómo las políticas neoliberales de la década de los noventa profundizaron el perfil primario exportador de las economías latinoamericanas a partir de una legislación favorable a capitales transnacionales.

A pesar de una retórica crítica del neoliberalismo, en las políticas de los gobiernos progresistas persiste buena parte de los componentes de aquel extractivismo combinados con nuevas características. El neoextractivismo promueve un estilo de desarrollo basado en la explotación intensiva y extensiva de la naturaleza, que alimenta un entramado productivo escasamente diversificado y muy dependiente de la inserción internacional como proveedores de bienes naturales. Los altos precios internacionales redoblan las exportaciones petrolera, minera y de monocultivos. El componente más novedoso es que el Estado adquiere un rol más activo en esos sectores, buscando fundamentalmente la captación de una mayor renta que le permita una redistribución de ingresos a través de políticas sociales. En muchos casos, los gobiernos logran una legitimación importante hacia el conjunto de la población pero se avizora como una política con límites muy definidos. Además de los impactos negativos sobre la naturaleza, se agrandan las desigualdades ambientales en las regiones donde abundan riquezas. No casualmente sino causalmente, se multiplican los conflictos ambientales donde es común encontrar poblaciones locales, campesinas e indígenas enfrentadas a transnacionales petroleras y mineras o resistiendo el desplazamiento que imponen los monocultivos.

Difícilmente los gobiernos latinoamericanos cambien el rumbo en el corto plazo y todo hace suponer que las tensiones sociales seguirán presentes en los próximos años. Si bien Gudynas nota las diferencias entre países de acuerdo con el tipo de intervención del Estado y el desenvolvimiento de las economías extractivas, creemos necesario enfatizar aún más estas diferencias.

En algunos casos se mantiene el control privado de aquellos sectores, como claramente podemos notarlo en la Argentina. La explotación de hidrocarburos sigue en manos del capital a pesar de la brusca caída de reservas y la crisis energética que acecha la economía desde hace unos años. Los megaemprendimientos de minería a cielo abierto se multiplican por decenas pese a las consecuencias negativas para el medio ambiente y la salud de las poblaciones aledañas. La soja transgénica sigue ampliando su frontera, a costa de poner en riesgo la soberanía alimentaria nacional y a costa de la contaminación con agroquímicos.

Por otro lado, hay países que avanzan en el control estatal de las economías extractivas, como es el caso de Venezuela. A través de una profunda reforma en la legislación y la renegociación de contratos, el Estado logró alzarse con el control mayoritario de los pozos petroleros. Ciertamente los impactos ambientales de la explotación de hidrocarburos no desaparecen simplemente por un cambio en la forma que se asume el control. Pero sí nos interesa destacar el control estatal como un paso necesario para, posteriormente, avanzar hacia el control social de la actividad y sus impactos.

La transformación política y social es condición ineludible hacia la planificación democrática de la explotación de los bienes naturales y del cuidado del medio ambiente. Ello requiere también una transformación cultural que estimule una democracia cada vez más participativa. Finalmente, aun con buenas intenciones, la transición a una sociedad ecológica es una utopía si no se cuestionan y trastocan los fundamentos de la producción y reproducción capitalista.www.ecoportal.net

Ignacio Sabbatella, Becario Conicet, Instituto Gino Germani (UBA)

Revista Voces en el Fénix
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Observatorio Petrolero Sur | OPSur
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lunes, 9 de agosto de 2010

Introducción de maíz transgénico en Cuba ¿capricho, solución o amenaza?

Rebelión_09/08/2010


«(...) la manipulación genética y el uso de fertilizantes químicos (...) están llegando ya al límite de sus posibilidades para producir alimentos sanos y aptos para el consumo (...) la ciencia creó la capacidad de autodestruir el planeta varias veces. La mayor contradicción en nuestra época es, precisamente, la capacidad de la especie para autodestruirse y su incapacidad para gobernarse » (Fidel Castro Ruz, 26/04/2010)1

«La ciencia se enorgullece de sus éxitos (...) Medítese bien. Informémonos de los nuevos descubrimientos científicos y saquemos las conclusiones pertinentes. Decenas de noticias llegan diariamente sobre la crisis alimentaria, los precios de la energía y las materias primas, el cambio climático y otros problemas interrelacionados. La soya transgénica (...) no es apta para el consumo humano» (Fidel Castro Ruz, 12/06/2008)2


Continúa el silencio en Cuba en relación con la introducción del maíz FR Bt1. Los medios de comunicación siguen sin pronunciarse. Los pocos debates que se han suscitado se reducen a pequeñas reuniones, las que curiosamente se inclinan a una u otra tendencia de modelos agrícolas –agroecológico o transgénico-; por lo que de ese modo no es posible colocar a ambos modelos bajo el clima de un diálogo armónico y constructivo, y que finalmente se obtengan procedimientos beneficiosos instituidos para la naturaleza y para la sociedad. Por lo general, los defensores de los transgénicos se escudan en un discurso hacia lo profundamente científico a conveniencia, retórico y aparentan cierta subestimación de que el modelo agroecológico se sustente también sobre bases científicas. Adicionalmente, usan recursos explicativos, por demás preparados a nivel de laboratorio, para tratar de imponer a ultranza su maíz FR Bt1.

El Jefe del Programa Nacional de Biotecnología Agropecuaria en Cuba, Dr. Carlos G. Borroto, al dirigirse a quien suscribe , plantea que le gustaría analizar este tema en los múltiples espacios de debate científico que tenemos en Cuba. También eso queremos los que alertamos sobre la introducción de transgénicos en el país. Y de ser así, lo que mayor confusión y dudas crea es que si ambas partes lo deseamos, ¿por qué no se concretan esos espacios científicos para que se reflexione sobre este aparente choque de modelos? Pero es imprescindible que sea un debate de igual a igual, con una facilitación imparcial, sin opciones a la imposición ni a la manipulación a través de argumentos presuntuosos.

A quienes corresponda la obligación de crear espacios para la reflexión sobre este asunto –que ojalá y reaccionen al respecto-, no deberían olvidar nunca, tener en cuenta el excelente libro cubano: “ Transgénicos ¿qué se gana? ¿qué se pierde? Textos para un debate en Cuba ”. Esto ayudaría a balancear las exposiciones de criterios sobre bases científicas. Pero sobre todas las cosas, tampoco deberían estar ausentes en esos espacios de reflexión los autores o una representación de los más de 15 autores cubanos que participaron en la elaboración del mismo.

Ese debate sólo debería ser una etapa importante; pues se garantizaría que el gremio científico del país tuviese la oportunidad de participar con voz y voto en el mismo. Debido a que éste es un asunto ético, también hay que tener en cuenta el debate público, donde habría que dar la oportunidad de participar a los productores y consumidores de alimentos. Con el ánimo de resolver el problema del hambre, no se nos puede ver a los consumidores como simples conejillos de Indias, esperando que se decida qué es lo mejor que podemos o no comer, sin darnos la posibilidad de opinar, y mucho menos de seleccionar; sobre todo a un pueblo que goza de alto nivel cultural, donde el 15% de la población económicamente activa es profesional y el 53% es de técnicos medios. Es decir, el 68% de este gran segmento poblacional está calificado.

Por otra parte, la mayoría de las y los productores, tengan o no calificaciones, sí cuentan con experiencias, tradiciones, un significativo empirismo y sus observaciones son altamente preciadas. Hoy, los mejores resultados que se muestran en el país, se visualizan desde fincas de productores privados o cooperativas, y en cada uno de esos casos, se acciona bajo los principios de la agricultura sustentable. De manera que el asunto de qué modelo usar, o como armonizar modelos –que hay modelos no armónicos-, no corresponde sólo a un reducido grupo de científicos prestigiosos, sino que es un asunto de participación popular; pero no de participación para recibir indicaciones, sino para contribuir a las decisiones, más en Cuba, que la mayor riqueza tiene que sacarse de la tierra, pero devolviéndole también a ella vida, para que siga ofreciéndonos alimentos sanos.

Uno de los argumentos que esgrimen los productores de transgénicos es sembrar la duda de si la agricultura ecológica es capaz de producir en Cuba las 730.000 toneladas de maíz que se necesitan para sustituir importaciones. Insisten en arrinconar la agroecología a patios o pequeños espacios productivos y que se vea el camino libre al modelo transgénico. Debido a la presión que desde algunos pocos lugares se les han hecho, han comenzado a formular un nuevo concepto: “cultivos transgénicos agroecológicos”. Evidentemente, si este concepto se institucionalizara, lógicamente sería una novedad; pues hasta ahora no se concibe que los transgénicos puedan alcanzar a ser agroecológicos. Debido a estas tendencias confusas y por demás preocupantes, hoy más que nunca se hace necesario que se concreten dichos espacios de reflexión.

El hecho de que en una plantación de maíz transgénico en monocultivo, se trate con micorrizas, fitomas, brasinoesteroides u otra sustancia no sintética, y luego se rote con soya, no le da la condición de agroecológico. La base agroecológica se alcanza desde la biodiversidad. No importa el tamaño de las áreas que vayan a sembrarse con maíz. Hay que descodificarse de los tentáculos de la revolución verde. Por la Madre Tierra es impostergable ir a modelos que no la hieran más. No se trata sólo de las dudas, a pesar de las disímiles pruebas que aseguran los dueños de los transgénicos que se han hecho al maíz FR Bt1, en relación a las implicaciones ecosistémicas, que puede conllevar su explotación a gran escala a mediano o a largo plazo, con esa homogenización de ese monocultivo; sino también a la salud de animales y humanos.

Hay que poner en claro razones muy convincentes que demuestren en principio, que la agricultura sin maíz FR Bt1 es incapaz de producir las 730.000 toneladas que se necesitan, y que la solución inamovible es irse a los transgénicos a pesar de los riesgos. El recurso que utilizan los defensores de los transgénicos, es que este evento es resistente a la palomilla del maíz (Spodoptera frugiperda) y tolerante a un herbicida. Evidentemente, no es poca cosa los genes que hay que introducir a dichos eventos para que se logren esos efectos. No se ha dicho claro si también posee o no el gen suicida. Plantean que no es posible en Cuba llegar a producir los volúmenes antes mencionados si no se ataca la palomilla, y el mejor antídoto sería este maíz. Sin embargo, la mayoría de los productores de maíz de la región oriental de Cuba –por citar la que mejor conozco- estuvieron perdiendo casi las cinco últimas cosechas, y justamente no fue debido al ataque de palomilla o cogollero, sino a la sequía; es decir, a la carencia de precipitaciones.

Afortunadamente, este año 2010 el panorama ha cambiado, llovió en el momento oportuno y desde junio hasta este instante, todos o casi todos los productores han obtenido importantes cosechas de maíz. Por supuesto que la palomilla ha atacado, pero los daños no han comprometido los rendimientos significativamente. Las semillas que usaron las y los campesinos fueron las tradicionales, las que conocen y se intercambian, las que están adaptadas a sus entornos, las que soportan cambios climáticos bruscos, las que incluso casi en secano son capaces de ofrecer siempre algún rendimiento. En las temporadas pasadas no llovió, pero los campesinos tienen la certeza que si llueve en la siembra y cuando el maíz esté espigando se asegura la cosecha ¿Tendrá el FR Bt1 ese poder de adaptación?

Normalmente en los sistemas biodiversos, debido a las complejas cadenas alimentarias que se forman, los insectos raramente se convierten en plagas. En ese caso lo más probable es que el evento de resistencia a palomilla no sea de importancia. Tampoco sería de interés la tolerancia a herbicida, pues en esos sistemas la hierba es controlada por la propia biodiversidad de plantas de interés agrícola, pero las hierbas también pueden jugar su papel en algunos espacios del modelo. Por otra parte, es bueno reflexionar sí sería más conveniente la introducción de transgénicos en nuestros campos, o potenciar la red de Centros de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE) que tenemos en todo el país, y que podrían producir suficiente Bacillus thuringiensis para contribuir al control de la palomilla.

Existen diversas experiencias que han demostrado el insignificante ataque de palomilla cuando el maíz es combinado con frijol u otras especies rastreras o de porte bajo. Además de todas las pruebas que se plantea haber hecho al FR Bt1 –y que sería bueno colocarlas a ojos vistas de la comunidad científica cubana-, sería notablemente interesante tener datos de estudios comparativos de algunas de las variedades criollas de maíz que usan nuestros campesinos y el FR Bt1 bajo similares condiciones. De esa manera podrían compararse datos vinculados al rendimiento agrícola, a la incidencia de la palomilla en el mismo y a otros indicadores que muestren impactos en la biodiversidad. Lógicamente esos estudios serían fidedignos si se hacen en distintas regiones, bajo el máximo nivel de control, con un equipo imparcial que haga las evaluaciones y empleándose modelos absolutamente agroecológicos y otros con prácticas agroecológicas elementales que se acerquen a la realidad de la mayoría de las fincas; pero, además, que se haga durante varias temporadas, usándose las semillas cosechadas por los propios agricultores de uno y otro tipo de maíz.

No estaría mal saber a cuánto ascienden los gastos incurridos para llegar finalmente a la obtención de un maíz que necesita licencias para ser liberado y que se sabe que está situado en el ojo del huracán. Se conoce que su licencia está en vencimiento y que sus dueños luchan desesperadamente por obtener una próxima, los cuales están siendo beneficiados por un silencio que, de momento, parece obligatorio; pero que si la decisión es positiva, sólo servirá para arreciar mucho más las demandas que hace la otra parte del gremio científico y productivo cubano que tributa a la agricultura, demostrándose de esa manera que hay que contar con el mismo a la hora de tomar decisiones comprometedoras. También sería ilustrativo saber cuánto se habría logrado con el dinero empleado en la construcción de ese maíz si se hubiese puesto al servicio de potenciar los CREE o apoyar a la agricultura suburbana con la cual se apuesta a producir al menos un 70 a 75% de la alimentación nacional, y evidentemente transitar hacia la imprescindible soberanía alimentaria. Para esto hay que bajar altos valores de importación de alimentos cercanos al 65%. Sin embargo no creo que volviendo al monocultivo, y por demás transgénico, aunque se disfrace de agroecológico, sean prácticas compatibles con la soberanía alimentaria y la agricultura sustentable.

Ciertamente, el diálogo que se necesita debe ser respetuoso y a eso estamos dispuestos; pero el irrespeto se inicia cuando se irrumpe en los campos cubanos con un maíz desconocido por un significativo segmento del gremio profesional, productivo y científico de Cuba; así como los consumidores que somos todos. También se irrespeta cuando en el documento de Universidad para Todos: “Biotecnología y adulto mayor”, en su Parte 1 “Biotecnología y longevidad” se ofrecen los OGM como la panacea para resolver el hambre y curar males. Justo se les está dando esa receta a uno de los segmentos poblacionales más frágiles, que es el adulto mayor. Dentro de la propia ética y respeto que requiere este asunto, vale la pena la parte informativa justa a la medida, pero no las insinuaciones a que se acepten productos que incluso aún no se producen en el país, que son objeto de críticas internacionales y hoy en día forman parte de un debate nacional que está por concretarse.

Los medios alternativos no serán utilizados para comunicar reflexiones similares a éstas, en lo tocante al asunto que nos ocupa, cuando haya un pronunciamiento de los medios oficiales, cuando se suministre suficiente información clara para todos y todas, y cuando se produzcan éticos espacios de debates que pongan punto final a la controversia mediante la construcción de soluciones verdaderamente justas, sin juegos de palabras y con aceptación popular. No queremos que suceda en Cuba lo ocurrido en México, que aunque se trata de ocultar o desvirtuar las implicaciones que han traído los transgénicos en la destrucción de ese centro de origen del maíz. El documento “El combate a la contaminación transgénica en todo el mundo”, de GRAIN y publicado en el Cuaderno de Solidaridad 3: “Crisis alimentaria. Las soluciones antagónicas”, del compilador Ariel Dacal de la Editorial Caminos del Centro Memorial Martin Luther King, deja muy claras las estrategias que han tenido que emplear comunidades de México en su lucha contra la contaminación a causa del maíz transgénico. Acciones similares también plantea que se hacen en Tailandia, Filipinas y en el occidente de Canadá; siempre en contra de la contaminación transgénica.

Es necesario que quede muy claro que no se cuestiona la biotecnología, y mucho menos los grandes e imprescindibles logros que se han alcanzado en torno a la producción de vacunas y otros aportes al sector de la salud, a lo cual espero todos demos el merecido reconocimiento. Se reflexiona particularmente sobre el intento de introducción a gran escala del maíz transgénico FR Bt1 en los campos cubanos. También advierto que son muy poco creíbles las imparcialidades de la FAO, de las principales academias del mundo y de otras organizaciones internacionales que tratan este asunto; para lo cual remito a los lectores al artículo: “ Transgénicos dentro del perverso modelo de neocoloniaje y dominación ”, publicado recientemente en Rebelión.

Sí realmente queremos transitar a la era de la soberanía alimentaria y ambiental –que además es la única alternativa-, tenemos que despojarnos del orgullo cientificista, del protagonismo individual, del verticalismo, de las imposiciones. Hay que pensar en nosotros y en la Tierra a la misma vez, no de forma separada. Modifiquemos todo, pero diferente, hacia el equilibrio. No nos encaprichemos en buscar alternativas complicadas y dudosas. Aprovechemos nuestra amplia biodiversidad. No subestimemos lo que la naturaleza creó para nosotros como paraíso. Tampoco nos dediquemos a buscar soluciones posibles para supuestos problemas imposibles de solucionar, al menos que no sea con las soluciones que hemos creado. Dejemos de retar a las reglas y normas de la naturaleza. Empleemos más su paradigma natural. Comprendamos que la naturaleza puede vivir perfectamente sin nosotros, tal vez hasta mejor. Definitivamente, encontremos los espacios de reflexión conjunta, pero despejados de soberbias presuntuosas y sí llenos de humildad legítima para llegar a soluciones dignas.

1 Fidel Castro Ruz, « Las locuras de nuestra época », Reflexión del Comandante en Jefe, Cuba Debate, 25/04/2010:http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2010/04/25/las-locuras-de-nuestra-epoca/

2 Alexis Rojas: «Carta de Fidel a un periodista de Juventud Rebelde», Juventud Rebelde, 12 de junio de 2008. (http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2008-06-12/carta-de-fidel-a-periodista-de-juventud-rebelde/ ), citado en Transgénicos ¿Qué se gana? ¿Qué se pierde? Textos para un debate en Cuba. Fernando R. Funes-Monzote y Eduardo F. Freyre Roach (eds.). Publicaciones Acuario - Centro Félix Varela, La Habana 2009: p. 32-33 (de 320 p.)