viernes, 25 de febrero de 2011

Ambientalismo científico o ambientalismo supersticioso, y lo que dijo Bolívar

Rebelión_25/02/2011


“Si la naturaleza se opone a nuestros designios, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”

Simón Bolívar


Hoy en día la humanidad por fin comienza a tener conciencia del peligro que representan muchas de las acciones humanas que afectan al medio ambiente. Si bien no se puede negar que el medio ambiente es afectado por el ser humano, la magnitud de su influencia es tema de debate. Existen grupos que buscan ocultar o minimizar dicha influencia y/o los peligros que puede representar para las personas.

Pero dentro del movimiento ambientalista, entendido como el conjunto de personas que consideran importante minimizar el "daño" al medio ambiente, pueden distinguirse dos enfoques: uno consiste en un entendimiento científico y naturalista de este fenómeno; y el otro lo considera desde un punto de vista sobrenatural y supersticioso. En este artículo argumentaremos que el enfoque supersticioso no corresponde con la realidad y puede conducir a grandes equivocaciones, que a su vez pueden resultar contraproducentes para el movimiento ambientalista.

Naturaleza o medio ambiente

Muchas personas confunden la defensa del medio ambiente con la defensa de la naturaleza. En este artículo entendemos a la naturaleza como a todo lo que compone nuestra realidad, es decir, al universo en su conjunto. La naturaleza incluye a los hermosos paisajes silvestres, a sus plantas y animales, a sus frutos comestibles, a su agua potable, a sus agradables sonidos y a sus frescas temperaturas. Pero la naturaleza también incluye al inhóspito espacio interestelar, al las temperaturas extremadamente frías o extremadamente calientes de las superficies de otros planetas, y en nuestro planeta la naturaleza incluye a gélidos paisajes polares, calurosos paisajes desérticos, oscuros y profundo ambientes submarinos, recónditos lugares subterráneos, fenómenos catastróficos como terremotos, maremotos, huracanes, erupciones volcánicas, e incluye seres muy peligrosos para los humanos, como lo son muchas bacterias, parásitos, hongos y virus.

El medio ambiente, es un concepto mucho más restrictivo, ya que no incluye tantos fenómenos. Si bien el medio ambiente forma parte de la naturaleza, se refiere específicamente a lugares que cumplen con los requisitos suficientes para la existencia de seres vivos, y en especial, de los seres humanos. Como veremos, la definición del medio ambiente es delicada y compleja, debido a la lucha por la supervivencia que puede existir entre diferentes especies de seres vivos, pero dicha definición implica la supervivencia y reproducción de la vida.

¿La naturaleza puede hacernos daño?

En la historia humana las enfermedades producidas por virus y bacterias han sido las principales causas de muerte. Catástrofes naturales son ejemplos evidentes de acontecimientos naturales que producen enormes daños a la humanidad. El resto de las especies vivientes no son ajenas a los daños producidos por estos sucesos naturales. Los conocimientos científicos actuales nos hablan de varias extinciones masivas de seres vivos durante la historia de nuestro planeta, mucho antes de la aparición de los seres humanos. En conclusión podemos decir con bastante certeza que la naturaleza, o parte de ella, puede hacerle enorme daño tanto al ser humano, como también a los seres vivos y al medio ambiente.

¿Podemos hacerle daño a la naturaleza?

Es difícil hablar de daño a la naturaleza si consideramos a los seres humanos como a un ser vivo más. Ciertamente los seres humanos podemos afectar en gran medida a los ambientes y seres naturales que nos rodean, pero ¿por qué habríamos de considerar menos natural los cambios que produce el ser humano que los cambios que produce otra especie animal o vegetal? Si los seres humanos formamos parte de la naturaleza no hay razón para considerar nuestras acciones como no naturales. Admitiendo que nuestras acciones son tan naturales como cualquier otro fenómeno natural, ¿bajo qué criterio podemos hablar de daño a la naturaleza? Ninguna de nuestras acciones puede hacer que la naturaleza pierda materia, o energía, o sienta dolor, sino simplemente producen un reordenamiento de la materia y de la energía de una ínfima e insignificante parte del universo. No tiene mucho sentido pensar que nuestras acciones pueden dañar a la naturaleza, nuestras acciones simplemente producen cambios en la naturaleza, cambios que ciertamente pueden afectarnos a nosotros mismos, a otros seres vivos, y al ambiente que nos rodea.

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen".

Stephen Hawking

Es muy fácil desmentir la idea de que el ser humano puede hacerle daño a la naturaleza si comparamos el tamaño del universo y el tamaño de nuestro planeta. Mientras el universo conocido tiene unos 93 millardos de años luz de extensión, en kilómetros eso es más o menos un 9 seguido de 22 ceros, mientras que nuestro planeta tiene un diámetro de unos 13 mil kilómetros. La masa del universo en kilogramos es de más o menos un 5 seguido de 45 ceros, mientras que la masa de nuestro planeta es de un 6 seguido de 24 ceros. Estas cifras lo que muestran es que el tamaño de nuestro planeta es insignificante en comparación al resto del universo. Si el daño se mide a partir de la cantidad de materia afectada, las células de piel que mueren al momento de darle la mano a un amigo, o al besar a la pareja, o al abrazar a un niño, representan en proporción mucho más daño, que para el universo la destrucción total de nuestro planeta. En conclusión no tiene sentido hablar de daño a la naturaleza.

¿Podemos hacerle daño al medio ambiente?

Al hablar de medio ambiente se esclarecen muchas de las inquietudes que intuitivamente relacionamos con la contaminación, la muerte de seres vivos y la extinción de especies animales y vegetales, y que muchas veces calificamos erróneamente como daños a la naturaleza. Si definimos al medio ambiente de manera general como a un lugar en el que existen las condiciones necesarias para la subsistencia de la vida, entonces el daño al medio ambiente puede ser definido de manera sencilla como los cambios en dicho lugar que acaban con dichas condiciones de subsistencia de la vida. Entonces el ser humano efectivamente puede hacerle daño al medio ambiente, el ser humano puede destruir los requisitos para la supervivencia de los seres vivos, incluyendo a su propia especie. Sin embargo, la subsistencia de cierta especie o de ciertos seres vivos puede entrar en conflicto con la subsistencia de otras especies o de otros seres vivos, y en estos casos la definición precisa del medio ambiente se convierte en un problema delicado.

En conclusión, debemos referirnos al medio ambiente y no a la naturaleza al momento de oponernos a la contaminación, a la extinción de especies, a la muerte de seres vivos y a la destrucción de su hábitat.

Lo natural y lo artificial

En este artículo hemos definido a la naturaleza de manera bastante amplia, incluyendo a la realidad en su conjunto. Pero habitualmente muchos hacemos una distinción entre fenómenos naturales y fenómenos artificiales. Argumentaremos que esta distinción puede traer muchos malentendidos y confusiones.

¿Por qué habríamos de considerar menos natural un edificio que un panal de abejas? ¿por qué habríamos de considerar menos natural el aumento de dióxido de carbono en la composición de nuestra atmósfera producido por el ser humano que el aumento de oxígeno en la composición de la atmósfera producido por la aparición de organismo fotosintéticos como plantas y fitoplacton?

Hace varios años, por las calles de Caracas podían verse transitar autobuses que utilizaban gas natural como combustible, en lugar de gasolina. Algunos recordarán que dichos autobuses tenían anuncios en los que se promocionaba el uso de gas natural como combustible, y en el que aparecían pintadas plantas, en alusión las características menos dañinas al medio ambiente del gas natural, en comparación con otros combustibles. Pero uno habría de preguntarse ¿es el gas natural menos natural que el petróleo? No, en absoluto, de hecho frecuentemente tanto el petróleo como el gas natural son el resultado del mismo proceso natural y se encuentran en los mismos depósitos subterráneos. Desafortunadamente, el adjetivo natural que se le aplica a este gas, hace pensar que se trata de una sustancia beneficiosa para el medio ambiente, cuando en realidad dicho gas es tan natural como lo es el petróleo. Ahora bien, ciertamente el gas natural puede considerarse menos contaminante que el petróleo, pero por otras razones, no por el hecho de que sea natural. Este es el tipo de confusión que produce el considerar que lo natural es de por sí beneficioso para el medio ambiente.

Artificial es una palabra que deriva de la palabra artificio, y que relacionamos con mecanismos o procesos que implican la utilización del ingenio humano. Las sustancias y objetos artificiales son producto de transformaciones propiciadas por el ser humano a sustancias y objetos silvestres. Para la mayoría de la gente, mientras mayor es la transformación, más artificial es el producto de dicha transformación. Podemos notar también, que frecuentemente las transformaciones químicas de una sustancia, son consideradas más artificiales que las transformaciones físicas. Por ejemplo, quemar la madera (transformación química) es considerado más artificial que cortarla (transformación física). Esto es tan así, que la palabra químico se ha convertido en un sinónimo de sustancia contaminante o dañina. Pero esto puede resultar confuso y errado en muchos casos. Otro factor que también influye en le hecho de catalogar a algo como artificial, es la antigüedad del proceso de elaboración. Mientras más moderno es el método de producción de un producto, es más probable que lo cataloguemos como artificial.

Podemos analizar dos sustancias bien conocidas por nosotros, como lo es la gasolina, y el queso. Si a cualquier persona le preguntamos cual de los dos es más artificial, la mayoría nos responderá que la gasolina. Pero examinemos realmente cómo se fabrican ambos. La gasolina es producida a partir del petróleo. El petróleo se extrae de yacimientos que se encuentran a cierta profundidad de la superficie (a veces se encuentran al nivel de la superficie) y después se procesa en una refinería. El proceso consiste básicamente en calentar el petróleo, lo cual permite la separación de sus componentes. Muchas veces es necesario extraer sustancias no deseadas y realizar tratamientos químicos. El queso es producido a partir de la leche de animales (la cual muchas veces ha pasado por algún proceso de pasteurización). El proceso consiste primero en separar el cuajo del suero líquido de la leche, utilizando calor o alguna sustancia química. El cuajo posteriormente se fermenta gracias a la acción de bacterias que convierten los azúcares en ácido láctico. Muchas veces pasan por procesos de deshidratación, calentamiento y prensado. Objetivamente ¿cuál es el proceso que convierte a la gasolina en algo más artificial que el queso? Es difícil decirlo.

Lo que queremos resaltar con esto es que el daño al medio ambiente que puede implicar un producto es una tarea compleja, y que consideraciones simplistas basadas en las nociones tradicionales de “lo natural” o de “lo artificial” pueden conducir a conclusiones falsas.

¿Existe alguna relación entre lo artificial y el daño al ambiente?

Lo artificial no implica contaminante, pero existe una relación. Para entenderla tenemos que comprender cómo evoluciona la vida en nuestro planeta. La evolución de la vida es producto de un proceso de selección natural, en el que las condiciones de un medio ambiente propician el predominio de ciertas características en los seres vivos. Por ejemplo, un medio ambiente acuático propicia la existencia de mecanismos para desplazarse en el agua en el caso de animales acuáticos. Otro ejemplo es un ambiente con luz solar, en el que se propicia la aparición de organismos que aprovechar la energía solar (organismos fotosintéticos). Dichas características modifican a su vez el medio ambiente y propician a su vez el predominio de nuevas características en los seres vivos. Por ejemplo, la existencia de dióxido de carbono en la atmósfera primitiva propició la aparición de seres que producían oxígeno a partir de dióxido de carbono, y esto a su vez propició la aparición de seres que utilizan el oxígeno para respirar. Este proceso en el que el medio ambiente influye en las transformaciones de los seres vivos y los seres vivos en las transformaciones del medio ambiente ocurre de manera gradual durante millones de años.

Siendo un proceso gradual y lento, cualquier modificación brusca del medio ambiente produce condiciones nuevas a las que muchos seres vivos no van a poder reaccionar a tiempo por lo que perecerán. Esto independientemente de que dichas modificaciones sean producidas por el ser humano, por otro ser vivo, o por otros fenómenos naturales. La colisión de un gran meteorito sobre la superficie terrestre produce un cambio brusco en el medio ambiente, con lo que muchos organismos vivientes no pueden adaptarse a dicho cambio. De la misma manera, el cambio de la composición del aire, del agua, y de la superficie terrestre que produce el ser humano puede ser suficientemente brusco como para producir la muerte de seres y la extinción de especies.

El daño al medio ambiente que produce un fenómeno artificial puede ser entendido entonces como producto del cambio brusco del medio ambiente.

Pero un fenómeno no artificial (podríamos llamarlo silvestre), puede ser tan dañino o más, al medio ambiente que un fenómeno artificial. Por esto debemos tratar de evitar dichos fenómenos naturales tanto como cualquier fenómeno artificial que dañe al medio ambiente. Evitar que un enorme meteorito colisione con nuestro planeta es un acto tan ambientalista como disminuir la contaminación o evitar la destrucción de una selva.

Bolívar tenía razón

En 1812 un potente terremoto sacudió buena parte de Venezuela, en plena Guerra de Independencia contra el dominio español. En esa época la mayoría de la alta jerarquía eclesiástica se apresuró a culpar a los independentistas, alegando que el terremoto era muestra de la oposición de dios a la causa de la emancipación. Ante esta situación Simón Bolívar realiza esta famosa frase:

“Si la naturaleza se opone a nuestros designios, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

Algunas personas han criticado dicha frase, alegando que se opone a la defensa del medio ambiente. Pero a partir de las consideraciones que hemos hecho, se puede concluir que, a pesar de que muchos avances científicos eran desconocidos en la época de Bolívar, su frase no deja de ser correcta en muchos sentidos, aunque de alguna manera ingenua. Un terremoto no es, de ninguna manera, un fenómeno beneficioso para el medio ambiente. Se trata de un fenómeno natural brusco e impredecible para el que muchos seres vivos no tienen manera de protegerse, y que causa grandes daños a los seres humanos. Los seres humanos debemos luchar contra los fenómenos naturales que dañan a nuestra especie, a otras especies y al medio ambiente. En este sentido Bolívar tenía toda la razón en luchar contra la naturaleza cuando esta se opone a la vida. Sin embargo es ingenuo pensar que podemos hacer que la naturaleza nos obedezca. Sin duda podemos tener influencia en gran parte de la naturaleza que nos afecta directamente y que influye en nuestra vida, pero no hay manera de que tengamos influencia en la mayor parte del vasto universo natural.

Protección del medio ambiente

¿Por qué proteger al medio ambiente?

Un enfoque supersticioso del ambientalismo justifica la defensa del medio ambiente como una defensa de la naturaleza, ya sea por respeto o por temor a represalias de dioses o seres sobrenaturales. En el pasado esto llegó a ser una explicación aceptada por mucha gente. Desde la Biblia hasta la mitología azteca, pasando por un sinnúmero de mitologías y religiones, presentan creencias sobre catástrofes producidas por deidades. El profesor Vladimir Acosta relata en uno de sus programas cómo dichas creencias comenzaron a producir dudas y escepticismo con el terremoto de Lisboa de 1755 (http://www.aporrea.org/actualidad/n168675.html). Pero hoy en día siguen manteniéndose esas creencias en muchas personas.

“Dios perdona siempre, el hombre, a veces, la naturaleza, nunca” es una frase que algunos hemos escuchado. Pero ¿tiene sentido esta frase? ¿la naturaleza se venga de nosotros por el mal que le hemos hecho? No, no tiene sentido, la naturaleza actúa en base a leyes que no están basadas en nociones del bien y del mal. Más absurdo aun es pensar que los niños inocentes que mueren a causa de desastres naturales fallecen merecidamente.

La peor consecuencia de esta manera de pensar es la inacción que promueve. Si los desastres naturales y las enfermedades naturales son la venganza de algún dios o de un ente llamado la naturaleza, entonces no es sensato trata de evitarlos o de reducir sus consecuencias negativas, ya que esto de todas formas no detendrá la venganza y hasta podría exacerbarla.

Debemos proteger el medio ambiente, no por que esto puede producir la venganza de la naturaleza, sino porque esto modifica las condiciones que permiten la vida en el planeta, y que afectan la vida de seres humanos, de animales, de plantas y otros seres hacia los que podemos sentir empatía o que son beneficiosos para nosotros. Debemos proteger al medio ambiente porque al hacerlo nos protegemos a nosotros mismos y aseguramos nuestra felicidad presente y futura.

jueves, 24 de febrero de 2011

Agrocombustibles: la polémica se instala en América Central

IPS_24/02/2011


Crece la polémica en América Central sobre el verdadero alcance de la expansión de plantaciones industriales en zonas boscosas o dedicadas a siembras de subsistencia y su impacto en la endeble fuente de alimentos de la población rural.

"Hay una reducción drástica del área destinada a la siembra de cultivos básicos porque cuando los campesinos venden sus parcelas dejan de cultivarlos. Y el impacto no es solo sobre la familia que perdió su tierra o la vendió, sino de tres o cuatro que les arrendaban", dijo a Tierramérica la activista Laura Hurtado, de la no gubernamental ActionAid Guatemala.

En este país, que tiene la mitad de sus 14 millones de habitantes en la pobreza y 17 por ciento en la indigencia, la población rural subsiste sembrando maíz y frijol y hortalizas.

Pero "grandes agroempresarios están comprando enormes extensiones para sembrar caña de azúcar y palma africana (aceitera) lo cual amenaza los medios de subsistencia de esas familias", agregó Hurtado.

El mayor cultivo de Guatemala después del café es la caña de azúcar, con 28,4 por ciento de la superficie con siembras permanentes, según el último Censo Nacional Agropecuario, de 2003. Pero hay hasta 40 por ciento de la superficie agrícola apta para esta plantación.

La palma es el quinto cultivo permanente, con 4,7 por ciento de la superficie plantada, y el potencial para su extensión es de 40 por ciento, indica el informe "Caña de azúcar y palma africana: combustibles para un nuevo ciclo de acumulación y dominio en Guatemala", publicado en 2008 por varias entidades no gubernamentales.

El área cubierta de caña pasó de 84.000 hectáreas en 1985 a unas 220.000 en 2009, sobre todo en la costa sur, mientras que la palma abarcaba en 2008 unas 56.000 hectáreas en el norte y noreste, y para ese mismo año se planificaba sumar otras 11.000, según el estudio de ActionAid "El mercado de los agrocombustibles: Destino de la producción de caña de azúcar y palma africana de Guatemala", publicado en 2010.

Las empresas responsables se expandieron adquiriendo tierras a menudo mediante coacción a los campesinos, quienes "después deben vivir de un bajo salario sin acceso a recursos como agua, leña y otros productos del bosque", dijo Hurtado.

Ovidio Pérez, del Centro Guatemalteco de Investigación y Capacitación de la Caña de Azúcar, matizó estos juicios indicando que la caña se concentra en el sur, en áreas ya degradadas por el ganado u otros monocultivos como el algodón. Por eso "no se está desplazando ni afectando el ambiente", dijo a Tierramérica.

Más que amenazar la seguridad alimentaria de las familias, la caña suministra empleo para miles de personas, añadió. "No creo que haya otro cultivo que genere aquí tantas fuentes de trabajo y desarrollo para las comunidades", dijo Pérez.

Otro informe de ActionAid, "Plantaciones para agrocombustibles y la pérdida de tierra para la producción de alimentos en Guatemala", de 2008, expone ejemplos en materia de concentración tierras, como la finca San Román, en el municipio de Sayaxché del norteño departamento de Petén.

Esa propiedad de 90.000 hectáreas había sido ocupada a partir de 1978 por desplazados de la guerra interna (1960-1996) que dejó 200.000 muertos y desaparecidos.

Concluido el conflicto y tras un largo proceso de legalización, el Fondo Nacional de Tierras entregó en 2001 títulos de propiedad a 2.113 familias.

Pero los interesados en comprar tierras "iban a la entrega a ofrecer dinero (a los campesinos) a cambio de las escrituras. A junio de 2008 el 60 por ciento de la finca había sido concentrada por los empresarios de la palma", dice el documento.

En Honduras, campesinos y activistas reiteran la queja.

"Mientras la palma y la caña prosperan, la producción de granos básicos ha disminuido, al punto que el país se ve obligado a importar maíz y frijol", dijo a Tierramérica la dirigente Miriam Miranda, de la Organización Fraternal Negra Hondureña, que aglutina a las 46 comunidades garífunas de ese país.

"Para inicios de la década de los 90 existían 40.000 hectáreas de palma africana y hoy son 120.000" concentradas en el norte, en el Valle del Aguán y en el departamento de Cortés, precisó.

La expansión no es bien vista por los garifunas, una etnia nacida de la mezcla de nativos y africanos que vivió en la primera mitad del siglo XX el auge y derrumbe de las plantaciones bananeras.

La extensión de la palma lleva a perder el "hábitat funcional" de esos pueblos, que subsisten de la siembra de yuca amarga y de otros cultivos.

En la vecina Nicaragua "el monocultivo de palma se ha convertido en una de las principales amenazas a los recursos naturales", se quejó el ambientalista Saúl Obregón, de la Fundación del Río.

En El Castillo, una reserva biológica a orillas del sureño río San Juan, una empresa obtuvo permiso para plantar palma en 3.200 hectáreas, pero se extendió a más de 6.000, dijo Obregón a Tierramérica.

"Cada vez que esta empresa compra una finca está contribuyendo a que la familia que vende, compre nuevas propiedades en la zona núcleo de la reserva o a que deje de producir alimentos y sus miembros se conviertan en peones agrícolas", describió.

"En 2009 la vegetación boscosa se redujo hasta 60 por ciento. Mientras, la palma africana experimentó un aumento de 92 por ciento entre 2002 y 2009", asevera un informe publicado en septiembre de 2010 por Fundación del Río.

Aída Lorenzo, de la Asociación de Combustibles Renovables de Guatemala, replicó que "existe mucha desinformación" sobre los biocombustibles, la caña y la palma.

En este país "con la palma africana no se produce biodiésel sino aceite vegetal", aclaró Lorenzo. Casi la mitad de la producción se emplea en la industria alimentaria nacional y el resto se exporta.

Además, "no debimos sembrar más caña para producir etanol. La totalidad de la caña se utiliza para hacer azúcar en Guatemala", que es el quinto exportador mundial, apuntó, mientras el alcohol se obtiene de la melaza, subproducto de la refinación azucarera.

Cinco destilerías producen 180 millones de litros de alcohol, que se exporta en más de 90 por ciento, según datos de la industria. En 2008, más de 74 por ciento fue para usos industriales y 25 por ciento como alcohol carburante. Los principales mercados son la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, indica "El mercado de los agrocombustibles…".

Gracias al Sistema Generalizado de Preferencias Plus de la UE, Guatemala vende su etanol libre de aranceles al bloque desde 2006.

Si este país mezclara etanol y gasolina en una proporción de 10 por ciento "podría ahorrarse 67 millones de dólares anuales" en combustibles fósiles importados. "Eso es lo que promovemos, porque además disminuye las emisiones" de gases que recalientan la atmósfera, dijo Lorenzo. Para Ricardo Navarro, director de Amigos de la Tierra - El Salvador, los agrocombustibles no son tampoco solución ambiental. Aunque su combustión libera menos gases que la gasolina, "para producir etanol se necesitan muchos insumos que demandan combustibles fósiles" y, a menudo, "para producir un agrocombustible, antes se destruye una selva".

* Este artículo fue publicado originalmente el 19 de febrero por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97590

Ministro Ricardo Menéndez y programa La Hojilla dan su apoyo a tecnologías libres

lubrio.blogspot.com_24/02/2011


El ministro de Ciencia y Tecnología, Ricardo Menéndez, en su comparecencia ante la Asamblea Nacional el 22 de febrero de 2011, envió "un saludo profundo a toda la comunidad de Software Libre, que precisamente viene haciendo un trabajo claro, profundo, constructivo para el avance de nuestra independencia", ello en respuesta al diputado WIlliam Dávila, conocido por sus continuos convenios con Microsoft cuando era gobernador de Mérida. Dávila le reclamó a Menendez que no se estaba usando el Decreto Presidencial 3.390 para "migrar Cadafe, Banco de Venezuela y Banco Bicentenario al Satélite Simón Bolívar". Menéndez le explicó a Dávila que dicho decreto está relacionado con la migración de la plataforma del Estado al Software Libre, y no tenía que ver con el satélite Venesat.

http://www.youtube.com/watch?v=7lK0NdZApos

Menéndez fue fuertemente aplaudido al enviar un saludo a la comunidad de Software Libre, pero no por la bancada de diputados opositores, que permaneció indiferente. Todo lo contrario, Ricardo Sánchez (suplente de María Corina Machado) se puso a hacer lo que mejor sabe hacer: bostezar. Previamente, Menéndez había reconocido la importancia del trabajo de compañeros de la comunidad de software libre en el desarrollo de las computadorcitas Canaima para niños y niñas.

http://www.youtube.com/watch?v=dfYs1oSa5NA

Pocos minutos después, desde el programa La Hojilla, Jorge Amorín resaltó la importancia de los desarrollos nacionales en software libre para los proyectos Canaima e Infocentro. Dijo Amorín: "Las computadoras Canaima ayudan a que los niños no se desarrollen con el vicio de usar software privativo al que nos acostumbraron los demás a usar Windows, MacOS u otros software privativos. Es algo que se tiene que expandir mucho más, calar en las bases, quitar ese susto de asomar algo nuevo. Hacerse un trabajo sutil, como se ha hecho en los Infocentros, donde se sienta a las personas" y se les explica que no hay que pagar licencias o depender de transnacionales, sino que "estamos haciendo desarrollos propios que generan soberanía nacional en el hecho tecnológico". Espera que las y los niños que aprendan software libre con Canaima puedan servir de replicadores a sus padres y familias.
Mario Silva informó que se repetirá la experiencia de Alba Ciudad (primera emisora de radio venezolana que usa 100% sistemas en software libre) en emisoras comunitarias, empezando con Makunaima Kariña Radio, ello tras contactar al ministro Ricardo Menéndez y solicitarle su ayuda.

http://www.youtube.com/watch?v=HlCpondSdAU

Fuente: http://lubrio.blogspot.com/

miércoles, 23 de febrero de 2011

Informe derrumba los mitos de la industria
Los cultivos transgénicos agonizan en Europa

Rebelión/Amigos de la Tierra_23/02/2011


En el mismo día del lanzamiento de un nuevo estudio sobre la comercialización de transgénicos a escala mundial patrocinado por la industria, un nuevo informe de Amigos de la Tierra Internacional revela que los cultivos transgénicos en Europa siguen cayendo en picado, al tiempo que aumentan el número de países que los prohíben [1].

El informe “¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos” demuestra que apenas el 0,06% de los campos europeos se cultivan con transgénicos, un descenso del 23% desde 2008. Siete Estados miembro de la UE prohíben el cultivo del maíz transgénico de Monsanto por las cada vez mayores evidencias sobre sus impactos ambientales y socioeconómicos, así como sobre sus incertidumbres en la salud. Tres países han prohibido el cultivo de la patata transgénica de BASF por precauciones sanitarias inmediatamente después de ser aprobado su cultivo en la primavera de 2010, y cinco Estados miembro han llevado a la Comisión Europea ante los tribunales por su autorización [2]. La oposición pública a los alimentos y cultivos transgénicos se ha incrementado hasta el 61% [3].

David Sánchez, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra España afirmó: “Los cultivos transgénicos no tienen ningún futuro en Europa, por la fuerte oposición social, sus demostrados impactos ambientales, sociales y económicos, y por los riesgos que plantean sobre la salud. Es lamentable que el Gobierno español siga sin darse cuenta y juegue con nuestro medio ambiente, nuestra alimentación y con el futuro de nuestra agricultura.”

A escala global, el nuevo informe muestra que incluso los países que más han apostado por los cultivos transgénicos en América Latina se han visto forzados a tomar pasos para mitigar sus impactos negativos sobre la agricultura, la ciudadanía y el medio ambiente. En este sentido, el Gobierno brasileño ha lanzado un programa de soja libre de transgénicos para facilitar a los agricultores el acceso a semillas de soja no modificadas genéticamente; en Argentina, nuevas evidencias científicas muestran los graves impactos sobre la salud del herbicida Glifosato [4], utilizado en la inmensa mayoría de los cultivos transgénicos a nivel mundial, lo que ha conducido a la prohibición de la fumigación cerca de los núcleos de población, y en Uruguay, cada vez son más las administraciones locales que se declaran libres de transgénicos.

La coordinadora de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra Internacional, Kirtana Chandrasekaran añadió: “Los agricultores y la sociedad latinoamericana sufren las consecuencias de diez años de cultivos transgénicos con graves implicaciones sanitarias y costes crecientes. Los mitos sobre los que se asienta la industria de los transgénicos se están derrumbando y los estragos causados por toda Sudamérica muestran claramente que esta tecnología no sirve. Se trata de una llamada de atención a nivel global para avanzar hacia una agricultura más ambiental y socialmente responsable”.

El informe “¿Quién se Beneficia de los Cultivos Transgénicos? Una industria basada en mitos” demuestra a su vez que:

- Una nueva generación de cultivos transgénicos diseñados para promover el uso de peligrosos pesticidas como Dicamba y el 2-4 D están listos para su liberación en EE.UU. Las multinacionales biotecnológicas los están promoviendo como la solución al fracaso de los transgénicos actuales para controlar las malas hierbas y reducir el uso de pesticidas.

- La industria de los transgénicos, con el apoyo del Gobierno de EE.UU., buscan nuevos mercados en África en un intento de subir su cuota de negocio. La Fundación Gates, que invierte miles de millones de dólares en proyectos agrícolas en África ha comprado acciones de Monsanto, manifestando su interés directo en maximizar los beneficios de la industria de los transgénicos y no en proteger los intereses del pequeño campesinado africano.

Notas:

[1] Nuevo informe: “¿Quién se Beneficia de los Cultivos Transgénicos? Una industria basada en mitos” http://www.foei.org/en/who-benefits-from-gm-crops-2011/view

[2] Hoja de datos de Amigos de la Tierra Europa

http://www.foeeurope.org/GMOs/download/FoEE_Who_benefits_fact_sheet.pdf

[3] Comisión Europea (2010), Eurobarómetro: Informe sobre Biotecnología, Octubre 2010.

http://ec.europa.eu/public_opinion/archives/ebs/ebs_341_en.pdf

[4] Paganelli, A et al. Glyphosate-Based Herbicides Produce Teratogenic Effects on Vertebrates by Impairing Retinoic Acid Signaling, Chem. Res. Toxicol., 2010, 23 (10), pp 1586–1595,

http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/tx1001749