domingo, 27 de marzo de 2011

Maíz transgénico: leyes para prevenir la justicia


La Jornada_27/03/2011

Del 15 al 17 de marzo se reunió la Red en Defensa del Maíz, la primer red que alertó en México sobre la contaminación transgénica del maíz, integrada por más de 350 comunidades indígenas y campesinas junto a organizaciones civiles de todo México. La asamblea reafirmó su rechazo al maíz transgénico, señalando el nuevo abuso del gobierno al autorizar a Monsanto una siembra piloto de maíz transgénico en Tamaulipas. También se analizaron y rechazaron leyes que pretenden recortar aún más los derechos indígenas y campesinos, aunque irónicamente llevan títulos como si los defendieran. Tal es el caso de las leyes de consulta indígena y las de protección del maíz criollo en Tlaxcala y Michoacán.

A principios de marzo 2011, el gobierno aprobó por primera vez la siembra de maíz transgénico en fase piloto, a favor de la multinacional Monsanto, en Tamaulipas. Es un cuarto de hectárea y según la Sagarpa, eso muestra cuán prudentes son. En realidad, demuestra lo contrario: las pruebas son una farsa para cubrir el camino que permita a las transnacionales que dominan la agricultura mundial sembrar maíz transgénico a escala comercial y contaminar todo el país impunemente.

Las etapas para llegar a la siembra comercial de maíz transgénico implican una primera fase experimental, confinada, cuya cosecha debe destruirse, seguida de una fase piloto, donde se observaría si a mayor escala y en el ambiente, el cultivo se comporta de la misma manera. En ésta se puede vender lo cosechado. Cumplidas esas etapas, se podría liberar comercialmente. Entre cada fase, debe haber una evaluación que condiciona si se continúa. La evaluación de resultados la elaboran los propios promoventes, o sea, las empresas (!). Los funcionarios gubernamentales han mantenido en secreto qué criterios usan para aprobar experiencias y evaluaciones. Por supuesto. No existen criterios para evitar que el maíz transgénico sembrado a campo no contamine, tarde o temprano, otros cultivos. Aunque las experiencias fueran en fortalezas cerradas –no sucede, son a cielo abierto– todo el proceso es un teatro perverso, porque los productores reales, por economía, inercia o falta de fiscalización, nunca seguirán procedimientos de bioseguridad en la siembra comercial.

Este infecto y defectuoso camino se aprobó con la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM), llamada Ley Monsanto, mote cada vez más adecuado. Las 67 pruebas experimentales con maíz transgénico ya aprobadas a favor de cuatro trasnacionales, lo único que consideran es el comportamiento agronómico (si resisten agrotóxicos y matan gusanos, no si contaminan el ambiente y otros maíces, que es el tema nodal en México al ser centro de origen del cultivo). La bioseguridad alrededor de los experimentos son unos metros de terreno abierto, rodeados de cercos de púas, policías y perros, que no sirven para contener el polen transgénico, pero sí para prevenir que campesinos, indígenas, ambientalistas y cualquier ciudadano se acerque al campo a cuestionar los intereses de las trasnacionales.

La experiencia piloto en Tamaulipas no cumple ni con los pobres requisitos legales existentes. Sin duda, los funcionarios lo arreglarán como hicieron con la obligación de establecer un régimen especial de protección al maíz de la LBOGM, que fue pulverizado a unos cuantos párrafos inútiles dentro del reglamento de esa ley. Peor aún, la prueba piloto es con un tipo de maíz transgénico tóxico que motivó que Francia y Alemania prohibieran su cultivo por los riesgos al ambiente. En México, según las autoridades ambientales y agrícolas, eso no es problema, pese a que es el centro de origen del maíz y su biodiversidad es ciento de veces más compleja. Lo que está en juego aquí es la creación y patrimonio colectivo de millones de campesinos e indígenas y la principal riqueza genética alimentaria del país, pero para los funcionarios parecen ser sólo datos pintorescos para el turismo.

La Red en Defensa del Maíz denunció también que leyes estatales que dicen proteger el maíz criollo, como las aprobadas en Tlaxcala y Michoacán, no prohíben el maíz transgénico ni previenen la contaminación con éste, como algunas ONG y políticos han querido hacer creer para sacar partido en sus campañas. Esas leyes afirman la Ley Monsanto. No prohíben nada e introducen procedimientos para autorizar la introducción, almacenamiento, distribución y comercialización de maíz transgénico en la entidad, al tiempo que criminalizan el libre intercambio de semillas campesinas creando listas que indican cuáles semillas proteger y por defecto, cuáles no. Para proteger sus semillas, exige que campesinos e indígenas documenten ser originarios, un sueño racista que muchos gobiernos han intentado para dividir a los pueblos. El mismo espíritu prima en el nuevo Consejo Estatal del Maíz, órgano consultivo de la Secretaría de Fomento Agrícola (Sefoa), cuyos miembros en Tlaxcala serán tres académicos, dos ONG, el titular de Sefoa y el gobernador, que funge como presidente del consejo, y para que se vea bonito ¡un indígena y un campesino! Las decisiones quedan en la Sefoa. Para completar, el titular de Sefoa en Tlaxcala es ex-funcionario de Monsanto y ya se declaró muy complacido con la ley.

Proteger el maíz campesino y nativo implica necesariamente reconocer y respetar, en sus propios términos, los derechos integrales de los pueblos indígenas y campesinos, que tienen 10 mil años de experiencia en el tema. Para evitar la contaminación transgénica, un buen comienzo sería un simple decreto que lo prohíba en todo el país.

*Investigadora del Grupo ETC

http://www.jornada.unam.mx/2011/03/26/index.php?section=opinion&article=026a1eco

sábado, 26 de marzo de 2011

12 Experiencias en Conocimiento Libre

Cenditel_26/03/2011


El pasado viernes 18 de marzo de 2011 se realizó en la sede de la Fundación Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres (CENDITEL) Encuentro Comunitario de Saberes, en el que colectivos y comunidades organizadas, medios comunitarios y alternativos, tecnólogos populares, artistas plásticos, iniciativas y experiencias basadas en la filosofía del Conocimiento Libre, expusieron sus logros, y discutieron sus propuestas en una jornada de trabajo que se extendió a lo largo de todo el día.

La importancia del encuentro radica en la riqueza y diversidad de propuestas que junto con el apoyo y la cooperación de CENDITEL vienen sentando precendentes en el campo del desarrollo, investigación, difusión y apropiación social del Conocimiento Libre.

Tecnologías al servicio de la Vida. En el evento se concertaron experiencias desde diferentes enfoques tecnológicos, pero con una filosofía en común: la tecnología libre y liberadora al servicio de las necesidades humanas y no como mercancía privativa, antagónica al principio de que el conocimiento es creación social y universal.

Desde la preocupación por la salud humana, planteada en proyectos como el encabezado por el Grupo de Investigación Biomédica de la Universidad de los Andes sobre el desarrollo de tecnología para la atención oportuna del Mal de Chagas hasta la preocupación creciente por la salud de la madre tierra manifestada por la Señora Ligia Parra y su proyecto de recuperación de cuerpos de agua en los páramos merideños.

Por otro lado, la Comunicación Alternativa y Comunitaria ocupó un papel central en el evento, como respuesta a la no-comunicación tradicional impulsada desde los medios privados, los colectivos que participaron en la jornada expusieron una amplia gama de nuevas formas comunicacionales, imbricadas con la organización social y comprometidas con la construcción del pensamiento crítico, el reconocimiento de la historia de nuestros pueblos y de los saberes ancestrales que desarrollaron nuestros antepasados y que aún son un engranaje fundamental en la realidad tecnológica de muchas de nuestras comunidades.

En estos encuentros de socialización de experiencias y de saberes, además de propiciar espacios para conocernos y reconocernos como sujetos sociales activos se impulsan iniciativas de articulación orgánica que llevan el esfuerzo inicial a una nueva dimensión de trabajo en favor siempre del Conocimiento Libre.

http://www.cenditel.gob.ve/node/1153

viernes, 25 de marzo de 2011

La especulación alimentaria y la "petrodependencia" como detonantes
La crisis alimentaria golpea de nuevo


www.esthervivas.wordpress.com_25/03/2011

La amenaza de una nueva crisis alimentaria es ya una realidad. El precio de los alimentos ha vuelto a aumentar alcanzando cifras récord, en una escalada creciente y consecutiva de precios desde hace ocho meses, según informa el Índice de la FAO para los Precios de los Alimentos de febrero de 2011, que analiza mensualmente los precios a escala global de una cesta formada por cereales, oleaginosas, lácteos, carne y azúcar. El Índice apunta a un nuevo máximo histórico, el más elevado desde que la FAO empezó a estudiar los precios alimentarios en 1990.

Este aumento del coste de la comida, sobre todo de los cereales básicos, tiene graves consecuencias para los países del Sur con bajos ingresos y dependencia de la importación alimentaria así como para millones de familias, en estos países, que destinan entre un 50 y un 60% de sus ingresos a la compra de alimentos, cifra que puede llegar hasta un 80% en los países más pobres. En estos casos, el aumento del precio de los productos alimentarios los convierte en inaccesibles.

Nos volvemos a acercar a la cifra de mil millones de personas, una de cada seis en el planeta, que hoy no tienen acceso a la comida. El propio presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, lo dejaba claro al afirmar que la actual crisis alimentaria había hecho aumentar en 44 millones el número de personas que padecen hambre crónica. Hay que tener en cuenta que en el año 2009 ya se superó esta cifra, llegando a los 1.023 millones de personas subnutridas en todo el planeta, cifra que se redujo levemente en 2010, pero sin regresar a los índices anteriores a la crisis alimentaria y económica de 2008 y 2009.

La presente crisis se da en un contexto de abundancia de alimentos. La producción de comida se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial tan sólo se ha duplicado desde entonces. Por lo tanto, de comida hay. No se trata de un problema de producción sino de un problema de acceso a los alimentos, a diferencia de lo que puedan afirmar las instituciones internacionales (FAO, BM, OMC), que instan a aumentar la producción a través de una nueva revolución verde, la cual no haría más que agravar la crisis alimentaria, social y ecológica que enfrentamos.

Las revueltas populares

Las revueltas populares en el Norte de África y en Oriente Medio tuvieron entre sus múltiples detonantes la escalada del precio de los alimentos. En diciembre de 2010, en Túnez, las capas más pobres de la población ocupaban la primera línea del conflicto exigiendo, entre otros, acceso a la comida.

En enero de 2011, jóvenes manifestantes en Argelia cortaban carreteras, quemaban tiendas y atacaban estaciones de policía para protestar por el aumento del precio de los productos básicos. Casos similares se han vivido en Jordania, Sudán y Yemen. Y no debemos olvidar que Egipto es el primer importador de trigo del planeta, dependiente de la importación alimentaria.

Evidentemente a este malestar hay que añadir otros: altas tasas de desempleo, falta de libertades democráticas, corrupción, déficit de viviendas y servicios básicos, etc. que constituyeron el núcleo duro de las revueltas. De todos modos, la subida del precio de los alimentos fue uno de los detonantes iniciales.

Una causa central

Pero, ¿cuáles han sido las causas de este nuevo aumento del coste de la comida? A pesar de que instituciones internacionales y expertos en la materia han señalado varios elementos como: fenómenos meteorológicos que habrían afectado a las cosechas en países productores, el aumento de la demanda en países emergentes, la especulación financiera, la creciente producción de agrocombustibles, entre otros; varios indicios apuntan a la especulación con las materias primas alimentarias como una de las razones principales de la escalada del precio de la comida.

De hecho, en el periodo 2007 y 2008 ya se vivió una crisis alimentaria profunda, con una subida del precio de los cereales como el trigo, la soja y el arroz, de un 130%, un 87% y un 74% respectivamente. Entonces, como hoy, diferentes fueron las causas indicadas, aunque destacaban el aumento de la producción en agrocombustibles y las crecientes inversiones especulativas en los mercados de futuros alimentarios. Pero este aumento del precio de la comida se estancó el año 2009, en parte, probablemente, debido a la crisis económica y la disminución de la especulación financiera.

A mediados de 2010, una vez apaciguados los mercados financieros internacionales, y con cuantiosas sumas públicas inyectadas a la banca privada, la especulación alimentaria golpeaba de nuevo y el precio de los alimentos volvía a subir. Para "salvar a la banca", tras el estallido de la crisis financiera de 2008-2009, se calcula que los gobiernos de los países ricos aportaron un total de 20 billones de dólares para apuntalar al sistema bancario y rebajar las tasas de interés.

Con esta entrada de dinero, los especuladores se vieron incentivados para pedir nuevos préstamos y comprar mercancías que previsiblemente aumentarían rápidamente de valor. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, etc. que causaron la crisis de las hipotecas subprime son, actualmente, los responsables de la especulación con las materias primas y el aumento del precio de la comida, aprovechándose de unos mercados globales de mercancías profundamente desregularizados.

La crisis alimentaria está íntimamente ligada a la crisis económica y a la lógica de un sistema que promueve, por ejemplo, unos planes de rescate en Grecia y en Irlanda, supeditando la soberanía de estos países a las instituciones internacionales como se supedita la soberanía alimentaria de los pueblos a los intereses del mercado.

Garantía o negocio

De hecho, siempre se ha dado una cierta especulación con el precio de los alimentos y esta lógica impera en el funcionamiento de los mercados de futuros, que, tal y como los conocemos actualmente, datan de mediados del siglo XIX, cuando empezaron a funcionar en Estados Unidos. Estos son acuerdos legales estandarizados para hacer transacciones de mercancías físicas en un tiempo futuro establecido previamente y han sido un mecanismo para garantizar un precio mínimo al productor ante las oscilaciones del mercado.

Para explicarlo en pocas palabras: el campesino vende a un comerciante la producción antes de la cosecha para protegerse de las inclemencias del tiempo, por ejemplo, y garantizarse un precio a futuro. El comerciante, por su parte, también, se beneficia. El año en que la cosecha va mal, el campesino obtiene buenos ingresos, y cuando la cosecha es óptima, el comerciante aún se beneficia más.

En la actualidad, este mismo mecanismo es empleado por los especuladores para hacer negocio aprovechando la desregulación de los mercados de materias primas, que fue impulsada a mediados de los años 90 en Estados Unidos y Gran Bretaña por bancos, políticos partidarios del libre mercado y fondos de alto riesgo, en el marco del proceso de desregulación de la economía mundial. Los contratos para comprar y vender comida se convirtieron en "derivados" que podían comercializarse independientemente de las transacciones agrícolas reales. Nacía, pues, un nuevo negocio: la especulación alimentaria.

Los especuladores, hoy, son quienes tienen más peso en los mercados de futuros, a pesar de que sus transacciones de compra y venta no tienen nada que ver con la oferta y la demanda real. En palabras de Mike Masters, gerente de Masters Capital Management, si en 1998 la inversión financiera con carácter especulativo en el sector agrícola era de un 25%, actualmente ésta se sitúa alrededor de un 75%. Estas transacciones se llevan a cabo en las bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la bolsa de comercio de Chicago, mientras que en Europa los alimentos y las materias primas se comercializan en las bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Frankfurt.

Un "depósito 100% natural"

El 2006/2007, inversores institucionales como bancos, compañías de seguros, fondos de inversión, entre otros, tras la caída del mercado de créditos hipotecarios de alto riesgo en Estados Unidos, buscaron lugares más seguros y con mayor rentabilidad, como las materias primas y los alimentos, dónde invertir su dinero. En la medida en que el precio de la comida subía, aumentaban las inversiones en los mercados de futuros de alimentos, empujando el precio de los granos al alza y empeorando la inflación en el precio de la comida.

En Alemania, el Deutsche Bank anunciaba ganancias fáciles si se invertía en productos agrícolas en auge. Y negocios similares proponía otro de los principales bancos europeos, el BNP Paribas. Pero no hay que ir tan lejos para encontrar ejemplos concretos.

Catalunya Caixa, antigua Caixa Catalunya, instaba, este enero de 2011, a sus clientes a invertir en materias primas bajo el lema "depósito 100% natural". ¿Y qué ofrecía? Una garantía del 100% del capital con posibilidad de obtener una rentabilidad de hasta el 7% anual. Y ¿cómo? En función, como indicaba en su publicidad, de "la evolución del rendimiento de tres materias primas alimentarias: azúcar, café y maíz". Para dar garantías de la alta rentabilidad, la publicidad no dudaba en señalar como la cotización de estos tres productos, los últimos meses, había aumentado en un 61%, un 34% y un 38% respectivamente, debido a "la demanda creciente que va a un ritmo superior a la producción "," por el incremento de la población mundial "y" su uso en agrocombustibles ".

Catalunya Caixa, pero, obviaba una información importante: la especulación alimentaria, que tan buenos réditos económicos da, aumenta el precio de los alimentos, los hace inaccesibles a amplias capas de población en países del Sur global y condena al hambre, a la miseria y a la muerte a miles de personas en estos países.

Dependencia del petróleo

Otro elemento que agudiza la crisis alimentaria es la fuerte dependencia del petróleo del actual modelo de producción y distribución de alimentos. De hecho, el aumento del precio del petróleo repercute directamente en una subida similar del coste de los alimentos básicos. En 2007 y 2008 tanto el precio del petróleo como el de los alimentos alcanzaron cifras récord. Entre julio de 2007 y junio de 2008, el petróleo crudo pasó de 75 dólares el barril a 140 dólares, mientras que el precio de los alimentos básicos aumentaba de 160 dólares a 225 dólares, según el Índice de la FAO para los Precios de los Alimentos.

Y es que la agricultura y la alimentación son cada día más 'petrodependientes'. Después de la 2ª Guerra Mundial y con la revolución verde, en los años 60 y 70, y con el supuesto de aumentar la producción, se apostó por un modelo de agricultura industrial e intensivo. El sistema agrícola y alimentario actual, con alimentos que recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, con el uso de intensivo de maquinaria agrícola, de químicos, pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales no subsistiría sin el petróleo.

El aumento del precio del petróleo así como la estrategia de diferentes gobiernos para combatir el cambio climático ha conducido, también, a una creciente inversión en la producción de combustibles alternativos, agrocombustibles, como el biodiesel y/o el bioetanol, elaborados a partir de azúcar, maíz u otros. Pero esta producción ha entrado en competencia directa con la producción de alimentos para el consumo siendo otra de las causas del aumento del precio de los alimentos.

El mismo Banco Mundial reconocía que cuando el precio del petróleo sobrepasa los 50 dólares por barril, entonces un 1% de incremento de su precio supone un 0.9% de aumento del precio del maíz, ya que "por cada dólar que el precio del petróleo aumenta la rentabilidad del etanol y, consecuentemente, la demanda de maíz para su elaboración también crece". Desde el año 2004, 2/3 del aumento de la producción mundial de maíz fueron destinadas a satisfacer la demanda norteamericana de agrocombustibles. En el año 2010, el 35% de la cosecha de maíz de Estados Unidos, que significa un 14% de la producción de maíz mundial, fue utilizada para producir etanol. Y esta tendencia va al alza.

Pero más allá de una serie de causas como la especulación alimentaria y el aumento del precio del petróleo que repercute en una creciente inversión en agrocombustibles, provocando una competencia entre la producción de cereales para el consumo o para la automoción, nos encontramos ante un sistema agroalimentario profundamente vulnerable y en manos del mercado. La creciente liberalización del sector en las últimas décadas, la privatización de bienes naturales (agua, tierra, semillas), la imposición de un modelo de comercio internacional al servicio de los intereses privados, etc. nos ha conducido a esta situación.

Mientras la agricultura y la alimentación sigan siendo consideradas una mercancía en manos del mejor postor, y los intereses empresariales prevalezcan por encima de las necesidades alimentarias y los límites del planeta, nuestra seguridad alimentaria y el bienestar de la tierra no estarán garantizados.

* Esther Vivas es autora "Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos "(Icaria ed.). Artículo publicado en La Directa, n. 221
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+ info: http://www.esthervivas.wordpress.com

jueves, 24 de marzo de 2011

Hirose Takashi: ¿Qué están encubriendo en Fukushima?
"Recibes 3.500.000 de veces la dosis normal. ¿Y lo llaman seguro? ¿Qué medio ha reportado esto? Ninguno."


CounterPunch_24/03/2011


Hirose Takashi ha escrito toda una estantería de libros, en su mayor parte sobre la industria de la energía nuclear y el complejo militar-industrial. Probablemente su libro más conocido sea Centrales de energía nuclear para Tokio, en el que toma el razonamiento de los promotores de energía nuclear y lo lleva hasta su conclusión lógica: Si están tan convencidos de que es segura, ¿por qué no construyen las plantas nucleares en la ciudad, en lugar de hacerlo a cientos de millas de distancia perdiendo la mitad de la electricidad en los cables?

En la entrevista televisiva, una parte de la cual he traducido y está a continuación, habla un poco en contra de su voluntad. Hablamos por teléfono hoy (22 de marzo, 2011) y me dijo que aunque tuvo sentido oponerse a la energía nuclear hace tiempo, ahora que el desastre ha comenzado, él preferiría quedarse en silencio pero las mentiras que se dicen por radio y televisión son tan grandes que rompió el silencio.

Traduje (del japonés al inglés) sólo el primer tercio de la entrevista (que aparece completa en el original en you-tube), la parte que se refiere a lo que está sucediendo en las instalaciones de Fukushima. A posteriori se refiere al peligro de la radiación en general, y también al constante riesgo de los terremotos.

Después de leer esta entrevista, uno se pregunta, por qué siguen echando agua en los reactores en lugar de aceptar la solución del sarcófago [cubrir los reactores con cemento]. Creo que hay un par de respuestas. Una, que los reactores son muy caros, y no pueden aceptar la idea de esta enorme pérdida financiera. Pero más importante aún, al aceptar la solución del sarcófago estarían admitiendo que se equivocaron, que no pueden arreglar las cosas. Por un lado esa es mucha culpa para que un ser humano la reconozca. Por el otro lado, significa la derrota del planteamiento de energía nuclear, una idea que ellos sostienen con devoción casi religiosa. Y esto implica no sólo la pérdida de seis (o diez) reactores, sino que significa el cierre de todos los otros, una catástrofe financiera. Si sólo pudieran enfriarlos y ponerlos en actividad de nuevo, podrían decir, "Como lo están viendo, el poder nuclear no es tan peligroso después de todo". Fukushima es un drama, que se presenta a una audiencia formada por todo el mundo; puede terminar con la derrota o la victoria (esperanza frágil y sin sustento, en mi opinión) de la industria nuclear. HIrosi nos puede ayudar a entender este drama. Douglas Lummis

Hirose Takashi: El accidente en la Central Nuclear de Fukushima y los Medios

Publicado por Ashi NewStar, 17 de marzo, 20:00

Entrevistadores: Yo y Maeda Mari

Yo: Hoy hemos visto que se lanzaba agua en los reactores desde arriba y desde el suelo, pero, ¿cuán eficiente es esto?

Hirose:... Si se quiere enfriar un reactor con agua, hay que hacer circular el agua por dentro para sacar el calor, cualquier otra cosa no tiene sentido. La única solución es el restablecimiento del suministro eléctrico. Lo otro es como volcar agua en la lava.

Yo: Restablecer el suministro eléctrico, es decir, ¿reiniciar el sistema de enfriamiento?

Hirose: Sí. El accidente fue porque el tsunami causó inundaciones en los generadores de emergencia y arrastró los tanques de combustible. Si eso no se arregla, no hay otra solución.

Yo: Tepco (Tokio Electric Power Company, la empresa dueña y administradora de la central nuclear) dice que espera que los cables de alto voltaje vuelvan a funcionar esta noche.

Hirose: Sí, hay algo de esperanza al respecto. Pero lo que es preocupante es que un reactor nuclear no tiene nada que ver con los esquemas que se muestran (muestra un gráfico de reactor, como los divulgados en la televisión). Esto es sólo una caricatura. Así es debajo del contenedor de un reactor (muestra una fotografía). Esta es la base de un reactor. Mire. Es una jungla de interruptores eléctricos, cables y tuberías. Por televisión estos seudo académicos dan explicaciones simplistas, pero no saben nada estos profesores universitarios. Sólo los ingenieros saben lo que pasa. Es aquí adonde se ha puesto el agua. Este laberinto de tuberías puede marearte. Su estructura es tan salvajemente compleja que es difícil de entender. Durante una semana han estado volcando agua allí. Y el agua es salada. Si pones agua salada en un horno caliente, ¿qué pasa? Produces sal. La sal entra en las válvulas y las paraliza, dejan de moverse. Esto va a suceder de manera masiva. Entonces, yo no puedo creer que es una simple cuestión de reconectar la electricidad y que el agua recomenzará a circular. Creo que hasta un ingeniero poco imaginativo puede entender esto. A un sistema tan increíblemente complejo como éste, se le echa agua desde un helicóptero -quizás ellos tengan una idea del efecto que lograrán, pero yo no lo entiendo.

Yo: Necesitarán 1300 toneladas de agua para llenar las piscinas de combustible usado en los reactores 3 y 4. Esta mañana pusieron 30 toneladas. Luego las fuerzas de auto defensa pondrán otras 30 desde cinco camiones. Está muy lejos de ser suficiente, tienen que continuar. Este procedimiento de lanzar agua con mangueras, ¿va a cambiar la situación?

Hirose: En principio, no. Porque hasta cuando un reactor funciona bien, requiere un constante control para mantener la temperatura baja, a un nivel que sea mínimamente seguro. Ahora, hay un desastre total adentro, y cuando pienso en los 50 operadores que siguen trabajando, me salen las lágrimas. Creo que han estado expuestos a grandes cantidades de radiación, y que han aceptado que enfrentan la muerte quedándose allí. ¿Y cuánto más tiempo podrán aguantar? Físicamente, me refiero. A eso ha llegado la situación. Cuando veo esos programas por televisión, me gustaría decirles: "Si eso es lo que piensan, ¡háganlo ustedes! Realmente, no tiene sentido lo que dicen, quieren tranquilizar a la gente, quieren evitar el pánico. Lo que necesitamos ahora es un pánico adecuado porque la situación ha llegado un punto donde el peligro es real.

Si yo fuera el Primer Ministro Kan, les ordenaría que hagan lo que hizo la Unión Soviética cuando explotó el reactor en Chérnobil; la solución del sarcófago, enterrar todo bajo cemento, poner a trabajar a todas las compañías japonesas de cemento, y echar todo el cemento encima desde arriba. Hay que asumir el peor escenario posible. ¿Por qué? Porque en Fukushima está la planta Daiichi con seis reactores y la planta Daini con cuatro, lo que suma un total de diez reactores. Si sólo uno de los reactores llega al peor caso, los trabajadores deben evacuar el sitio o quedarse y colapsar. Si, por ejemplo, uno de los reactores de Daiichi deja de funcionar, los otros cinco seguirán el mismo camino en cuestión de tiempo. No se puede saber en que orden se apagarían, pero ciertamente todos dejarían de funcionar. Y si esto sucediera, Daini no está muy lejos, entonces probablemente sus reactores también dejarían de funcionar porque los operarios no podrían quedarse allí.

Estoy hablando del peor de los casos pero la probabilidad no es baja. Este es el peligro que el mundo está mirando. Solamente en Japón se ha ocultado. Como sabe, de los seis reactores en Daiichi, cuatro están en estado crítico. Entonces hasta en el caso de que en uno todo vaya bien y se restablezca la circulación del agua, los otros tres podrían dejar de funcionar. Cuatro están en estado crítico, y dudo que se logre reparar a los cuatro en un cien por ciento, odio decirlo, pero soy pesimista al respecto. Si se logra, luego hay que salvar a la gente, hay que pensar en cómo reducir el escape radioactivo al menor nivel posible. No se trata de arrojar agua, como si se rociara con agua el desierto. Hay que considerar qué hacer si los seis reactores dejan de funcionar, y la probabilidad de que eso suceda no es baja. Todo el mundo sabe cuánto tiempo tarda un tifón en pasar sobre Japón; en general, tarda una semana. Si la velocidad del viento es de dos metros por segundo, podría tomar cinco días para que todo Japón estuviera cubierto con radiación. No se trata de distancias de 20, 30 o 100 kilómetros, se trata de Tokio, Osaka. Así de rápido puede propagarse una nube radioactiva. Por supuesto que dependerá de las condiciones meteorológicas. Sería bueno si el viento soplara hacia el mar, pero eso no siempre sucede. El 15 de marzo, soplaba hacia Tokio. Así es...

Yo: Todos los días, el gobierno local mide la radioactividad. Todas las estaciones de televisión dicen que aunque la radioactividad se incrementa, aún no llega a niveles peligrosos para la salud. Lo comparan con una radiografía del estómago, o cuando sube, con una tomografía computarizada (TC). ¿Cuál es la verdad?

Hirose: El 16 de marzo, por ejemplo, en los alrededores de la Central Daiichi de Fukushima se midieron 400 milisieverts por hora. Con esta cifra, el Secretario en Jefe del Gabinete Edano admitió por primera vez que había un peligro sanitario, pero no explicó de qué se trataba. Toda la información provista por los medios tiene fallas, en mi opinión. Dicen cosas estúpidas, como que en la vida diaria estamos expuestos a radiación proveniente del espacio. Pero eso es un milisievert por año. Un año tiene 365 días, un día tiene 24 horas; si se multiplica 365 por 24, da 8769. Si se multiplica esto por 400 milisieverts, recibes 3.500.000 de veces la dosis normal. ¿Y lo llaman seguro? ¿Qué medio ha reportado esto? Ninguno. Lo comparan con una tomografía computarizada, que dura un instante; no hay punto de comparación. La razón por la cual se puede medir la radioactividad es porque hay una fuga. Es peligroso cuando el material radioactivo entra en el cuerpo y se irradia desde adentro. Estos académicos portavoces de la industria, hablan por televisión y, ¿qué dicen? Dicen que a medida que te alejas del foco radioactivo, la radiación disminuye en proporción inversa al cuadrado de la distancia. Yo quiero decirlo del modo contrario. La irradiación interna sucede cuando el material radioactivo ha sido ingerido por el cuerpo. ¿Qué sucede? Digamos que hay una partícula nuclear a un metro tuyo, la inhalas y se queda adentro de tu cuerpo; la distancia entre ambos es ahora de micrones. Un metro tiene 1000 milímetros, un micrón es la milésima parte de un milímetro. Es mil veces el cuadrado de mil. Ese es el verdadero significado de "proporción inversa del cuadrado de la distancia". La exposición a la radioactividad se incrementa por un factor de un billón (10 12). La inhalación de sólo una partícula representa un peligro.

Yo: Entonces esas comparaciones con rayos X y tomografías computarizadas no tienen sentido cuando se trata de inhalar material radioactivo.

Hirose: Correcto. Cuando entra en el cuerpo, no se puede saber adonde irá. El mayor peligro, lo corren las mujeres, especialmente las embarazadas, y los niños pequeños. Hay menciones al yodo y al cesio, pero eso no es una solución. No están usando los dispositivos de medición adecuados. Lo que llaman evaluación o monitoreo se reduce a medir la cantidad de radiación en el aire. Sus dispositivos no comen. Lo que ellos miden no tiene conexión con la cantidad de material radioactivo...

Yo: Entonces el daño causado por rayos radioactivos y el daño causado por material radioactivo no son lo mismo.

Hirose: Si preguntas si hay rayos radioactivos provenientes de la Central Nuclear de Fukushima aquí en este estudio, la respuesta será que no hay. Pero las partículas radioactivas son llevadas por el aire. Cuando el núcleo comienza a derretirse, los elementos en su interior, como el yodo se vuelven gaseosos. Se elevan y se escapan por cualquier grieta.

Yo: ¿Hay alguna manera de detectar esto?

Hirose: Me comentó un reportero que ahora Tepco ni siquiera puede hacer evaluaciones regulares. Sólo puede hacer mediciones esporádicas y ese fue el motivo de las declaraciones de Edano. Deberían hacer mediciones constantes, y no pueden hacerlo. Se necesita investigar qué y cuánto está escapando de los contenedores. Para hacerlo hacen falta dispositivos de medición muy sofisticados. Eso no se puede hacer con una posta de monitoreo. No es suficiente medir los niveles de radiación en el aire. Si pasa un coche, aumenta o disminuye; alto o bajo -ese no es el punto. Hace falta identificar qué tipo de materiales radioactivos están escapando, y adónde van. Y ahora, no hay un sistema capaz de hacerlo.

Douglas Lummis es un cientista político radicado en Okinawa y autor de Radical Democracy. Se lo puede contactar en: ideaspeddler@gmail.com

Traducido por Silvia Arana para Rebelión

http://www.counterpunch.org/takashi03222011.html