viernes, 27 de mayo de 2011

Regulen las nucleares, no los plátanos

DIE TAGESZEITUNG BERLÍN
27/05/2011
Maciej FrolowLa UE armoniza la reglamentación sobre frutas y legumbres, pero no sobre seguridad nuclear. Después de Fukushima, es aberrante que los Estados sigan decidiendo solos, sin control y en la mayor de las opacidades, se lamenta un periodista alemán.

Cualquier plátano que se comercialice en el territorio de la Unión Europea debe medir por lo menos 14 centímetros de largo y 27 milímetros de grueso. Eso es lo que puede leerse en el reglamento europeo sobre normas de calidad relativas a los plátanos.

En cambio, en el caso de las centrales nucleares en funcionamiento en la Unión no existe ninguna norma de seguridad común. Cada país hace exactamente lo que le viene en gana y el aparato comunitario, habitualmente obcecado con la uniformización —con resultados, en el mejor de los casos, cómicos— parece repentinamente desprovisto de toda competencia formal. Nada es más absurdo.

Si perdemos el control de un reactor nuclear, poco importa en qué punto se encuentre de Europa, será el continente en su conjunto el que se verá afectado. Sin embargo, este es justamente el único ámbito donde los Estados miembros pueden seguir decidiendo solos lo que hacen y lo que permiten hacer. Una Unión Europea que no fija normas más que en terrenos irrelevantes resulta intolerable.

Europa en riesgo de convertise en república bananera

Más que nunca, después de Fukushima. La comunidad corre el riesgo de convertirse en una república bananera.Ahora que hablamos de poder de decisión: en el escenario político interno tampoco se sabe muy bien —y desde hace largo tiempo— quién manda en el dominio de la energía nuclear alemana. ¿De qué poder dispone aún el Gobierno federal en el dominio de la política energética, o mejor dicho: hasta qué punto está ya en manos del lobby nuclear?

Recordemos que en ocasión de una reunión secreta celebrada el pasado otoño, la industria dictó al Gobierno la prolongación de la duración de la vida de las centrales en la ley sobre la energía nuclear. Al día siguiente de Fukushima, Angela Merkel & Co., visiblemente movidos al arrepentimiento por los sondeos de opinión, quisieron evitar dar la impresión de estar bajo la bota del lobby dando un nuevo acelerón a la salida de la energía nuclear.

Pero la terrible sospecha vuelve a surgir hoy: he aquí que el recién creado impuesto sobre el combustible nuclear se ve repentinamente amenazado con la desaparición. El Gobierno negro-amarillo [cristiano-demócrata-liberal] se dispone así a dejar en nada su único avance propiamente dicho en el campo de la política energética. Una prueba más de incompetencia.

Resoluciones concretas para poner fin a la locura nuclear

Ahora más que nunca, parece evidente que la situación energética actual requiere sobre todo personas que trabajen activamente para prohibir pura y simplemente la energía nuclear, con la ayuda de fuentes de energía alternativas. Ayer, por ejemplo, las instalaciones fotovoltaicas alemanas produjeron 120 millones de kilovatios/hora de energía solar, esto es, la producción diaria de cuatro centrales nucleares.

Crear resoluciones concretas es sin duda el mejor mecanismo para poner fin de una vez por todas a esta era de locura nuclear. Tanto en Alemania como en Europa.

jueves, 26 de mayo de 2011

Carta abierta a La Caixa sobre etnocidio de Repsol a pueblos aislados en la Amazonía peruana


Rebelión_26/05/2011

Carta abierta a La Caixa sobre etnocidio de Repsol a pueblos aislados en el Bloque 39

Barcelona , 23 de mayo de 2011.

Sr. Jaume Giró Director Ejecutivo Caixa d´Estalvis i Pensions de Barcelona- Bancaixa



Distinguido Sr. Giró,

Agradezco cordialmente la puntual respuesta, con fecha de de 16 de mayo, que he recibido de la Dirección ejecutiva de La Caixa a mi carta donde cuestionaba la participación de Repsol-YPF - en la que La Caixa es de las principales accionistas- al controvertido Bloque 39 en la Amazonía peruana, donde viven pueblos indígenas en aislamiento voluntario.

Valoro su voluntad comunicativa deseando que también se practique ante las numerosas familias desahuciadas por la asfíxia de las hipotecas que ustedes engordan o las multitudinarias manifestaciones que llenan estos días las plazas de ciudades y pueblos del país, exigiendo que los bancos devuelvan las millonarias ayudas que han recibido con dinero público para rescatar sus millonarios beneficios.

Sobre su respuesta dónde usted defiende la entrada de Repsol al bloque 39, permitame que puntualice:

Usted se refiere a la Política de Relaciones con Comunidades Indígenas que le ha citado la Dirección de Responsabilidad Corporativa de Repsol y debe saber que:

Repsol presume de muchas políticas de Responsabilidad que sobre el terreno no cumple, entre ellas el Compromiso contra el Cambio climático, o la citada política de respeto a las decisiones de los pueblos indígenas. Numerosos comunicados unánimes de pueblos indígenas de América Latina que han manifestado el rechazo de operaciones de Repsol en sus territorios han sido despreciadas, ignorando a las organizaciones legítimas de los pueblos indígenas.

Vulnerando incluso el Convenio 169 de la OIT, que obliga a una Consulta Previa vinculante antes d´operar en cualquier territorio.

Al respeto, aclare por ejemplo qué posición adopta Repsol-YPF ante la determinada negativa del pueblo Ava-guaraní de Tentayape, al Bloque Caipipendi de Bolivia, a dejar entrar a la compañía de la cual usted es accionista.

Usted se reafirma con la débil argumentación de Repsol que asegura que al Bloque 39, de 886.820 hectáreas de bosque primario amazónico impenetrable, no existen personas porque no las han visto. Le recuerdo que:

Repsol ya reconoció la existencia de pueblos aislados en el año 2003, como consta en el acta de una reunión de la empresa en el pueblo de Santa Clotilde. En 2008, personal contratado por Repsol durante la fase d´exploración sísmica, reconoció dos avistamientos de pueblos no contactados en la zona donde operaban. Instituciones públicas del Perú han reconocido l´existencia de pueblos no contactados en el Bloque 39, como el Instituto Gubernamental para Pueblos Indígenas, el Ministerio de Sanidad y el antiguo Instituto Nacional de Recursos Naturales(INRENA). También en Ecuador, se ha presupuestado una partida para tratar el tema de los pueblos aislados que transitan por la frontera entre Ecuador y Perú en la región del Bloque 39.

Por otra parte, en el año 2010, Repsol ya justificó la inexistencia de pueblos aislados en base a disposición de 10 trampas fotográficas que sólo llegaron a "cazar" algún primate. Por inverossímil que parezca, este nefasto argumento, dada de desproporción entre medios y extensión que se quiere abarcar ha sido repetido de nuevo al 2011, a raíz d´una campaña pública dónde la sociedad civil ha escrito centenares de cartas a Repsol-YPF para que se retire de este proyecto.

Le pondré un ejemplo, para convencerlo de que los argumentos de la compañía Repsol no son válidos - y haría bien usted de no creer todo aquello que venga d´un departamento como el de RSC de Repsol, especializado en manipular contenidos al gusto de los intereses de la compañía:

Si instaláramos 10 trampas fotográficas en puntuales rinconadas los bosques del Monsteny, Collserola y Montserrat y no fotografiamos más que algun mirlo y -con suerte- una ardilla, podríamos llegar a la conclusión de que los catalanes no existimos!!

Valoro también muy negativamente que la respuesta de Repsol, con beneficios anuales de 4.693 millones d´euros, sea un vulgar "copy-paste" de la misma carta del año anterior, cambiando la fecha.

Para no alargarme, le silicito a usted que me responda con transparencia en una de las siguientes opciones:

a. Aportando argumentos convincentes sobre la inocuidad a los pueblos indígenas aislados de las operaciones de Repsol al Bloque 39, más allá de intentar demostrar que no existen.

b. Convenciendo a Repsol-YPF de que se retire del Bloque 39 - como ya lo ha hecho hace unas semanas la hasta el momento socia Conocophilips- aplicando el Principio de Precaución que la compañía declara aplicar a sus actividades operativas.

c. Reconociendo con sinceridad que el alma de La Caixa, entidad que usted dirige no es la obra social como presume, sino enriquecerse a toda costa: degradando, empobreciendo y enfermando si hace falta, a las últimas regiones impenetrables del planeta. Y a sus pueblos ignorados.

Atentamente,

Marc Gavaldà

miércoles, 25 de mayo de 2011

Caso de HydroAysén
Mercado versus Sostenibilidad


Rebelión_25/05/2011

El megaproyecto HydroAysén ha causado mucho revuelo en la opinión pública del país. Por una parte, el gobierno y algunos personeros de la oposición han manifestado su franco apoyo para que el proyecto se realice. Por otra parte, se han producido manifestaciones en las calles y se observa actividad en las redes sociales criticando el megaproyecto. En esta confrontación, a su vez, se distinguen dos ideas-fuerza que se contraponen: Satisfacer las necesidades de energía futura para el país y la sostenibilidad de las decisiones energéticas. En definitiva, estamos frente a dos racionalidades que compiten por ganar un lugar privilegiado en la conciencia del ciudadano común. Como en toda disputa aparecen puntos a favor, en contra y descalificaciones entre las partes ¿Quién observa esta disputa? Lamentablemente, les interesa a muy pocos chilenos. La mayoría de los ciudadanos evitan estas materias; muchos de ellos piensan y sienten que su opinión no cuenta y se auto-marginan de partida de este trascendental debate.

Toda nueva tecnología alternativa pasa por períodos de prueba donde se ajustan las prácticas para su generación y consumo. La curva de costos de las energías alternativas, a largo plazo, van alcanzar a las formas de generación de energía no sostenibles. Esto es esperable si en la ecuación de costos se considera el impacto ambiental de las energías no sostenibles y el hecho que los combustibles de origen fósil se están agotando en el planeta. Si actuamos con convicción ésta podría ser una gran oportunidad, a largo plazo, que puede aprovechar Chile. En este sentido, cito un principio sistémico acuñado por el premio nacional de ciencias Dr. Humberto Maturana “Todo cambia en torno a aquello que se conserva”. Este principio nos indica que debemos decidir qué tipo de desarrollo de Chile queremos, qué nos importa e inspira para mantenerlo como ejes de acción, sólo después nos acometemos a reorganizar todo entorno a esos ejes rectores. Luego, si tomamos como eje de desarrollo la energía sostenible daremos impulso a nuevas carreras y materias en nuestras universidades como cartógrafos de mareas, tecnologías apropiadas y generación de energía limpia como lo sostiene el Dr. Manfred Max Neff. Además, las políticas públicas sobre energía tenderían a favorecer la generación y consumo responsable de energía a todo nivel. Al principio compraríamos la tecnología energética alternativa a aquellos países más avanzados en estas materias, al final seríamos los impulsores de este tipo de tecnología con un proyecto-país que aprovechara las ventajas naturales de nuestro territorio. Esto nos permitiría apropiarnos de la tecnología de la sostenibilidad para siempre.

Usando el lenguaje bélico las armas en esta disputa de estas dos racionalidades -mercado versus sostenibilidad- también son asimétricas en HydroAysén. Por un lado, la ingeniería de opinión o maquinaria de lobby a favor del megaproyecto viene trabajando hace mucho tiempo con capitales cuantiosos sobre las conciencias de los ciudadanos, como suele suceder en el mundo con estos megaproyectos. Por otro lado, tenemos a un grupo de personas sin la solvencia económica ni la orgánica suficiente para influir sobre las decisiones políticas del país. Resultado: una nueva versión de la épica de “David contra Goliath”. En este caso, los que estamos por la opción de David no hemos sido lo suficientemente convincente. No se trata de dejar sin energía al país, sino que se tome la decisión con criterios de sostenibilidad en su sentido más amplio. En efecto, existen fuentes alternativas de energía, por cierto más caras de extraer que tenemos en abundancia y de origen natural: el suelo con mayor potencial térmico en el mundo, fuertes corrientes submarinas a lo largo de toda la costa de Chile continental, viento en todas las regiones, el desierto de Atacama tiene más de tres mil horas de sol al año y es considerado uno de las regiones con mayor potencial del planeta para la generación de energía solar. Sin embargo, la lógica economicista de corto plazo es ciega a todas estas maravillas, bellezas y ventajas de nuestra naturaleza. Ya me imagino las caras de los expertos en energía y economistas que se mofan de este listado de ventajas naturales de Chile y consideran irracional o a lo menos romántico cualquier consideración fuera de la racionalidad del mercado. Esta racionalidad dominante es un paradigma muy distinto a la racionalidad de la sostenibilidad.

La triste realidad nos dice que los ostentadores del poder y del dinero y aquellos seducidos con “regalitos” no están dispuestos a conceder una oportunidad a la sostenibilidad. En realidad, su mirada es pequeña y cortoplacista. Su truco es travestir sus decisiones de imparcialidad – con juicios expertos – cuando saltan a la vista quienes serán los mayores beneficiados con este proyecto, los mismos de siempre: los poderosos. Hacen de todo para ganar, parten el proyecto en dos para que la generación de energía esté separada de su distribución y se voten como dos proyectos distintos. Es un verdadero insulto a la inteligencia de los chilenos que se esgriman este tipo de trucos en una sociedad democrática como supuestamente es la nuestra.

El choque de racionalidades del mercado y la sostenibilidad es similar a la contraposición entre las visiones de Tolomeo y Copérnico sobre el centro del universo. Ambos viven en el mismo universo, pero con centros muy distintos. ¿Cuál es el centro en los sistemas de creencias o racionalidades que hemos considerado? ¿La tierra o el sol? ¿El dinero o la sostenibilidad? El enfoque centrado exclusivamente en el valor del dinero está mostrando sus nefastas consecuencias, llamadas por sus sostenedores con el eufemismo “imperfecciones del mercado”. En el enfoque con centro en la sostenibilidad, en cambio, incluye lo económico pero no lo hace su eje central. Hoy en día, economía, comunidad y ambiente son los tres ejes a balancear para considerar que una organización sea socialmente responsable de acuerdo a la ISO 26000, adoptada como norma chilena en enero del 2011.

Un Estado se puede considerar socialmente responsable no sólo por cumplir con estándares ambientales legales. Es preciso tener un proceso de diálogos con las partes interesadas para llegar a consensos de los beneficios sociales, culturales y ambientales del proyecto. En este sentido, el trabajo que se da a chilenos con la construcción de las plantas en HydroAysén es un beneficio de corto plazo en relación a la profunda cicatriz que quedará por largos siglos en el sur del continente americano. No se trata de satanizar un modelo de generación de energía versus otro, ni ser tan ingenuo para no saber que siempre alguien pierde en un megaproyecto como éste. Obviamente, las termoeléctricas contaminan más que las hidroeléctricas, y al parecer, en este caso, la lógica del mal menor se está imponiendo, y una vez más, sin considerar la racionalidad de la sostenibilidad. Luego, es un imperativo ético –por el futuro de las generaciones que aún no nacen– poner las decisiones de país de hoy en un contexto más amplio de sostenibilidad futura. Ya la escusa que el gobierno pasado hizo poco o nada en materia ambiental y energética y que HidroAysén es un paso en la dirección correcta no es sostenible. Deseo ser enfático en esta materia: el tema energético en nuestro país no se trata de un asunto de gobiernos, se trata de Chile, de los chilenos y de su ambiente. La condición de existencia de la economía es la naturaleza, pero parece que al momento de tomar las decisiones no nos damos cuenta de ese elemental hecho.

Estimaciones hablan de que en Chile existen menos de dos mil huemules y que la mayoría habita en las zonas donde el complejo se construirá ¿Qué me diría usted si por el hecho de mantener 5.000 hectáreas anegadas por los embalses y por las nefastas devastaciones naturales para instalar torres de transmisión de 70 metros de altura los huemules se extinguieran? ¿Tendríamos que borrar el huemul del escudo nacional? Si eso ocurriera sus nietos, no sabrán jamás como era este hermoso siervo, porque ya nunca más lo verían libres y pastando en las praderas de Aysén ¿Puede borrar de su conciencia el peso de no haber hecho absolutamente nada para que esto ocurriera?

*Edmundo P. Leiva Lobos es académico de la USACH

Fuente: www.lemondediplomatique.cl/Caso-de-HydroAysen-Mercado-versus.html

martes, 24 de mayo de 2011

Las cenizas de la Biodiversidad


Rebelión_24/05/2011

El día de la Biodiversidad inicialmente se celebraba el 29 de diciembre, hasta que la ONU, el año 2000, estableció el 22 de mayo como el Día Internacional de la Biodiversidad. Pero, ¿por qué se estableció un día especial para recordar la biodiversidad?

Ocurre que en el planeta Tierra las diferentes formas de vida están desapareciendo irremediablemente por la conducta irresponsable del ser humano. Engañados por nuestra auto conciencia errática, nos auto proclamamos como la especie principal y superior al resto de los animales y plantas que cohabita en la Madre Tierra.

Así fue cómo sometimos y aniquilamos al resto de nuestros hermanos: bosques, animales, aguas, suelos, oxígeno, ecosistemas, etc.; siempre persiguiendo satisfacer nuestras necesidades y deseos insaciables activados por el mercado. A tal grado que este desequilibrio ecológico que hemos generado, ahora, acelera en contra de nuestra propia existencia.

Como consecuencia de la destrucción de los bosques, contaminación de ríos, mares y lagos, construcción de carreteras y crecimiento de las ciudades, la pesca y la agroindustria, la industria extractiva y los monocultivos, etc., la desaparición de la Biodiversidad es mil veces mayor que al proceso natural.

Cada día se despiden para siempre de la Madre Tierra entre 50 a 300 especies de vida. En el mundo, cada día se cortan y queman bosques del tamaño de 24 mil campos de futbol. 2 de cada 10 especie de árboles están amenazados de desaparecer definitivamente. El 40% de los anfibios se encuentra en proceso de extinción. ¿Cuántas especies de animales y plantas que nosotros conocimos ya no conocerán nuestros hijos?

Desde 1970, hemos reducido las poblaciones animales en un 30%, el área de manglares y vegetación marina en un 20% y la superficie de los corales vivientes en un 40%. En la selva Atlántica del Brasil, más del 90% del bosque ha sido deforestado, cultivado y/o urbanizado. ¡De la contaminación de los mares, ríos y lagos, ni hablar!

Frente a esta situación, la humanidad ha concertado diferentes acuerdos para preservar y remediar esta acelerada extinción de la biodiversidad, pero todos los intentos han fracasado. Nos dicen que el 13% de la superficie de la tierra, y el 10% de los mares, están protegidos. Pero, en los hechos, sobre las cenizas y los nostálgicos recuerdos de lo que fue la Biodiversidad, se galvaniza el imperio de las empresas multinacionales y las farmacéuticas. Éstas se adueñan de la vida que queda en el planeta, patentando propiedades medicinales y nutritivas de las especies que aún se resisten a morir.

Monstruos agroindustriales que desmontan continentes enteros de bosques para mono cultivos y productos transgénicos, ahora, se agazapan como aves de rapiña sobre las semillas nativas cultivadas por nuestros milenarios ancestros. Ahora que se globalizan los biocombustibles, la situación será peor.

Mientras los pulmones, las venas, la piel y todos los tejidos de nuestra Madre Tierra arden, por nuestra conducta inmoral y suicida, seguimos ilusionados con ser la especie superior (auto consciente) sobre el resto de los integrantes de la comunidad cósmica. Y así, mientras aniquilamos a las diferentes formas de vida que cohabitan en la Madre Tierra, aceleramos nuestra irremediable extinción, porque plantas, animales, suelos, aguas, piedras, humanos, ríos, mares, etc. dependemos unos de otros. Mientras no entendamos y asumamos esta realidad como una verdad, será difícil frenar la devastación de la Biodiversidad, y de nuestra propia especie.

lunes, 23 de mayo de 2011

Las culturas precolombinas y el agua


Rebelión_23/05/2011

A lo largo de la historia vemos como el agua ha jugado un papel fundamental.

Los egipcios elevaron a KRUM, en Dios de los ríos y cataratas. Para ellos, el Nilo descendía del cielo para convertirse en un gran benefactor.

Los semitas adoraban al Dios que superaba el cosmos. El agua era el símbolo de gracia (bautismo, perdón, purificación, bendición) y de castigo (el diluvio).

Los griegos con Thales de Mileto, creían que todo SER tenía su origen en los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. Griegos y romanos divinizaron a los ríos, lagos y fuentes.

Las culturas precolombinas veneraban la naturaleza, considerando que los fenómenos cósmicos eran el resultado de acciones sobrenaturales.

LAS CULTURAS PRECOLOMBINAS

Antes de la civilización Inca, hubo otras culturas como la de Chapín o la de los Mochicas de Moche (III a. C. al IX d. C.), que influenciaron su cultura.

La cultura mochica se caracterizó por el lujoso mobiliario fúnebre encontrado en las excavaciones. Construyeron pirámides, estuvieron fuertemente organizados mediante una rica agricultura y disponían de una gigantesca red de canales de agua. Al parecer, el pueblo mochica fue gobernado y administrado por tiranos. Carlos Marx afirma, que cuando aparecen grandes procesos de irrigación en las culturas, es un síntoma de que los pueblos son dirigidos por gobiernos despóticos.

La ciudad más grande encontrada fue la de los chimúes (descendientes de los mochicas) en el centro del valle del Moche. Existen pruebas de diferencias sociales en su cultura: casas espaciosas de aristócratas y pequeñas casas de trabajadores. Además, los barrios estaban divididos en linajes. Políticamente pertenecían al imperio, pero tenían su propia lengua y gobierno

La vida de los chimúes estuvo ligada al regadío y al agua. Los incas los incorporaron a su imperio, bajo la amenaza de cortarles las vías de agua. Poseían una producción casi industrial de cerámicas y telas de algodón, características predominantes de la cultura inca. El periodo Chimú es importante porque corresponde al nacimiento de la civilización Inca en el año 1200 d. C.

EL CULTO AL AGUA EN LA CULTURA INCA

El pueblo andino se enteró de su concepción y cosmovisión del agua por transmisión oral en cuentos, leyendas y otras narraciones.

En los Andes, el reto para el hombre fue la irregularidad del terreno. Los ríos, que absorben el agua de todo el valle, descienden rápidamente hacia el fondo del mismo o desaparecen repentinamente en rupturas de terreno. Para controlar y regular esta agua es preciso un trabajo mecánico para remontarla y poder utilizarla en las cuestas y en los llanos. Es necesario impedir que esta agua se vaya al fondo del valle.

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Canal de Cumbemayo

El reto fue construir terrazas para utilizar el agua directamente sobre las cuestas, presas y canales de riego para recuperar el agua y multiplicar la producción gracias al riego.

El Perú antiguo es conocido como un gran pueblo agricultor y esto se justifica en las grandes obras hidráulicas que desarrollaron los ingenieros incas. Trabajaron con una gran precisión y controlaron perfectamente los problemas de nivel, sabiendo que solamente la fuerza gravitatoria les permitía transportar el agua de un punto a otro, aspecto importante que deja aún hoy a los expertos perplejos y llenos de admiración.

El agua es signo de fertilidad ya que fertiliza el suelo. Esto se puede ver representado en lugares como el Machu Pichu, Pisac, Kenko….., dónde hay pacchas de piedra en el que el líquido sale por la representación de un falo o de un emblema fálico.

Los ritos de purificación del agua son importantes. Permitían lavarse físicamente y espiritualmente. El agua también aparice en el ritual de la muerte. Para separar definitivamente la vida de la muerte se debían lavar las prendas de vestir de los muertos.

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Canal de Cumbemayo

Los Incas pensaban que en la muerte se sufría sed y para eso se debía ofrecer agua, en esta creencia sobre los difuntos se vinculó con la de los Semitas.

En la cultura Quechúa, la fiesta del agua recibe distintos nombres según la comunidad donde se realiza: Yarka Haspiz, limpia de acequias, champeria……

Se trata en realidad de un trabajo colectivo para mantener a punto y preparado los sistemas hidráulicos de la comunidad. Se ocupó de la limpieza de los canales y también de su lavado espiritual. Se prorroga el pacto pasado con el dueño de las aguas para que sigan irrigando y hacer producir las tierras de las comunidades.

En la conjunción del trabajo colectivo y la fiesta, aparecen en el culto seres sobrenaturales protectores del hombre. Se hacen ofrendas en lugares estratégicos del sistema hidráulico (toma de agua, pasos peligrosos, túneles subterráneos…..), y también en la cumbre de las montañas y en los pueblos. Estas ofrendas se destinan a dioses que dan el agua y a los dioses protectores en general.

Los trabajos hidráulicos se realizan siempre antes de la siembre. En estas localidades, toda la vida y cultura depende del agua de riego. Es pues importante limpiar los canales antes de que comiencen a distribuir el agua.

LAS CULTURAS MEXICAS PREHISPÁNICAS

Para los mexicas, son dos los dioses principales del agua, Chalchiutlicue, diosa de las aguas que se esparcen por la superficie de la tierra y de los mares. Tláloc, deidad suprema del agua, regidor de la lluvia y quien tiene su residencia en el Tlalocan, paraíso indiano del agua situado en las entrañas de la tierra.

La divinización del agua en Mesoamérica se remonta a los tiempos antiguos, como lo atestiguan las máscaras de serpentinas, hachas votivas y representaciones directas o alusivas al agua y la lluvia en el arte escultórico de los olmecas arqueológicos o si se quiere en los murales y piezas arqueológicas de Teotihuacan. Entre los nahuas mexicas el dios principal del culto al agua es Tláloc Tlamacazqui.

Entre los nahuas mexicas el dios principal del culto al agua es Tláloc Tlatocan. En su calendario trópico, en diez de las dieciocho veintenas, se realizaba rituales y festejos relacionados con el agua y la lluvia. Una montaña de la cuenca de México llevaba su nombre y lo encarnaba. Rigió una de las cuatro eras solares de la creación cósmica representado por Nahulli Quiahuitc, que significa cuatro lluvias.

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La antropóloga Johanna Broda dice “Los antiguos mexicanos entendían por agua principalmente el agua dulce, las aguas de lluvia, las fuentes y los ríos que fertilizaban las tierras de cultivo, mientras que el mar simbolizaba para ellos el agua divina, límite de los conocido y dominio misterioso de los dioses”.

Tlaloques eran seres mágicos, especies de duendes o pequeñas divinidades sobrenaturales denominadas por los cronistas como los ministros del agua de Tlátoc. Son los que se encargan de recolectar este preciado líquido de la casa en donde habita el dios de la lluvia y dispuestos en los cuatro puntos cardinales, norte-sur, este-oeste. Los tlaloques, extraen el agua de los barreñones con sendos recipientes de barro. Llevan en sus manos unos palos, con los cuales rompen las ollas y cuando se da, se producen rayos que anuncian las tormentas. En este mismo sentido, la serpiente con sus movimientos zigzagueantes recuerda la figura quebradiza del rayo.

El agua no solamente es el elemento que engendra al mundo y crea al hombre, sino también le restituye la vida. Mediante un ritual de magia simpática, todos los atributos mortuorios son capaces de regenerarse y, producir por contagio un nuevo florecimiento del alma y hacer que el elegido Tlátoc llegué a habitar el lugar donde todo brota y florece allí, donde el hambre y los padecimientos no existen. Es tal el poder engendrador y regenerador de esta divinidad hídrica, que hasta la propia muerte vuelve a renacer.

El agua y sus símbolos también se hacen presentes en el Mictlán, la región del inframundo, que es uno de los tres sitios a donde se iban las ánimas de los difuntos. Así era la preparación mortuoria del cuerpo: “tomaban un poco de agua y derramándola sobre su cabeza, diciendo al difunto: esta es la de que gozaste viviendo en el mundo; y tomaban un jarrillo lleno de agua, y dánselo diciendo, veis aquí con que habéis de caminar, y poniéndosele entre las mortajas………..”.

A los señores y nobles les introducían en la boca una piedrita de color jade que se llama Calchitlicue, y los que pertenecían al pueblo, le metían una piedra menos preciosa, que se llama Texoxoctil, piedra navaja, que hacía las veces de un corazón para el difunto. Posteriormente, hacían al difunto llevar consigo un perrito de pelo bermejo, y al cuello le ponían un hilo flojo de algodón. Decían que los difuntos nadaban encima del perrito cuando pasaban un río del infierno que se nombre Choconahuapan.

El agua como fuerza generatriz no podía faltar en el hecho que más la identifica como es el nacimiento de un ser. Son dos las ceremonias en el que el recién nacido era ofrecido y dado en bendición a la diosa Chalchiutlicue: una es el lavatorio y la otra el bautismo indiano.

El sistema hidráulico forma parte de la estructura de gobierno confederado, pues era fundamental para la vida del pueblo.

Cuando llegan los españoles, observan poblados y ciudades lacustres, comunicados tanto por calzadas que sirven al mismo tiempo de diques y de caminos, como a través de una red de canales que se entrelazan y conectan a los diferentes pueblos ribereños y al sistema chimampero entre si. A tal grado llega que desde Ayotzingo, un verdadero puerto comercial situado al extremo del lago Chalco, podría llegar al centro de Tenochititlan. Por esta entrada era posible transportar mercancías provenientes de la tierra caliente de Morelos y Guerreros, como la de los valles de Puebla y Tlaxcala.

Los conquistadores españoles observan depósitos de agua dulce en medio de lagunas saladas y un conjunto ordenado de andenes y huertos cultivados, tanto en tierra firme como sobre el propio lago.

No menos sorpresa causó encontrarse con obras como el albarradón de Nezahualcoyotl, que dividía de norte a sur en dos cuerpos lacustres al lago Texcoco, formando hacia el occidente la llamada laguna de Méxica que circundaba a Tenochtitlan. Esta obra, se construyó con la finalidad de ejercer un mayor control sobre las subidas del lago Texococo y contener el flujo de agua salada.

No menos impresionante, fue conocer el doble acueducto de Chapultepec que permitía darle mantenimiento sin cortar el abasto de agua a la ciudad y los embalses que proporcionaban agua dulce a la capital mexica. Asimismo, el control de riadas tan sorprendente como la desviación del río Cuautitlán hacia el norte de la cuenca, que se hizo, para la protección de inundaciones y el uso del agua para riegos agrícolas.

La cultura maya

Otra de las culturas que alcanzaron su esplendor en el periodo anterior a los españoles, fue la cultura maya. Algunos pueblos mayas vivían en la selva, pero otros vivieron en zonas secas, donde el agua se obtenía de unos pozos naturales llamados cenotes.

Los mayas entendieron que en el cosmos, reinaban energías poderosas y que éstas se manifestaban en al naturaleza. El agua era una de las fuerzas directoras y el sostén primordial de la estructura del mundo. La divinización de este elemento y su simbolización, se constituyó en una poderosa manera de comprender y expresar lo cognitivo en el mundo. Se conformó en un medio de comunicación determinante para las comunidades mayas, porque así los dioses y los hombres podían entenderse y pactar acuerdos sagrados.

Cenote de la cultura mayaEs posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

El tiempo, el maíz y el agua, transformados en los dueños del mundo, son una triada que obsesionó a los mayas,

Los mayas desarrollaron su propia técnica para aumentar la presión del agua. Una estructura del agua existente en la ciudad maya de Palenque, es el ejemplo más antiguo conocido en América. Se desconoce para qué usaban los mayas exactamente el agua a presión. Se pensaba que los sistemas de agua a presión habían aparecido en América con la llegada de los españoles. Diversos datos arqueológicos demuestran que los mayas del Palenque en el estado de Chipas, tenían conocimientos empíricos sobre canales cerrados de agua a presión antes de la llegada de los españoles.

La zona de Palenque fue poblada hacia el año 100 d. C, y se da su mayor progreso durante el periodo maya clásico, es decir, entre el año 250 y 600. Esta ciudad es abandonada hacia el año 800

En la estructura del acueducto de Palenque, destaca la combinación entre la fuerza de la gravedad y un estrechamiento del acueducto, que da como resultado un aumento significativo de la presión del agua. La utilización previsible de esta agua a presión fuera el de una fuente.

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Cenote maya de la ruinas de Aké

Para entender el significado del agua en la cultura maya, es necesario saber que el cosmos estaba dividido en tres niveles, partiendo de la superficie terrestre como una plataforma inicial. Por encima de ella, se alzaban trece pisos celestiales, dispuestos como una pirámide, donde los primeros seis pisos que llevaban al séptimo en forma de plataforma y que lo enlazaba con los otros seis superiores que eran capas celestiales descendentes. Por debajo de la superficie terrestre, se tenían otros nueve niveles. El sol recorría esta estructura cósmica. El séptimo nivel correspondía al cenit, al llegar aquí iniciaba su descenso.

El dios propiamente del agua, era Chac. Su imagen es una figura humana caracterizada por tener una enorme nariz ganchuda.

Los chacs tienen a su vez a las ranas como sus voceros pluviales, ya que al croar invocan a los hacedores de la lluvia, para que vacíen sus aguas en los cultivos.

Todavía hoy, en las ceremonias de petición de lluvia, se colocan en los altares jarritos (pequeños recipientes de barro) con agua de los cenotes sagrados, porque se considera que esta agua es la más pura.

Como vemos el agua ha sido un factor fundamental en el desarrollo de las culturas precolombinas.