viernes, 7 de enero de 2011

Envían a los asesinos de mirlos a investigar su muerte
El escuadrón de la muerte de la fauna salvaje del gobierno de EE.UU.

CounterPunch_07/01/2011


¿No se sienten hipócritas los funcionarios de la fauna silvestre al responder a las preguntas de los medios sobre la “lluvia” de mirlos en vísperas de Año Nuevo, a sabiendas de que cada año matan 200 veces más para eliminar “pestes”?

En 2009, el Servicio de Inspección de la Salud de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura de EE.UU. (APHIS, por sus siglas en inglés), parte del USDA, dijo que envenenó a 489.444 mirlos de alas rojas en Texas y 461.660 en Luisiana. También mató a tiros a 4.217 mirlos en California, 2.246 en Dakota del Norte y 1.063 en Oregón según sus registros publicados.

Ni siquiera hablaremos de los estorninos, cuervos, cornejas, palomas, gansos, búhos (sí, búhos), halcones, pichones, patos, alondras, pájaros carpinteros y fochas aniquilados utilizando dólares del contribuyente para beneficiar a rancheros, agricultores y otros intereses privados. O de las ardillas, conejos, tejones, gatos monteses, castores, marmotas, coyotes, zarigüeyas, mapaches y pumas.

Los súper-machos del Wildlife Service también mataron a tiros en 2009 a 29 grandes garzas azules, 820 airones y 115 ibises de cara blanca, a pesar de los peligros conocidos al acercarse a aves zancudas.

Cuesta saber lo que es peor: que agencias gubernamentales como APHIS, la Universidad Estatal de Luisiana (LSU) y el Departamento de Agricultura y Forestación de Luisiana ayuden a agricultores arroceros y terratenientes con nuestros dineros públicos, o la política de tierra calcinada con veneno de sus arrozales “hasta reducir drásticamente las poblaciones de mirlos”, como lo define Noticias de la Estación de Investigación del Arroz de la LSU.

APHIS incluso utiliza a mirlos de alas rojas enjaulados como señuelos para atraer a mirlos salvajes dice la revista Audubon y “pre-ceba” un área con alimento no envenenado para obtener la cantidad máxima de víctimas.

El veneno del gobierno para mirlos no sólo mata mirlos.

“APHIS se asegura de que el banquete envenenado sea especialmente tentador para la fauna salvaje colocando el alimento en la primavera. Eso atrae a pájaros y a otra fauna salvaje porque las fuentes de alimento, especialmente insectos, son limitadas al principio de la primavera.” Dice la Sociedad Nacional Audubon. “El arroz envenenado también parece muy sabroso porque las aves están migrando. El arroz envenenado es un bufetpreparado para que lo coma cualquier pájaro, pero especialmente los que están cansados y hambrientos de tanto volar.” El gobierno utilizó el producto químico DRC-1339 para envenenar al más de millón de mirlos que mató en 2009, incluida Luisiana. El avicida, llamado Starlicide, causa “daño irreversible a los riñones y al corazón”, dice APHIS. “Una muerte silenciosa y aparentemente indolora ocurre normalmente entre 1 y 3 días después de la ingestión”, escribe un portavoz de APHIS en el sitio en la red, probablemente seguro de que la muerte no tardará tres días.

Es posible que los funcionarios de la fauna salvaje del gobierno también sientan que son hipócritas respecto a los miles de peces tambor muertos en el río Arkansas unos días después de que los mirlos de ala roja cayeran del cielo la víspera del Año Nuevo.

Es porque las agencias de la fauna y la flora salvajes también matan vías fluviales enteras de peces cuando sirve a su propósito.

El año pasado, los funcionarios de la fauna salvaje de Illinois envenenaron a 90 toneladas de carpas doradas y sábalos en el Chicago Sanitary and Shipping Canal con el producto químico Rotenone, que asfixia a los peces, para apoyar la industria de la pesca deportiva. Un año antes envenenaron a decenas de miles de carpas doradas, koi, lubinas, percas, bagres, e híbridos de pez luna y perca azul en el Lincoln Park de Chicago para rehabilitar la laguna.

Matando peces para salvar una laguna o a mirlos para ayudar a los agricultores, los funcionarios de la fauna silvestre del gobierno no honran ni al “público” ni a la “confianza” en la Doctrina de Confianza Pública que juraron respetar. Y la fauna salvaje tiene mucho más que temer que la víspera de Año Nuevo.


Para contactos con Martha Rosenberg escriba a: martharosenberg@sbcglobal.net

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens y revisado por Caty R.

Fuente: http://www.counterpunch.org/rosenberg01052011.html

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