jueves, 15 de septiembre de 2011

Diez mil Fukushimas
¿Podemos impedir la próxima catástrofe?


CounterPunch_15-09-2011

Las horribles noticias desde Japón siguen siendo ignoradas por los medios corporativos occidentales.

La contaminación radiactiva de Fukushima se sigue propaganda por todo el archipiélago, a lo profundo del océano y por todo el globo – incluido EE.UU. Terminará por impactar a millones, incluidos muchos aquí en Norteamérica.

La noticia potencialmente positiva es que los tres núcleos en fusión de Fukushima pueden no haberse fundido profundamente dentro de la tierra, evitando apenas una realidad apocalíptica inimaginablemente peor.

Pero es un horror que la humanidad todavía tiene que comprender en toda su dimensión.

Ya que los propietarios de Fukushima afirman ahora que sus tres reactores dañados se acercan a una parada fría, pensad en lo siguiente:

    En numerosas instalaciones en todo el mundo –incluidas varias en EE.UU. – tres o cuatro reactores podrían fundirse simultáneamente, uno al lado del otro. En dos instalaciones en California –Diablo Canyon y San Onofre– hay dos reactores en cada una muy cerca muy cerca de fallas sísmicas, en zonas costeras de tsunami.

    Si uno o más de esos núcleos se fundiera a través de sus vasijas de contención (como sucedió en Fukushima) y luego a través del fondo de la vasija (lo que, por suerte, puede no haber ocurrido en Fukushima), miles de toneladas de lava radiactiva fundida penetrarían la tierra.

    Las masas fundidas serían además aumentadas por miles de toneladas de barras de combustible radiactivo gastadas almacenadas en el lugar que podrían fundirse en las masas fundidas o ser comprometidas de otra manera.

    Toda esta lava llegaría pronto al agua subterránea, causando vapor y explosiones de hidrógeno de inmensa potencia.

    Esas explosiones lanzarían cantidades incalculables de partículas radiactivas al entorno global, causando un daño apocalíptico a todos los seres vivientes y a los sistemas de apoyo a la vida en este planeta. Las inconmensurables nubes harían lo inimaginable: un daño inescapable a toda vida humana.

Fukushima está lejos de haber terminado. Todavía gran parte de la instalación representa mucho peligro, lejos de la vista del público. Entre otras cosas, la piscina de combustible gastado comprometida de Unidad Cuatro está situada en lo alto. El edificio se hunde e inclina. Réplicas sísmicas podrían hacer que todo el complejo –y mucho más– se derrumbe con consecuencias apocalípticas.

Las tres fusiones de Fukushima y por lo menos cuatro explosiones han producido hasta ahora contaminación radiactiva por lo menos 25 veces mayor que la liberada en Hiroshima, involucrando más de 160 veces cesio, un isótopo extremadamente letal.

Reuters informa que la contaminación del océano es por lo menos el triple de lo que afirma

Tokyo Electric. El cesio llevado por aire y otros isotopos letales han estado llegando a EE.UU. desde unos pocos días después del desastre.

En general la contaminación es de lejos mayor que la de Chernóbil, que ha matado a más de un millón de personas desde su explosión en 1986.

Dentro de Japón, siguen apareciendo puntos radiactivos y niveles inesperadamente altos de contaminación en todo el archipiélago. Las víctimas allí y en todo el mundo durante los próximos siglos llegarán seguramente a millones.

Y sin embargo… podría haber sido mucho peor.

En EE.UU., en los últimos meses, un terremoto estremeció a dos reactores en Virginia, más allá de las especificaciones de su diseño. Dos reactores en Nebraska fueron seriamente amenazados por inundaciones. Ahora una explosión letal afectó una instalación de desechos radiactivos en Francia.

Acabamos de conmemorar un ataque terrorista del 11-S que podría haber causado fácilmente fusiones totales de reactores en áreas tan pobladas que millones podrían haber muerto y billones (millones de millones) de dólares en daños podrían haber destruido permanentemente la economía estadounidense.

Lo único que sabemos ahora es que habrá más terremotos, más tsunamis, más inundaciones, huracanes y tornados… y más ataques terroristas.

Por horripilante que sea Fukushima, también sabemos con certeza que la próxima catástrofe de un reactor podría hacer que ésta palidezca en comparación.

Japón nunca se recuperará enteramente de Fukushima. Millones de personas serán afectadas en todo el mundo por su contaminación letal.

Pero la próxima vez podría ser peor – MUCHO peor.

La única buena noticia es que Japón, Alemania, Suiza, Italia, Suecia y otros están eliminando la energía nuclear. Se están comprometiendo con tecnologías alternativas –solares, eólicas, mareomotrices, geotérmicas, termales oceánicas, de biocombustibles sustentables– más eficiencia y conservación – todo lo cual pondrá sus suministros de energía en armonía con la Madre Tierra en lugar de hacerle la guerra.

El resto de la humanidad debe hacer lo mismo – y rápido. Nuestra especie no puede sobrevivir en este planeta –ecológica, económicamente o en términos de nuestras realidades biológicas– sin lograr esta transición.

La única pregunta es si lo haremos antes de que una próxima Fukushima diez veces mayor convierta todo el asunto en un caso hipotético.

[Harvey Wasserman edita el sitio en la web NukeFree.org y es autor de SOLARTOPIA! OUR GREEN-POWERED EARTH.] Es co-fundador de Músicos Unidos por una Energía Segura y edita el sitio nukefree.org web. Para contactos: Windhw@aol.com

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

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