viernes, 25 de diciembre de 2009

Discordia climática: de la esperanza al fracaso en Copenhague

Democracy Now...25/12/2009


Barack Obama dijo minutos antes de retirarse rápidamente de la cumbre de la ONU sobre el cambio climático: “Las negociaciones que tuvieron lugar hoy aquí no nos comprometen legalmente a nada”. Esta fue una de las declaraciones que realizó ante su pequeño equipo de prensa de la Casa Blanca, excluyendo a los 3.500 periodistas acreditados que cubrían las negociaciones, y sucedió a última hora del 18 de diciembre, el último día de la cumbre, cuando se informó que las negociaciones habían fracasado. Copenhague, que había sido renombrada en los carteles publicitarios de Coca-Cola y Siemens como “Ciudad de la esperanza” (Hopenhagen, en inglés) por las negociaciones que estaban teniendo lugar allí, se parecía más a la ciudad del fracaso.

Cuando ingresé esa mañana al Bella Center, la sede de la cumbre, había algunas decenas de personas sentadas en la fría explanada de piedra detrás del vallado policial. Durante la cumbre, la gente se aborrataba en esta área con la esperanza de obtener acreditaciones para ingresar. Miles de organizaciones no gubernamentales y trabajadores de prensa esperaban durante horas en el frío, sólo para que luego les fuera denegado el permiso. Los últimos días de la cumbre el área estaba fría y vacía.

A la mayoría de los grupos les habían quitado las acreditaciones para que la cumbre pudiera cumplir con las necesidades de seguridad y espacio que requerían los jefes de Estado que habían arribado a la ciudad, afirmó la ONU. Las personas que estaban sentadas en el frío esta mañana se encontraban realizando una protesta bastante sombría: se estaban afeitando la cabeza. Una mujer me dijo “Me estoy afeitando la cabeza para mostrar lo afectada que estoy por lo que está sucediendo allí adentro, porque no está sucediendo nada, o no lo suficiente. Hay seis mil millones de personas afuera, y ahí dentro no parecen estar hablando de ellas. Creo que habrá un resultado pero no será suficiente, no es lo que se debe hacer”. Llevaba una pancarta blanca, con apenas dos comillas, pero sin palabras. “¿Qué dice el cartel?”, le pregunté. Ella tenía lágrimas en los ojos: “No dice nada porque ya no sé qué decir”.

Según se informó, Obama se enteró el viernes de una reunión que se estaba realizando entre los jefes de Estado de China, India, Brasil y Sudáfrica, e irrumpió en la sala, llevando al grupo a lograr un consenso sobre el llamado “Acuerdo de Copenhague”. Ciento noventa y tres países estuvieron representados en la cumbre, en su mayoría por sus jefes de Estado. Obama y su pequeño grupo pasaron por alto el procedimiento colectivo de la ONU, lo que tuvo como consecuencia un documento no vinculante, que fue presentado bajo la premisa “tómalo o déjalo”.

El acuerdo al menos reconoce que los países “concuerdan en que, como lo indican las investigaciones científicas, debe haber una profunda reducción de las emisiones globales… para poder mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de los dos grados celsius”. Para algunos, tras ocho años de gobierno del Presidente George W. Bush, el solo hecho de tener a un Presidente estadounidense que tome a la ciencia como base para la implemantción de políticas públicas puede ser considerado una gran victoria. El acuerdo promete “movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares al año para 2020” con el propósito de ayudar a los países en desarrollo. Esto es menos de lo que muchos dicen que es necesario para resolver el problema de adaptación al cambio climático y construir economías ecológicas en los países emergentes y, además, es una meta no vinculante. La Secretaria de Estado Hillary Clinton se negó a especificar la parte que le correspondía aportar a Estados Unidos, solamente dijo que si los países no lograban un acuerdo, la propuesta ya no estaría en la mesa de negociaciones.

El respetado climatólogo James Hansen me dijo: “Los países ricos están intentando, básicamente, comprar a estos países que, en efecto, desaparecerán. No tiene sentido. Y el peligro es que estos países ni siquiera vean este dinero, es por eso que Estados Unidos se ofreció a promover 100.000 millones de dólares al año, que es dinero imaginario porque no creo que eso vaya a suceder. La parte que le corresponde a Estados Unidos de eso, en base a nuestra contribución a la acumulación de carbono en la atmósfera, [la parte que le correspondería aportar] sería del 27 por ciento, 27.000 millones de dólares al año. ¿Ud. Cree que el Congreso va a votar a favor de entregarle 27.000 millones de dólares al año a estos países pobres? Eso no va a suceder».

Le pregunté al Presidente de Bolivia, Evo Morales, cuál es la solución que él propone. El Presidente Morales recomienda “que mejor pueden destinar todo el gasto de la guerra. Estados Unidos en vez de estar gastando en las tropas en Irak, en Afganistán o en las bases militares en Latinoamérica, esa plata debería ir para resarcir los daños causados por Estados Unidos. Eso por supuesto no son 100.000 millones de dólares, por lo menos deben ser trillones y trillones de dólares. ¿Cómo vamos a gastar plata para matar y no para salvar vidas?» Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, los 15 países que tienen los presupuestos militares más altos del mundo gastaron en 2008 alrededor de 1,2 billones de dólares en sus fuerzas armadas.

Erich Pica, presidente de Amigos de la Tierra Estados Unidos, una de las principales ONGs a las que les quitaron sus acreditaciones, criticó el resultado de las negociaciones de Copenhague. Escribió: “Estados Unidos forzó un acuerdo muy débil que fue negociado a puertas cerradas. El llamado ‘Acuerdo de Copenhague’ está repleto de promesas vacías”. Pero también aplaudió a los “ciudadanos preocupados que marcharon, realizaron vigilias y enviaron mensajes a sus líderes, que ayudaron a generar un impulso imparable en el movimiento por la justicia climática”.

Muchos sienten que la alteración de Obama del proceso de negociaciones que se estaba desarrollando en Copenhague puede haber hecho fracasar fatalmente 20 años de negociaciones sobre el clima. Sin embargo, Pica tiene razón. La cumbre sobre cambio climático de Copenhague no logró alcanzar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante, pero inspiró a una nueva generación de activistas a sumarse a lo que se reveló como un movimiento mundial por la justicia climática maduro y sólido.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2009 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

jueves, 24 de diciembre de 2009

Epílogo: el acuerdo de Copenhague

La Jornada...24/12/2009


Qué sucedió en Copenhague? El consenso es que la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático se saldó con un estrepitoso fracaso. Sin embargo ese descalabro es el de los gobiernos y sus cómplices en el mundo corporativo y financiero. Las organizaciones civiles, nacionales e internacionales, lograron quitarle el disfraz a la mentira diplomática y pusieron al desnudo la madeja de intereses que son el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo serio, vinculante y con plazos adecuados. Por eso no es casualidad que se les haya reprimido e impedido el acceso a la conferencia, aún a aquéllas organizaciones debidamente acreditadas.

En las últimas horas de la conferencia se llegó a un acuerdo extraño. En él se reconoce la opinión de los científicos sobre la necesidad de mantener el incremento de la temperatura promedio global por debajo de los 2 grados centígrados y se reafirma un compromiso de mantener los esfuerzos de largo plazo para lograr este objetivo. Sin embargo, nada en este documento permite pensar que los aumentos de temperatura se van a limitar a ese rango.

También se establece un compromiso sobre financiamiento: 10 mil millones de dólares (mmdd) anuales entre 2010 y 2012 para asistir a los países menos desarrollados en sus esfuerzos para reducir emisiones y para adaptarse al cambio climático.

Esta suma deberá alcanzar los cien mil millones de dólares en 2020. Esas cifras son irrisorias frente a lo que se va a necesitar y no se dice nada sobre quién las va a administrar, ni con qué criterios.

Lo más grave es lo que se pierde en este acuerdo de Copenhague.

Primero: Las metas cuantitativas como compromiso obligatorio. Eso era lo más importante del protocolo de Kioto y por el momento, no queda nada de eso. Cierto, nada impide que en el futuro se definan metas cuantitativas vinculantes, pero si después de años de negociaciones sólo se llegó a este documento tan débil, no hay muchas razones para el optimismo. Por cierto, tampoco se definió una fecha para alcanzar acuerdos futuros. Simplemente se dice que hay que enfrentar el desafío del cambio climático lo antes posible, lo que no es muy alentador.

Segundo: Se abandona definitivamente la meta de 350 partes por millón (ppm) de bióxido de carbono equivalente (CO2e). Ese nivel es el recomendado por un número creciente de científicos para estabilizar el aumento de temperatura y consignarlo a niveles inofensivos. Por encima de este nivel, el cambio climático acarrearía daños gravísimos para una parte significativa de la población. No importa: el acuerdo recoge la meta de 2º C que los científicos asocian a niveles cercanos a las 450 ppm de CO2e. Los países africanos y muchas repúblicas isleñas se verán severamente afectados por este incremento.

Tercero: A pesar de algunos pasajes, la negociación del acuerdo sacrificó la idea de equidad. Todas las delegaciones nacionales pensaban que estaban participando en una negociación sobre el calentamiento global. Pero el documento final resultó de un encuentro entre los jefes de Estado de un puñado de países (Estados Unidos, China, Brasil, India y Sudáfrica) al que se unió (un poco a regañadientes y al final) la Unión Europea.

Esto significa que los términos del debate sobre el cambio climático y la forma de enfrentarlo fueron secuestrados por un pequeño grupo de países. Es cierto que están entre los principales emisores de GEI, pero precisamente por eso no pueden quedarse ellos solos para definir los contornos de un nuevo acuerdo sobre cambio climático.

Los países cuya agricultura se verá más afectada, cuyos glaciares se derriten y las islas que corren el riesgo de desaparecer, simplemente no tuvieron acceso a la negociación del acuerdo. En los hechos, sin demasiado ruido, los autores del nuevo acuerdo consagraron la división entre países ricos y pobres, grandes y pequeños, débiles y poderosos.

El precedente es nefasto: en el futuro, los países que dominaron la conferencia serán también los que van a definir los mecanismos para alcanzar lo antes posible las reducciones de emisiones. Y en el centro de esos instrumentos se encontrará el mercado de carbono y los llamados mecanismos de compensación.

No cabe duda: eso de los países reunidos en Copenhague es una abstracción. Lo que se reunió en la capital danesa fueron los representantes de sociedades en las que existen corporaciones industriales y entidades financieras, y en las que los ricos tienen acceso al poder, mientras los pobres sólo tienen derecho a un ingreso deprimido, a la amenaza del desempleo y a la comida chatarra.

Al final de la conferencia, las delegaciones de 194 países estuvieron de acuerdo en tomar nota del acuerdo de Copenhague. Ese documento sin compromisos vinculantes, ni fue votado, ni fue firmado por nadie. Simplemente se tomó nota.

La decepción de Copenhague era esperada por muchos. Es una señal de alarma: no se puede continuar con un sistema de negociaciones diseñado para salvaguardar los intereses de los poderosos.

http://nadal.com.mx

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/12/23/index.php?section=opinion&article=018a1eco

miércoles, 23 de diciembre de 2009


Chico Mendes, defensor del Amazonas, ejemplo en la protección de nuestros bosques
Por: Saúl Flores
Fecha de publicación: 23/12/2009

Ayer, 22 de diciembre se cumplieron 21 años del asesinato del sindicalista y activista ambiental Chico Mendes. Chico Mendes fue asesinado frente a su casa el 22 de diciembre de 1988. Después de su asesinato se conformó el Comité Chico Mendes compuesto por organizaciones sindicales, religiosas, políticas, de derechos humanos y ambientalistas para exigir nacional e internacionalmente que el crimen no quedase impune.

En 1990 los fazendeiros (hacendados) Darly y Darcy Alves da Silva fueron considerados culpables del asesinato y condenados a 19 años de prisión. En 1993 escaparon de prisión y fueron nuevamente capturados en 1996. El caso Chico Mendes despertó por primera vez la atención internacional sobre los problemas que atravesaban los recolectores del caucho.

Ante todo, Chico era un seringueiro, ese oficio tradicional en la Selva Amazónica de pastorear y ordeñar árboles del caucho. Tras anteriores intentonas y amenazas contra su persona, recibió una bala en la cabeza por su oposición al expolio de la selva amazónica mediante quema y tala para crear pastos de ganadería. Con su labor defendió la idea de crear reservas gestionadas por las comunidades tradicionales en la Jungla Amazónica, donde se extrajeran de manera sostenible caucho y nuez de Brasil, y con ese fin promovió la creación de sindicatos y asociaciones que defendieran la selva y la forma de vida de los seringueiros.

Su asesinato conmocionó el mundo, por sus éxitos en la conservación del Amazonas se le había concedido reconocimiento internacional y algunos premios. Su legado sigue vivo en Brasil, tras su muerte se creó con su nombre una reserva forestal en su región natal siguiendo los principios defendidos por su causa, y se han continuado añadiendo tierras a esta figura de protección legal hasta sumar superficie de 32.000km2 en la actualidad.

Chico Méndes sigue vivo al frente de la lucha por la conservación del Amazonas y sus formas de vida tradicional, hoy COLECTIVO LA PATILLA desde Venezuela rinde un merecido homenaje a quien luchó y continúa luchando por la defensa de los bosques en el planeta. Latinoamericanos, sigamos el ejemplo de Chico y su legado, defendamos lo que nos queda de nuestros bosques en Amazonas y en el mundo. En esa lucha por la defensa del planeta , hoy más que nunca está vivo su legado en la Sierra de Perijá en la defensa de los Yukpas y Barí por su tierra, de los Pemón , de los Yanomami, de todos nuestros pueblos indígenas y de los miles de campesinos que luchan por un pedazo de tierra.

Los asesinatos no empezaron ni acabaron con Chico, pero desde entonces unas 1.100 personas han muerto por el mismo motivo. Por si fuera poco, el pasado septiembre se anunció que la deforestación en el Amazonas ha aumentado un 64%, la presión de la tala para el cultivo de soya y la ganadería está llevando a la desaparición de algunas especies y en la reserva forestal que se creó con para preservar la memoria y el trabajo de Chico se ha descubierto la tala ilegal de 3.000 hectáreas.

Rindamos tributo en memoria de aquellos que han muerto en manos de los terratenientes, en Venezuela son más de 200 dirigentes campesinos muertos en manos del sicariato, en Brasil se denuncia que al menos actualmente 260 personas están amenazadas de muerte por oponerse a los intereses de madereros, ganaderos y el agronegocio.

Sflores@ivic.ve


Nace Ubuntu Mujeres

Somos Libres...23/12/2009


Ubuntu-Mujer es un equipo que funciona bajo Ubuntu para proporcionar una plataforma y un estímulo para la mujer para contribuir a Ubuntu-Linux, basada en Debian libre y de código abierto GNU / Linux de software. Nuestra función principal será a lo largo de las líneas de complementar y ser el trampolín hacia el más grande del mundo Ubuntu Linux. La membresía está abierta a todos.

Un estudio financiado por la CE (2006) resume en el informe Flosspols, indica que alrededor de 1,5% de los miembros de la comunidad de software libre eran mujeres, frente al 28% en software propietario. La Encuesta del Censo de Ubuntu (junio de 2006) también refleja una proporción de mujeres similar con el 2,4% de mujeres activamente el voluntariado en la comunidad de Ubuntu.

Ubuntu-Mujer es el primer paso para tratar de marcar el comienzo de cambio mediante el aumento de la visibilidad y la contribución de las mujeres, proporcionando orientación y modelos de conducta, y la creación de oportunidades de colaboración con los voluntarios nuevos y existentes de Ubuntu. Nuestro objetivo es proporcionar una oportunidad para que las mujeres que quieren participar en la comunidad de Ubuntu lo que aumenta la diversidad en Ubuntu-Linux, por:

* Animar a las mujeres a participar, por ejemplo, para aprender a crear nuevo software FLOSS (o renovar el software existente), no sólo para utilizar el software GNU / Linux, pero para integrar hacia atrás y aprender más sobre ella.

* Tutoría de mujeres en áreas específicas (tales como técnicas, documentación, traducción y comunicación) para que tengan la información y apoyo necesario para tomar esas nuevas medidas, para superar los obstáculos o dificultades, y para seguir aprendiendo y creciendo en el mundo de Ubuntu-Linux .

* Proporcionar oportunidades mediante el patrocinio de las mujeres que desean dar presentaciones técnicas, o hablar de su experiencia de Ubuntu en las conferencias internacionales y seminarios.

* Organizar hack-festivales, campamentos de barras para las mujeres en las conferencias de Linux.

* Aumentar el número de mujeres que utilizan Ubuntu Linux en un país de manera específica, proporcionando una plataforma para las conversaciones en las universidades locales, LUGs y las escuelas, lo que alentará a otros a unirse.

* Discutir abiertamente los problemas que enfrentan las mujeres y su participación en Ubuntu (y Linux) y cómo hacerles frente.

Para alcanzar los objetivos antes que en la actualidad:

* Tener un programa de mentores a lo largo de las líneas de cada uno--Teach-Uno, que es una buena manera de compartir conocimientos y aprender algo de los demás en la comunidad.

* Ejecutar la lista de correo para la discusión de temas relacionados.

* Ejecutar un canal de IRC #ubuntu-women en freenode.net

Únete a nosotros y presentate, sus intereses o lo que usted desea compartir con los demás! Tenemos un maravilloso grupo ya, de diferentes grupos culturales y ocupaciones y se le invita a unirse al mundo de Ubuntu!


Más información:
http://wiki.ubuntu-women.org/

http://somoslibres.org/modules.php?name=News&file=article&sid=3061

martes, 22 de diciembre de 2009




El uso disparado de electricidad de los nuevos dispositivos electrónicos pone en peligro los esfuerzos contra el cambio climático

crisisenergetica.org...22/12/2009


Tomamos esta noticia de nuestra web hermana Canarias ante la Crisis energética, sobre un artículo publicado el 14 de mayo de 2009 por Jean-Marie Macabrey en el diario estadounidense The New York Times, titulado El uso disparado de electricidad de los nuevos dispositivos electrónicos pone en peligro los esfuerzos contra el cambio climático, que por su interés público, reproducimos aquí traducido y comentado en parte, como siempre en cursiva. El artículo puede encontrarse en el original en ingles aquí.

Bruselas. Los esfuerzos mundiales de los países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para aumentar la seguridad energética, se encuentran en peligro si no se hace nada para analizar la energía que engullen tanto las tecnologías de la información como las de la comunicación y los dispositivos de consumo electrónicos.

La advertencia llega de la mano de un informe publicado ayer por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El estudio advierte de que el uso de los ordenadores (computadores) y la electrónica de consumo no sólo se duplicará en 2022, sino que se triplicará en 2030.

El director ejecutivo de la AIE, Nobuo Tanaka dijo en una conferencia de prensa en la que presentó el informe que el aumento suponía el equivalente a todo el consumo de electricidad residencial de los EE. UU. y de Japón juntos.



“A los hogares les costará alrededor de 200.000 millones de dólares en facturas eléctricas y exigirá añadir aproximadamente 280 Gigavatios (GW) en nueva capacidad de generación entre ahora y el 2030”, añadió. El informe se denomina “Artilugios y Gigavatios: políticas para una electrónica energéticamente eficiente”

Puesto en perspectiva, este nuevo consumo (excluyendo el ya considerable consumo actual de los equipos electrónicos existentes) es la energía que generará un tercio de todos los aerogeneradores que la misma AIE cree que habrá instalados en todo el mundo en 2030. Si se tiene en cuenta que desde, por ejemplo, los años 70 del siglo pasado, en que los dispositivos electrónicos empezaron con los transistores a desarrollarse, puede haber un consumo de este tipo de dispositivos de otro tanto como el que se espera se desarrolle en los próximos 20 años, viene a resultar que dos tercios de todo el poder eólico con que sueña la AIE se lo comen unos chismes pequeñitos que son perfectamente prescindibles. Casi se podría parafrasear a Groucho Marx: "Partiendo de la nada alcancé las más altas cimas de la miseria."

La AIE dice que una solución para los gobiernos sería “poner urgentemente en marcha políticas que hagan los dispositivos electrónicos, tales como las televisiones, los portátiles y los móviles (celulares) más eficientes energéticamente”. La agencia con base en París es una entidad autónoma que se creó en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y tiene el mandato de poner a punto un programa energético internacional.

De nuevo, la AIE, una vez más, aboga por no tocar el sistema, que al parecer va muy bien y en vez de proponer un serio cambio de paradigma y de forma de pensar y de consumir compulsivamente, aboga por más tecnología todavía para superar el problema que ha creado la avalancha tecnológica. También para citar a Groucho, esta vez con su famosa frase de “¡Más madera, es la guerra! –por la eficiencia, se entiende).

La publicación de la AIE hace una valoración global para cambiar los patrones de consumo de la electricidad residencial en la última década y revisa el alcance de la efectividad de las políticas gubernamentales a la hora de hacer aparatos más eficientes energéticamente. Señala nuevas oportunidades para crear hogares más inteligentes y eficientes energéticamente.

Mil millones de PCs y dos mil millones de televisores en uso.

El estudio pone al descubierto que el número de personas que utiliza ordenadores personales superará los mil millones en los próximos siete meses y hacer ver que hay cerca de dos mil millones de televisores en uso en todo el mundo, lo que resulta un promedio de 1,3 aparatos por hogar con acceso a la electricidad. La Agencia también prevé que el mundo contará con 3.500 millones de móviles (celulares) para el 2010.

Los investigadores observan que, aunque ninguno de los dispositivos electrónicos incluidos en su estudio (excepto los televisores) consume realmente grandes cantidades de energía por sí solo, han llegado a ser tan comunes en los hogares que, en conjunto, ahora representan una cantidad apreciable del consumo de energía en los hogares.

“De hecho, si se compara la electricidad utilizada por los aparatos electrónicos más comunes con los electrodomésticos tradicionales de mayor tamaño, se descubre que los dispositivos electrónicos utilizan más energía, no en todos los hogares, pero sí en muchos de los de los países de la OCDE”, señala el informe, que añade: “Esto no sólo resulta sorprendente, sino que es la principal razón por la que el consumo eléctrico residencial está aumentando en la mayoría de los países” Los autores descubrieron que el consumo de electricidad de los dispositivos eléctricos y electrónicos se ha disparado más rápidamente que cualquier otro tipo de dispositivo en los últimos cinco años, tanto en los países OCDE como en los otros. Sitúan a los ordenadores (computadores), periféricos y a la electrónica de consumo como los responsables el 15 por ciento del total del consumo residencial, un porcentaje similar al de otros aparatos de mayor envergadura, como los calentadores eléctricos de agua o los refrigeradores. Sin embargo, añaden, el crecimiento ha sido más rápido en aproximadamente un 7 por ciento anual desde 1990.

Nada menos que el 15% del consumo residencial planetario actual debido a chismes que prácticamente no existían hace apenas cuatro décadas, cuando todo el consumo eléctrico mundial se acercaba más a ese 15% que al total que hoy se consume.

Otros equipos definidos por el estudio de la AIE, además de los televisores, ordenadores de sobremesa y portátiles, son los lectores y grabadores de DVD, los modems, impresoras, consolas, teléfonos inalámbricos , contestadores automáticos, videojuegos, equipos de audio, relojes, cargadores de baterías, móviles (celulares) y juegos de niños.

Se han olvidado las cámaras fotográficas y las cámaras de video y los telemandos a pilas, además de mil cacharritos más, como los cepillos de dientes eléctricos y tantas y tantas cosas útiles de las que nuestra sociedad al parecer no puede desprenderse. Debe ser por eso, por lo que la AIE, en vez de sugerir a los gobiernos que aprieten a sus empresas para que no produzcan chorradas, lo que sugiere es que signa produciendo chorradas a tope, pero eso si, muy eficientes. Hay que ver lo que es el Mercado, con mayúsculas.

Más consumo que los calentadores de agua y los refrigeradores para 2020.

Según la AIE, incluso con las mejoras previstas en eficiencia energética, el consumo de la electrónica en el sector residencial está previsto que aumente en un 250 por ciento para el 2030. “El porcentaje de consumo eléctrico de estos dispositivos aumenta de tal forma que supondrá probablemente el mayor consumo de los usuarios finales en muchos países antes de 2020, a menos que se adopten medidas efectivas”.

Las previsiones sugieren que el consumo residencial total de energía eléctrica aumentará más que muchas previsiones anteriores y por tanto, representa un serio reto para todos los gobiernos que tienen el objetivo político de aumentar la seguridad energética y el desarrollo económico y para mitigar el cambio climático”, dice el informe.

El consumo eléctrico residencial ha aumentado en todas las regiones del planeta a un promedio del 3,4 por ciento anual desde 1990. En las industrializadas naciones europeas, creció un 1,9 por ciento anual entre 1990 y 2006. Un cuarto de este crecimiento provino de aumentos de la población; el consumo de electricidad per capita creció un 1,4 por ciento en el mismo periodo. Según la AIE, se dan todas las papeletas para que la nueva ola de desarrollo tecnológico exija aún más energía.

Pues nada, a seguir desarrollando, que es lo nuestro. Venga el I+D+i ( y si hace falta, + o+t+a); que no pare la rueda.

Los autores del estudio dicen que abundan las oportunidades para poder ahorrar. Según el informe, el consumo de información de las tecnologías residenciales de las comunicaciones y la información y los dispositivos electrónicos podrían reducirse a más de la mitad eligiendo la mejor tecnología disponible, así como determinados procesos que están actualmente disponibles.

Pues si, debe haber muchas oportunidades para ahorrar. El consumo por estos dispositivos se multiplica por tres y si reducimos el consumo unitario a la mitad, pues ya sólo consumiremos 1,5 veces más que hoy en 2030. Esto sí que es eficiencia, la verdad sea dicha.

“Muchos dispositivos móviles ya son mucho más eficientes en su uso que otros que funcionan conectados a la red”, explicó Tanaka. “Debido a que la duración máxima de una batería es un argumento para una mejor venta, los fabricantes hacen especial énfasis en diseñar productos que requieren muy poca energía. Este ejemplo nos muestra lo que se puede lograr. Cuando no existen estos alicientes comerciales, los gobiernos deben dar pasos para asegurar que aprovechan cualquier posible mejora de la eficiencia”.

El pobre Tanaka parece que no se ha dado cuenta todavía que el mejor dispositivo es el que no utiliza pilas o baterías que a los pocos meses hay que tirar (eso es mucha energía perdida) y confunde la eficiencia energética con las témporas. Ahora va a resultar que los alicientes comerciales que han conducido a esta locura de consumo energético disparado que ha dado pie al título del artículo, son los que van a ayudar a mejorar la eficiencia energética. Ver para creer.

La AIE cree que , aunque algunos de estos ahorros se puede alcanzar mediante mejores equipos y componentes, las oportunidades de mejora más importantes pueden venir del hardware y del software operando juntos de forma más eficiente, para asegurar que la energía “se utiliza cuándo y en la medida que se necesita”.

Es muy interesante observar que este artículo ha ofrecido multitud de datos interesantes (más o menos ciertos, porque se trata de una predicción) y que el autor y el comentarista no han tenido necesidad de utilizar ninguna referencia monetaria. Apenas hay una del autor al coste dinerario de las facturas eléctricas de esta aberración, y podía haberse obviado perfectamente.


Copenhague, una manipulada conferencia semioculta para unos 4.800 millones de personas ausentes

www.malpublicados.blogspot.com...22/12/2009


Aunque se trataba de la supervivencia de la especie humana los medias de los empresarios dieron la mínima información sobre el encuentro. Nada comparable con la cobertura para las Torres Gemelas o el campeonato mundial de fútbol en Sudáfrica. El objetivo era defender sus egoístas intereses minimizando su conocimiento y el consiguiente rechazo social.

En Dinamarca no hubo transparencia y apego a las normas internacionales. Se aplicó la prepotencia y el cinismo de los políticos occidentales sobre gobernantes tributarios. El documento final fue preparado semanas antes por los países ricos y se hizo público después de asegurar el acatamiento de los representantes de los pueblos víctimas. De los 193 estados presentes sólo fueron consultados en su formulación 25. Los mandatarios independientes y responsables por el futuro fueron excluidos y los valientes manifestantes jóvenes de la sociedad civil reprimidos con la violencia de antiguos colonialistas en las calles.

La delegada de Venezuela, Claudia Salermo, dice que para la jornada final habían sido convocados a las 20 horas para "conocer… el texto que 25 países seleccionados de los que ellos llamaron los líderes más importantes, representativos del mundo, habían llegado a un acuerdo… ". A las 23 horas "mientras esperábamos… en la plenaria formal de las Naciones Unidas… sale una rueda de prensa de todos los principales lideres europeos y Obama mostrando éste es el acuerdo de cambio climático”… "todos… nos tuvimos que acercar a las pantallas de televisión para ver de qué se trataba ese acuerdo que nosotros, los Estados soberanos del mundo, en ese momento desconocíamos". Después de siete horas el presidente de la Cumbre, el primer ministro de Dinamarca, Lars Loekke Rasmussen, ingresó "diciendo: 'En este momento les van a repartir el texto, éste es el acuerdo y esta reunión está suspendida para que ustedes lean esto y en algún momento se les va a convocar por la pantalla nuevamente". "Cuando el primer ministro… apareció… todos los delegados estaban dormidos sobre las mesas esperando… y simplemente lanza el texto… y dice que se va". Salerno explica que se lastimó la mano golpeando la mesa y el pulsador para que se le permitiera el derecho a expresarse "… golpeé tan duro la mesa, y mi indignación era tan grande que no me di cuenta y se me rompió la mano… ensangrentada…".

Los representantes de Cuba, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, y Venezuela se opusieron. La representante dice, "fuimos los únicos países que nos paramos y dijimos no vamos a aceptar que ningún imperio nos impongan ningún acuerdo de 25 cuando somos 192 países soberanos". También Sudán, como Presidente del Grupo de los 77, y Tuvalu declararon que el documento era inaceptable.

La propuesta de los desarrollados fue aprobada por la mayoría de los delegados y Naciones Unidas, mediante el expediente de ‘tomar nota’, la consideró como el acuerdo de la conferencia, pero la falta de unanimidad le impidió ser adoptado como acuerdo oficial.

El texto de mayoría expresa las conveniencias de los países ricos: formula compromisos sin carácter obligatorio; permite aumentar la temperatura global hasta en 2 grados, lo que podría significar 3 grados según un experto, cuando los científicos advierten de no superar el límite de 1,5 grados; admite el aumento de la emisión de gases de efecto invernadero, contra el criterio científico que declara insoslayable una reducción de al menos el 45% para el año 2020, y del 80 al 90% para el 2050; hace posible no establecer acuerdos obligatorios optando por el acuerdo político de intenciones; omite compromisos concretos de financiamiento y transferencia de tecnologías a los países en desarrollo como parte del cumplimiento de las obligaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

El documento se limita a la idea de que los países desarrollados participen en una llamada movilización de recursos que se dice pueden ser públicos o privados, una fórmula con que pueden seguir contaminando comprando en los mercados del carbono la reducción de emisiones de países en desarrollo. Intenta dar por concluido el Protocolo de Kioto sin fijarle un segundo período de obligaciones, por el cual los responsables históricos del calentamiento, Europa y Estados Unidos que desde 1860 han depositado el 76% de las emisiones de CO2 acumuladas en la atmósfera, han aceptado reducciones cuantificadas de emisiones hasta alcanzar niveles que permitan el control del problema. Persigue anular el Plan de Acción de Bali, de 2007, que acordó que los países desarrollados tendrían obligaciones de mitigación en tanto los en vías de desarrollo aportarían voluntariamente.

Estados Unidos que quema el 25% del petróleo mundial, ofrece 30 mil millones de dólares para los próximos 3 años y llegar a una suma de 100 mil millones en 2020 mientras su gasto militar en el año 2008 fue de 711 mil millones de dólares y de 170 mil millones de dólares sólo en sus operaciones de guerra en Iraq y Afganistán.

Los países del ALBA fueron los únicos que señalaron sin vacilaciones ante los 193 gobiernos que la causa de que el hombre tenga amenazado su futuro es el capitalismo con su forma de producir y consumir que explota y empobrece irracional e irreparablemente la naturaleza. Los presidentes Evo Morales y Hugo Chávez les señalaron que la única vía de solución para todos es el socialismo solidario y sustentable.

El enfriamiento del clima exige medidas muy duras en la sociedad capitalista. Para reducir las emisiones de gases invernadero tendría que paralizar producciones que son lucrativas y propias de su estilo de vida consumista. Hacer que sus privilegiados ciudadanos consuman menos. En Copenhague se negaron a hacerlo.

Para obligarlos no hay una población cohesionada, informada, libre de la publicidad consumista; ni partidos socialistas fuertes.

Dada la realidad mundial no se debía esperar algo muy diferente. El predominio en los países desarrollados y en desarrollo de los empresarios, necesariamente ambiciosos, violentos y abusivos, la corrupción de gobernantes dependientes, 2.500 millones personas en la pobreza, 1.100 millones sin agua potable, 2.600 millones sin servicios de saneamiento, más de 800 millones de analfabetos, más de 1.000 millones de hambrientos, el manejo sin contrapeso de los medios de información privados… hacen extremadamente difícil la constitución de un bloque social político de resistencia a la burguesía global/local.

Así se explica que avalaran el incumplimiento de su responsabilidad a los países ricos, gobiernos que tienen millones de pobres como Brasil, India, China, Sudáfrica; políticos sumisos a empresariados que persiguen ser potencias futuras o funcionarios estatales vinculados a capitalistas nuevos.

El calentamiento global se intensifica. Es imperioso que se creen organizaciones que permitan informar y coordinar a los pobres y solidarios para luchar por una alternativa sustentable de decrecimiento con justicia. Se necesitan partidos que se atrevan a decir que el planeta no puede sostener un crecimiento indefinido de la economía porque no hay recursos suficientes, porque son finitos. Políticos que defiendan que la única manera de ser justos con toda la humanidad es reducir drásticamente el consumo en los países ricos, aumentarlo hasta satisfacer las necesidades básicas en los pobres y vivir con menos bienes materiales disfrutando la cultura, la recreación…

Contra los pobres hay una parte minoritaria rica de la humanidad que tiene medios para defenderse de las consecuencias del cambio climático y para apoderarse de las riquezas naturales de las poblaciones que emigren o mueran. El desafío vital es para la mayoría que no debe esperar soluciones sino de ellos mismos. Los primeros piensan en un poscapitalismo fascista corporativo; los segundos deben hacer suyo el socialismo.

Contacto romulo.pardo@gmail.com

lunes, 21 de diciembre de 2009


El papel del Pentágono en la catástrofe global: estragos climáticos más crímenes de guerra

Global Research...21/12/2009




Al evaluar la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en Copenhague – con más de 15.000 participantes de 192 países, y más de 100 jefes de Estado, así como 100.000 manifestantes en las calles – es importante preguntar: ¿Cómo es posible que el peor contaminador de dióxido de carbono y otras emisiones tóxicas en el planeta no sea objeto de ninguna discusión en la conferencia o de propuestas de restricciones?

En todo caso, el Pentágono es el mayor utilizador institucional de productos de petróleo y de energía. Y, no obstante, el Pentágono tiene una exención general en todos los acuerdos climáticos internacionales.

Las guerras del Pentágono en Iraq y Afganistán; sus operaciones secretas en Pakistán; su equipamiento en más de 1.000 bases estadounidenses en todo el mundo; sus 6.000 instalaciones en EE.UU.; todas las operaciones de la OTAN; sus portaaviones, aviones jet, ensayos, entrenamiento y ventas de y con armas, no serán tomados en cuenta respecto a los límites de gases invernadero de EE.UU. o incluidos en algún cómputo.

El 17 de febrero de 2007, Energy Bulletin detalló el consumo de petróleo de EE.UU. sólo para los aviones, barcos, vehículos terrestres e instalaciones que lo convierte en el mayor consumidor de petróleo del mundo. En aquel entonces, la Armada de EE.UU. tenía 295 barcos de combate y apoyo y unos 4.000 aviones en condiciones de servicio. El Ejército de EE.UU. tenía 28.000 vehículos blindados, 140.000 vehículos de alta movilidad de uso múltiple, más de 4.000 helicópteros de combate, varios cientos de aviones de ala fija y un parque móvil de 187.493 vehículos. Con la excepción de 80 submarinos y portaaviones nucleares, que propagan contaminación nuclear, todos los vehículos utilizan petróleo.

Incluso según el CIA World Factbook de 2006, sólo 35 países (de 210 en el mundo) consumen más petróleo por día que el Pentágono.

Las fuerzas armadas de EE.UU. usan oficialmente 320.000 barriles de petróleo por día. Sin embargo, este total no incluye el combustible consumido por contratistas o el combustible consumido en instalaciones alquiladas y privatizadas. Tampoco incluye la enorme cantidad de energía y recursos utilizados para producir y mantener su equipamiento letal o las bombas, granadas o misiles que emplea.

Steve Kretzmann, director de Oil Change International, informa que: “La guerra de Iraq produjo por lo menos 141 millones de toneladas métricas de equivalente de dióxido de carbono (MMTCO2e) desde marzo de 2003 hasta diciembre de 2007… La guerra emite más de un 60% del dióxido de carbono de todos los países… Esta información no es fácilmente accesible… porque las emisiones militares en el extranjero están exentas de los requerimientos nacionales de información bajo la ley de EE.UU. y la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático.” (www.naomiklein.org, 10 de diciembre). La mayoría de los científicos culpan las emisiones de dióxido de carbono por los gases invernadero y el cambio climático.

Bryan Farrell dice en su nuevo libro “The Green Zone: The Environmental Costs of Militarism,” que el “mayor ataque contra el entorno, contra todos nosotros en el globo, viene de una agencia… las Fuerzas Armadas de EE.UU.”

¿Cómo logró el Pentágono la exención de los acuerdos climáticos? Durante las negociaciones de los Acuerdos de Kioto, EE.UU. exigió como condición para su firma que todas sus operaciones militares en el mundo y todas las operaciones en las que participa con la ONU y/o con la OTAN fueran totalmente exentas de la medida de reducciones.

Después de obtener esa gigantesca concesión, el gobierno de Bush se negó a firmar los acuerdos.

En un artículo del 18 de mayo de 1998, intitulado “Temas de seguridad nacional y de política militar involucrados en el tratado de Kioto,” el doctor Jeffrey Salmon describió la posición del Pentágono. Cita el informe anual de 1997 al Congreso del entonces secretario de defensa William Cohen: “El departamento de defensa recomienda enérgicamente que EE.UU. insista en una cláusula de seguridad nacional en el protocolo de cambio climático que se está negociando.” www.marshall.org)

Según Salmon, esa cláusula de seguridad nacional fue propuesta en un borrador que especificaba “una exención militar total de límites de emisiones de gases invernadero. El borrador incluye operaciones multilaterales como ser actividades aprobadas por la OTAN y la ONU, pero también incluye acciones relacionadas muy ampliamente con la seguridad nacional, que parece incluir todas las formas de acciones militares unilaterales y el entrenamiento para tales acciones.”

Salmon también citó al subsecretario de Estado Stuart Eizenstat, quien dirigió la delegación de EE.UU. en Kioto. Eizenstat informó que “el departamento de defensa y los militares uniformados que estuvieron junto a mí en Kioto obtuvieron todos los requerimientos que dijeron que querían. Es decir autodefensa, mantenimiento de la paz, ayuda humanitaria.”

Aunque EE.UU. ya había recibido esas garantías en las negociaciones, el Congreso de EE.UU. aprobó una cláusula explícita garantizando la exención militar de EE.UU. Inter Press Service informó el 21 de mayo en 1998: “Los legisladores de EE.UU., en su más reciente golpe contra los esfuerzos internacionales para contener el calentamiento global, eximieron hoy las operaciones militares de EE.UU. del acuerdo de Kioto que especifica compromisos vinculantes para reducir emisiones de ‘gases invernadero’. La Cámara de Representantes aprobó una enmienda a la ley de autorización militar del próximo año que ‘prohíbe la restricción de las fuerzas armadas bajo el Protocolo de Kioto.’”

Actualmente, en Copenhague, siguen valiendo los mismos acuerdos y líneas directivas sobre gases invernadero. Sin embargo, es extremadamente difícil encontrar la más mínima mención de esta manifiesta omisión.

Según la periodista ecológica Johanna Peace, las actividades militares seguirán siendo eximidas de una orden ejecutiva firmada por el presidente Barack Obama que prevé que las agencias federales reduzcan sus emisiones de gases invernadero hasta 2020. Peace señala que: “Las fuerzas armadas representan un 80% de las necesidades de energía del gobierno federal.” (solveclimate.com, 1 de septiembre)

La exclusión general de las operaciones globales del Pentágono hace que las emisiones de dióxido de carbono de EE.UU. parezcan ser mucho menores de lo que son en realidad. Sin embargo, incluso sin contar el Pentágono, EE.UU. tiene las mayores emisiones de dióxido de carbono del mundo.

Más que emisiones

Aparte de emitir dióxido de carbono, las operaciones militares de EE.UU. liberan otros materiales altamente tóxicos y radioactivos al aire, el agua y el suelo.

Armas estadounidenses hechas de uranio empobrecido han descargado decenas de miles de kilos de micro partículas de desechos radioactivos y altamente tóxicos por todo Oriente Próximo, Asia Central y los Balcanes.

EE.UU. vende minas terrestres y bombas de racimo que son una causa mayor de explosiones retardadas, de mutilación y de incapacitación especialmente de campesinos y gente del campo en África, Asia y Latinoamérica. Por ejemplo, Israel lanzó más de un millón de bombas de racimo suministradas por EE.UU. en el Líbano durante su invasión de 2006.

La guerra de EE.UU. en Vietnam dejó grandes áreas tan contaminadas con el herbicida Agente Naranja que actualmente, más de 35 años después, la contaminación con dioxina es entre 300 y 400 veces mayor que los niveles “seguros”. Una tercera generación está sufriendo defectos de nacimientos y altas tasas de cáncer resultantes de esa contaminación.

La guerra de 1991 de EE.UU. en Iraq, seguida por 13 años de crueles sanciones, la invasión de 2003 y la ocupación subsiguiente, han transformado la región – que tiene una historia de 5.000 años como granero de Oriente Próximo – en una catástrofe ecológica. La tierra arable y fértil de Iraq se ha convertido en un páramo desértico en el cual el menor viento provoca una tormenta de arena. Iraq, que era exportador de alimentos, importa ahora un 80% de su alimento. El ministro de agricultura iraquí estima que un 90% de la tierra sufre una severa desertificación.

Guerra ecológica en el interior de EE.UU.

Además, el departamento de defensa se ha opuesto rutinariamente a órdenes de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) de limpiar bases estadounidenses contaminadas. (Washington Post, 30 de junio de 2008). Las bases militares del Pentágono lideran la lista de los sitios más contaminados del Superfund, y los contaminantes son absorbidos por los acuíferos de agua potable y el suelo.

El Pentágono también se ha opuesto a esfuerzos de la EPA por establecer nuevos estándares de contaminación para dos productos químicos que se encuentran ampliamente en instalaciones militares: perclorato, encontrado en el propergol de cohetes y misiles; y tricloroetileno, un desengrasador para partes de metal.

El tricloroetileno es el contaminante del agua más generalizado en el país, y es absorbido por acuíferos en California, Nueva York, Texas, Florida y otros sitios. Más de 1.000 instalaciones militares en EE.UU. están contaminadas con el producto. Las comunidades más pobres, especialmente comunidades de color, son las más severamente impactadas por este envenenamiento.

Las pruebas estadounidenses de armas nucleares en el sudoeste y en las islas del sur del Pacífico han contaminado con radiación millones de hectáreas de tierra y agua. Montañas de desechos radioactivos y tóxicos de uranio han sido abandonadas en tierras indígenas en el sudoeste. Más de 1.000 minas de uranio han sido abandonadas en reservaciones navajo en Arizona y Nuevo México.

En todo el mundo, en bases antiguas y activas en Puerto Rico, las Filipinas, Corea del Sur, Vietnam, Laos, Camboya, Japón, Nicaragua, Panamá y la antigua Yugoslavia, barriles corroídos de productos químicos y disolventes y millones de proyectiles son criminalmente abandonados por el Pentágono.

La mejor manera de limpiar dramáticamente el entorno es cerrar el Pentágono. Lo que se necesita para combatir el cambio climático es un completo cambio de sistema.

Sara Flounders es codirectora del International Action Center.

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

International Action Center – 18.12.109

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=16609