miércoles, 6 de julio de 2011

Malas artes pesqueras


Público_06-07-2011

Pescados contaminados en nuestras mesas y la población pesquera cada vez más diezmada. ¿En qué despachos, quién y cómo se gestionan estas calamidades? En el caso español hay muestras evidentes de que los representantes no actúan de la forma más adecuada. En el Parlamento Europeo en ocasiones se acusa a España de encubrir la pesca ilegal y fagocitar los recursos naturales; pero cuando los pescadores protestan ante ellos por la grave situación por la que están pasado, los representantes españoles explican que en Bruselas nadie les entiende ni les respeta.

Tanto se lamentan que ciertamente pareciera que su trabajo está boicoteado o ninguneado. Sin embargo, entre mayo y junio de 2011 la Comisión Europea presentó tres informes demoledores para la gestión pesquera española.

  • El primero de ellos, el Informe anual económico de la flota europea de 2010, trata de evaluar la situación de la flota y su posible evolución para tomar las medidas adecuadas. Lamentablemente en él se denuncia que no puede evaluar la situación económica y perspectivas de España, pues los responsables de la Administración española no habían aportado ningún dato del año 2008 y sólo algunos parciales para el periodo 2002-2007. Con la información facilitada, los expertos simplemente fueron incapaces de dibujar cuál es el escenario actual y las perspectiva futuras.
  • El segundo de ellos, el Informe sobre las actividades realizadas por los Estados Miembros para conseguir un equilibrio sostenible entre la capacidad pesquera y las oportunidades pesqueras, trata de seguir, probablemente, el aspecto más importante para garantizar la viabilidad económica de la flota, su adaptación a los recursos pesqueros existentes. En él se hacía una evaluación cuantitativa de la calidad y cantidad de información facilitada a los servicios de evaluación y seguimiento de la Unión Europea para cada país. España era el país peor valorado en ambos aspectos.
  • El tercero de ellos, el informe sobre la Aplicación del programa de recuperación de la merluza europea y la cigala, trata de evaluar si se estaban aplicando correctamente los planes diseñados para gestionar ambas especies. En los dos casos España tiene un rol principal, pues dispone del 64% de la cuota de merluza y del 41% de la de cigala. El informe apunta a que posiblemente no existe un control adecuado de los desembarques, y que probablemente hay un desajuste entre la potencia del motor de las embarcaciones registrada y la real. Ambos aspectos favorecen los desastrosos resultados que indican que las capturas de ambas especies han sido 2,4 y 2,8 veces superiores a las toneladas permitidas. En términos económicos la Comisión no deja lugar a dudas, el incumplimiento ha salido caro y saldrá muy caro: “la aplicación plena del programa de recuperación desde 2006 habría incrementado los beneficios netos actuales para todo el periodo”. Pero en cambio, ahora España, sin duda, será penalizada en la cuota correspondiente en los próximos años, con consecuencias dramáticas para la pesca artesanal, que tiene en algunos segmentos una dependencia muy alta de la merluza.

Si los exámenes en Bruselas tienen tan malos resultados, cuanto menos tan alarmante es la reciente información facilitada por la organización Oceana, donde demuestra que el Gobierno ha ocultado, durante siete años, un informe que, bajo la etiqueta de confidencial, advierte sobre los altos niveles de contaminación de algunos tiburones como el pez espada, el marrajo o la tintorera. Ha sido necesario acudir a los tribunales para disponer de un informe contratado por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, pagado con recursos públicos y elaborado por el Instituto Español de Oceanografía, otra institución pública.

Y ahora, en pleno debate de la reforma de la Política Pesquera Común, las primeras propuestas de los representantes, desde nuestro punto de vista, van totalmente desencaminadas, defendiendo que es imposible hacer una buena política socio-económica si se prioriza la gestión ambiental. Por ello, desde muchas organizaciones sociales, agrupaciones pesqueras y organizaciones ecologistas se traslada la necesidad de una reacción rápida y contundente por parte de la Administración pública. Empezar aseando nuestro patio es el primer paso para ganar credibilidad y sumarse a posturas que apuntan a un modelo de pesca con futuro, es decir, que premie a las flotas más selectivas, con menos impactos ambientales, que más distribuyan la riqueza; que no privatice los recursos pesqueros; que priorice la pesca artesanal sostenible; que acabe con el incumplimiento legislativo; y que no se pesque más allá de los niveles que garantizan el máximo rendimiento sostenible. ¿Sabremos hacerlo? Nos va en ello el prestigio, el ecosistema marino y el sistema socioeconómico pesquero.

martes, 5 de julio de 2011


Brasil
Migajas y proveedor de alimentos

http://www.barometro-internacional.org/_05-07-2011

"Las dictaduras militares ya no están, pero las democracias latinoamericanas tienen sus cárceles hinchadas de presos. Los presos son pobres, como es natural, porque sólo los pobres van presos en países donde nadie va preso cuando se viene abajo un puente recién inaugurado, cuando se derrumba un banco vaciado o cuando se desploma un edificio construido sin cimientos." Eduardo Galeano. Patas Arriba


Apoyo la lapicera sobre la hoja (si, todavía escribo a mano antes de digitalizarlo) pero a veces me falta el aliento para introducir un tema específico o escupir palabras aunque solo sea para denunciar los caminos tortuosos y apocalípticos por los que deambula nuestra especie en todo el planeta.

Así ha sido mi duda y mi posición frente a los desvíos de la humanidad, de la conveniencia al comodismo de la media-ciudadanía (por ironía “en emergencia”, no sólo en Brasil) y la apología del Dios mercado, que se atreve a transformar todo en productos comercializables.

El tratamiento del alcantarillado, las viviendas más caras, la “empresa” del trasporte colectivo público, el contrasentido de las áreas de la salud; son algunas de las manifestaciones de todo aquello que se aparta de la lógica y la dignidad. El agua y el aire tampoco se salvan de las privatizaciones. ¿Qué dirá la industrial ciudad de Cubatão cuando sus moradores no puedan respirar de tanta contaminación?


Ninguna de estas aberraciones del “desarrollo” –por cierto aquel que se confunde con crecimiento de la economía– aleja al ser brasilero de la morbidez mental, aunque el descontento se mitigue porque el alcohol volvió a ser “más competitivo” que la gasolina en algunos estados de ese país paradójico, explotado y humillado por los latifundistas y los políticos veniales y moralmente muertos.

Esto es lo que más le importa a la patética “clase media” de las grandes ciudades, que siente que pasa de “baja” a “media” porque finalmente puede financiarse su automóvil o comprar en los Shopping Centers . Sus ideales son muy pobres y difícilmente ascenderán al patrón de riqueza de los envidiados concentradores de renta que desorganizan el cómputo del Producto Interno Bruto.

Una turba de comerciantes europeos, gringos y algunos mercantilistas sudasiáticos sometieron a Guatemala para qué ceda 372 kilómetros a través de su territorio, para un megaproyecto que unirá los océanos Pacífico y Atlántico con una autopista muy amplia (dicen que tendrá cien metros de ancho), una vía ferroviaria y un gasoducto. Un completo complejo logístico.

Los procedimientos que serán usados son los de costumbre: sociedad público-privada, sistema de concesiones, apertura al capital extranjero, etc. Todo aquello que Brasil ya hizo de sobra, pero que no por ello le reservará justamente el título de “más desarrollado”.

Con este proyecto la centenaria obra del Canal de Panamá dejará de ser la única vía entre ambos océanos y pasará a ser apenas una alternativa para la reducción de costos de flete.

La China aprovecha de estas inversiones para aproximarse económicamente a América Latina. El país asiático desbarató la preponderancia de Estados Unidos en nuestra América en cifras comerciales con Brasil y Chile. Sin embargo el presidente chino Hu Jintao declaró que es éste último país hispanoamericano su puerta de entrada a nuestra región.

Afortunadamente hay proyectos de integración que prosperan con propósitos alternativos al comercial. El Senado de Paraguay votó a favor del ingreso de ese país a la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR). Esta misma institución legislativa no ha decidido si ratificará o no el ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

Lo que todavía falta en nuestra región es tomar en serio la complementariedad de las economías, el fomento de la agricultura familiar y el intercambio de experiencias. Estas vías integrarán las economías latinoamericanas respecto a la seguridad alimentaria y el interés prioritario en las necesidades básicas de quienes viven en estas tierras.

Esta orientación económica por lo tanto tiende a desmitificar el protagonismo de Brasil como “potencia” de los países en desarrollo, ya que nos quedamos con lo peor y lo más caro de ese modelo mientras las industrias agro exportadoras baten record de facturación.

No se debe confundir en este caso la imagen exterior con la realidad interna.

Es hora de tomar actitudes más enérgicas frente a la corrupción de nuestro Código Forestal, cuya reformulación amnistía la destrucción forestal anterior a julio de 2008, y del proyecto criminal e irresponsable, la construcción de la usina hidroeléctrica de Belo Monte, en un lugar distante de centros urbanos, y más próximo a sanguinarias empresas colosales.

Es un absurdo mayor que se considere la inminente división de Pará en tres estados.

La “bancada ruralista” del Congreso Nacional no se sensibiliza con las mayorías que se aprietan en las ciudades y pagan caro para alimentarse con granos que deberían tener precios módicos, para transportarse y para tratar su salud.

La caída de los precios solo acontece cuando se rechazan los productos brasileros para exportación, aumenta la oferta interna y baja el precio. Ocurrió con la carne de pollo y la bovina, cuando fueron embargadas por Rusia por no cumplir con las exigencias sanitarias de ese país.


Brasil es un proveedor de alimentos a países más favorecidos económica y políticamente.

Nuestro pueblo se contenta con las migajas de los políticos oportunistas y entreguistas.

¿Para que desperdiciar nuestro voto y nuestro futuro a cambio de casi nada?

http://www.brunoperon.com.br


Publicación Barómetro 30-06-11

Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores

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lunes, 4 de julio de 2011

Un guía práctica para criticar
Reduciendo emisiones provenientes de la deforestación y la degradación de la tierra (REDD)

http://medioambientesur.blogspot.com_04-07-2011


Reduciendo emisiones provenientes de la deforestación y la degradación de la tierra (REDD por siglas en inglés) es un mecanismo originalmente propuesto por Papúa Nueva Guinea y Costa Rica en el Comité de las Partes (COP) de 2005 en Montreal. El mecanismo surgió como una respuesta a las reclamaciones de que la deforestación es causante de ± 18 % de las emisiones de carbono a nivel global (Stern, 2006; World Resource Institute, 2000); su idea principal es simple: consiste en la creación de un valor financiero para el dióxido de carbono almacenado en los árboles, y así ofrecer incentivos para que los países en desarrollo reduzcan sus emisiones provenientes de la expansión de la agricultura, conversión de bosques en pastizales, desarrollo de infraestructura, extracción de madera a nivel industrial y fuegos forestales (UN-REDD Program, 2009).

Del anterior résumé podemos extraer varias ideas, buenas o malas, según qué lado de la frontera ideológica militamos. La primera es que el mecanismo fue propuesto por países en desarrollo; la segunda es que ± 18 % de las emisiones globales son provenientes de la deforestación de nuestros bosques y de otras formas de degradación de la tierra; la tercera es la creación de incentivos financieros para detener la deforestación, i.e. la creación de un mercado de emisiones; la cuarta es que el desarrollo necesariamente crea degradación ambiental y emite CO2 a la atmósfera. Hagamos una disección de los anteriores planteamientos:

  • REDD es una propuesta proveniente de los países en desarrollo.

Respuesta: No. El mecanismo debe más su existencia a ideas económicas neoclásicas y la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia que a Papúa Nueva Guinea y a Costa Rica. La idea básica es que se cree un mercado de emisiones en el cual los países con grandes extensiones de bosques puedan vender sus certificados de carbono a los grandes contaminadores; se crea así un incentivo para detener la deforestación dándole un valor económico al CO2 almacenado en los árboles. La idea fue propuesta por un estudiante de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, Kevin Conrad, quien ahora es el director ejecutivo de la Coalición por las Naciones con Bosque Lluvioso (CfRN por sus siglas en inglés). Conrad tiene una larga historia de negocios con el actual Primer Ministro de Papúa Nueva Guinea, a quién convenció de crear la coalición y lanzar REDD en las negociaciones de las Naciones Unidas en el marco de la Convención para el Cambio Climático.

± 18% de las emisiones globales son provenientes de la deforestación.

Respuesta: Quién sabe. Si hay algo cierto en torno al debate sobre el cambio climático es que nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que está pasando con el clima del planeta. La evidencia científica apunta a que hay serios indicios de que la intervención humana, en la forma de contaminación, está causando efectos en el comportamiento del clima a nivel global. El problema es que no hay el suficiente conocimiento ni la tecnología para comprender a cabalidad los diferentes mecanismos que gobiernan ni el clima ni la evolución del planeta. Escépticos del calentamiento global apuntan que las variaciones del clima en el planeta están íntimamente conectadas con el comportamiento del sol, las épocas en que ha habido mayor actividad solar (entendida esta como tormentas y manchas solares) la temperatura del planeta ha subido; mientras que cuando el sol ha tenido períodos de calma la tierra se ha sumido en eras glaciares. Aún más, nuestros escépticos claman que la producción humana de dióxido de carbono es mínima comparada con la que el planeta produce de manera natural, y que el mayor gas invernadero no es el CO2 sino el vapor de agua.

La situación no mejora cuando se trata de medir el CO2 almacenado tanto en reservorios terrestres como en los océanos. Los científicos son cuidadosos en admitir que nuestra comprensión del ciclo del carbono es limitada y que las estimaciones tienen un margen de error lo suficientemente grande como para no ser tomadas a pecho. En este sentido, medir el dióxido de carbono almacenado en los bosques del planeta y darle un valor económico es sumamente complicado; la aseveración de que más o menos 18% de las emisiones de CO2 son producidas por la deforestación no puede ser comprobada con las metodologías y tecnologías disponibles.

La creación de incentivos financieros puede detener la deforestación.

Respuesta: Depende. Si el mercado de emisiones de carbono es global y las emisiones son cuantificadas per capita, esto podría resolver muchas de las disyuntivas que actualmente existen. La cuantificación per capita no es más que darle a cada ser humano en el planeta un permiso para emitir cierta cantidad de CO2. Desafortunadamente, esto no es lo que se ha negociado. El Protocolo de Kioto no distribuyó las emisiones sobre una estimación per capita; por el contrario las distribuyó en torno a aquellos que contaminaban más. Es decir, se creó el “derecho a contaminar”; quien más ha contaminado tiene el derecho a seguir contaminando sobre la base de lo que contaminó en el pasado. Kioto estableció como base el año 1990; lo que quiere decir que los países desarrollados podían seguir contaminando hasta los niveles en que lo hacían en 1990 sin pagar un centavo por esa distribución. Los países desarrollados a su vez, le dieron permisos para emitir CO2 a los grandes sectores industriales, quienes por reducciones mínimas en sus emisiones podían vender los certificados a alguien más, sacando provecho de lo que no les costó un centavo. Esto no es todo, la injusticia mayor es que los Estados Unidos no ratificó Kioto sobre la base de que China y otros países en vías de desarrollo no tenían compromisos vinculantes y que por lo tanto eso sometía su economía a desigualdad de condiciones para competir en el mercado global; obviando que nadie le impidió en el pasado desarrollarse imponiéndole un tope a sus emisiones.

Con respecto a REDD “la creación de un mercado de emisiones es la única manera en que el mercado puede alocar recursos y determinar el precio del CO2 almacenado”, es el argumento de los economistas neoclásicos. Si el valor de un árbol, mantenido de pie en el bosque, es mayor que el beneficio económico de la madera que se pudiera extraer del mismo, entonces los agricultores y aserradores tendrán un incentivo para conservar el bosque. Para la izquierda por el contrario, la creación de un mercado de emisiones para detener la deforestación es condenar a los bosques a una masiva privatización, ya que la única manera de contabilizar el dióxido de carbono en los árboles y mantenerlo ahí es previniendo que los bosques sean destruidos, eso significa que tienen que ser convertidos en propiedad privada, ya que mientras sean públicos nadie podrá controlar su explotación. Esto, en turno, significará un masivo desalojo de los habitantes del bosque, indígenas en su mayoría, quienes son los seres humanos más vulnerables y menos protegidos por las leyes tanto nacionales como internacionales.

Este argumento desvía la atención del tema principal con respecto a los bosques del planeta; los bosques no son importantes porque secuestran dióxido de carbono de la atmósfera (al fin y al cabo los árboles también exudan parte del CO2 que almacenan debido a, entre otros, factores climáticos), sino porque son los lugares con más biodiversidad del planeta. Aún estamos muy lejos de valorar en su total dimensión los beneficios a nivel global de la biodiversidad y los servicios ambientales prestados por los bosques. Cierta literatura académica surgida a partir de la década de los 90, ha venido dándole cierto valor económico a los bosques, pero la mayoría de esos estudios se ha dedicado a encontrar un valor económico en los servicios ambientales más evidentes: provisión de agua, oxigeno, secuestración de CO2, paisajismo, etc. La biodiversidad, en cambio, está más ligada al valor de especies de plantas y animales; la literatura en torno al valor de la biodiversidad es mucho más restringida y menos divulgada. Por otro lado, un esfuerzo por monetizar todo aquello sobre el planeta puede ser contraproducente. Los bosques son los lugares más magnificentes que existen sobre el planeta, y quizás la única manera real de salvarlos es alejándolos de la monetización y convirtiéndolos en patrimonio ya sea nacional o mundial. El debate está abierto.

El desarrollo crea degradación ambiental y emite CO2 a la atmósfera.

Respuesta: Si, pero no necesariamente. El mayor tema detrás de la protección ambiental y el calentamiento global es que esto necesariamente perjudica el desarrollo.
Es por eso que el concepto de desarrollo sustentable surgió a mediados de la década de los 80. El problema es que luego de tantos años, y sucesivas cumbres de la ONU, el desarrollo sustentable sigue siendo un concepto abstracto y sujeto a interpretaciones coloridas. Por otro lado, la crisis de la izquierda luego de la caída del muro de Berlín ha creado toda una nueva tendencia “ambientalista” de raíces marxistas cuyo objetivo no es la protección ambiental, sino el desprestigio del capitalismo como tal. Esto lejos de beneficiar el debate, lo ha perjudicado. La izquierda no necesita de un disfraz verde para resurgir; así como el capitalismo no necesita de un Marx ecológico para lucir destructivo e inequitativo. La literatura divide el tema entre una tendencia apocalíptica, i.e. puntos de inflexión, límites del desarrollo; y una tendencia “business as usual”, no pasa nada si seguimos derramando petróleo y devastando los bosques, mejor protección ambiental es un paso evolutivo en países con alto nivel de desarrollo. El tema es que algún impacto deben estar causando en el planeta 5 billones de personas, y que un tercio de la humanidad pueda ser levantada de la pobreza extrema con las técnicas clásicas de desarrollo puede significar que si los escépticos estaban equivocados podría ser muy tarde para reaccionar. Con proyecciones de 9 billones de personas para el 2050, nos enfrentamos con que más comida debe ser producida, y si los fondos para investigación alimentaria no son aumentados, y por el contrario son malgastados en cumbres y publicidad, podríamos perder, a expensas de la agricultura nada más, la mitad de los bosques que aún tenemos para la misma fecha. El tema de fondo es si los pobres de hoy, clase media de mañana, consumirán a los mismos niveles que nuestras sociedades industrializadas consumen actualmente; y de ocurrir esto, ¿tendrá el planeta los recursos para cubrir la demanda?

Esto no significa que las consecuencias del cambio climático en la tierra deban ser sufridas por los más pobres y vulnerables. Los países desarrollados tarde o temprano tendrán que aceptar su responsabilidad y ayudar con transferencia tecnológica y fondos, para que los más vulnerables se desarrollen sin contaminar ni destruir como ellos lo hicieron en su debido momento. Esto, sobre la base de que quizás no haya una segunda oportunidad para limpiar y corregir los errores; esto se llama el principio de precaución, algo que a los capitalistas no les agrada mucho.

El debate está abierto; recuerde no silenciar a su oponente si no comulga con sus ideas, y por el contrario escúchelo; eso enriquece el debate.


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